jueves, 28 de octubre de 2010

Atentos. Muy atentos.

En El País de hoy: El estado desvía a Caritas el alud de nuevos pobres.

Cuando lean esta noticia, recuerden lo que comentábamos en la entrada de ayer, por no hablar de la subida de tono contra los inmigrantes, que prolifera a derecha e izquierda, centro y periferia.

A medida que pasan los meses, el mayor riesgo es que la retirada del Estado convierta esta crisis en un conflicto entre pobres propios y pobres ajenos. Elijan ustedes su bando.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Estoy al teléfono

Queridos lectores, agitadores todos: en la apresurada carrera hacia el absurdo en la que se ha convertido la respuesta de los partidos políticos españoles a la crisis, el PP acaba de ganar dos cabezas proponiendo un recorte dramático de los flujos de ayuda al desarrollo (que se une al aún más dramático recorte llevado a cabo por sus pares socialistas).

El PP ha decidido acordarse de los desheredados españoles a costa de los inmigrantes y de quienes al sur de nuestras fronteras padecen una crisis devastadora que se generó en Europa y en EEUU. Lástima que los pensionistas no estuviesen en su cabeza hace unos años, cuando apoyaron con entusiasmo la eliminación de un impuesto sobre el patrimonio que generaba cerca de 2.000 millones de euros anuales. Casi la mitad de toda la ayuda que concedió España el año pasado.

Y como no estoy de acuerdo, he decidido llamarles y decírselo. Su teléfono es el 900 101 446, un número gratuito para expresar con calma nuestras largas frustraciones. Los detalles de esta campaña están disponibles aquí, pero el mensaje es simple: retiren ustedes esta enmienda inmoral a los Presupuestos del Estado. Ofende al sentido común y a la decencia de tantos millones de españoles que no estamos de acuerdo con que paguen los de siempre.

viernes, 22 de octubre de 2010

Para melancólicos políticos

Si comparten ustedes conmigo esa incómoda ambivalencia que no nos deja vivir con la política pero tampoco sin ella disfrutarán esta pequeña pieza escrita por un buen amigo. Mi educación ciudadana y la esperanza de vivir en sociedades mejores se ha ido conformando a base de reflexiones como ésta (además de un peregrinaje por partidos e iniciativas que mi confesor y mis asesores legales me impiden mencionar).

Un guiño melancólico de fin de semana para apátridas políticos.


TODO SE COMPLICA

Diego Íñiguez (Publicado en los medios del Grupo Vocento el 22 de octubre de 2010)

La política en los Estados Unidos es dura. Piensa uno que un dirigente europeo que se viera transportado –quizá por artes de magia negra de un compañero de partido– a ella se tiraría al Potomac en una semana al verse enfrentado a procedimientos parlamentarios que bloquean reformas apoyadas por el 60% de los senadores, a la negociación diaria y a cara de perro con los congresistas, gobernadores y lobbistas del propio partido, a la ferocidad con que se abren paso grupos de presión o Tea parties. Si se compara con la vida en los partidos europeos, funcionarizados y al abrigo de sus opiniones públicas gracias a las listas cerradas, da vértigo.

Pero ¿es más fácil la política europea? ¿Lo es para la oposición en Italia bajo el omnipresente berlusconismo televisado? ¿En la Bélgica erosionada por los particularismos lingüísticos? ¿Lo será en el Reino Unido si se hace proporcional el Parlamento? No son problemas abstractos: en Suiza prosperó el referendo contra los minaretes frente a toda la clase dirigente. Las expulsiones de gitanos de Italia o Francia disparan alarmas, llegan al poder xenófobos declarados: la Lega Nord, en Suecia, en Holanda. La Europa rica tiene miedo, cree poderse blindar. Parte de su electorado ya ni guarda las apariencias hacia los que llegan de fuera para hacer trabajos que no quieren los nacionales.

Hay otros déficits. El presidente turco explica el retraso de la entrada de su país en la UE por la falta de pensamiento estratégico de los dirigentes e intelectuales europeos. Si pensáramos a 25, 50 ó 100 años, dice Abdullah Gül, veríamos razones –de seguridad, suministro energético o demografía- que deberían pesar más que las de la política de diario. En EEUU, cientos de fundaciones, académicos y hasta los estudiantes universitarios hacen proyecciones a partir de la Historia de Roma o la moderna, de cálculos económicos o sobre recursos naturales. Siempre con apasionamiento, muchas veces con realismo. La élite británica, formada en las únicas universidades europeas con buen lugar en los rankings, defiende implacablemente sus intereses nacionales. Alemania, más internacionalista, tiene un tejido envidiable de fundaciones para la formación política. En España, esfuerzos solventes (Elcano, Oxfam, Alternativas, FRIDE, CIDOB) no tienen los lectores que merecen: nuestros futuros dirigentes estudian, si acaso, Derecho, o dan sus primeros pasos en la nueva carrera política profesional.

Sin saber cuáles son los objetivos es difícil valorar los resultados, incluso cuando las cosas van bien. Ocurre en Alemania: aunque el país celebra veinte años de reunificación, ha salido de la crisis con un crecimiento del 3,5%, el paro baja a cifras mínimas, su política no refleja esa bonanza y los partidos que la impulsaron con sus reformas pierden terreno. Un nuevo orgullo nacional surge tímidamente entre las dudas e inseguridades que son parte esencial de la cultura política alemana: ¿quién ha ganado con la reunificación? ¿Las empresas que han reconstruido las infraestructuras del Este, los jóvenes de los nuevos estados, que tienen ahora el mundo abierto? ¿Han perdido su país los alemanes del Este? ¿O son los del Oeste, los teóricos vencedores, los que perdieron la buena, vieja RFA, endurecida desde que desapareció el modelo rival? ¿Por qué no gana ventaja Merkel con las velas cargadas de la economía? ¿Por su estilo de gobierno indecisivo, por una incompatibilidad esencial entre sus democristianos y los liberales, porque no es bastante conservadora, porque la gente sabe que las vacas gordas vienen de esfuerzos anteriores y cree que ahora toca repartirlas subiendo los sueldos?

La política alemana gasta mucha energía en debates que no responden a discrepancias reales. Ocurre con la inmigración: en realidad todos son integradores, el modelo de acogida alemán nunca ha sido multicultural. Lo que se busca son puntos políticos -el voto del 15% más conservador, titulares en los medios- o preparar a la opinión para medidas en las que la clase dirigente está esencialmente de acuerdo. Con más partidos, la gestión del sistema político se hecho más difícil. Los grandes envejecen, pierden votos y juzgan duramente a los verdes, que los ganan: son una suma de protestas, dicen, no lograrán hacer un programa, no tienen experiencia. La generación política de Kohl se apaga como la salud de Schäuble; la del 68 tiene un pie fuera. El episodio político más interesante hoy es la protesta contra un proyecto ferroviario, Stuttgart 21, aprobado en su día pero cuestionado hoy por verdes y ciudadanos enfadados. Está en peligro la gobernabilidad del país si una minoría de activistas logra bloquear una decisión acordada regularmente por la mayoría, dicen los defensores; lo relevante es la opinión claramente manifestada hoy por los ciudadanos y no una decisión adoptada hace años en un oscuro procedimiento, dicen los oponentes. Democracia representativa frente a la plebiscitaria. La canciller Merkel ha respaldado con inusitado brío al gobierno regional democristiano y se la juega en las elecciones regionales de marzo.

Todo se complica. Una sensación de que atardece, hace frío y recordamos tiempos soleados nos recorre la espalda. Gobernar parece cada vez más difícil, cuando más falta hace. O quizá siempre ha hecho falta y siempre decepcionan los gobernantes: los libros que publican hoy los grandes líderes de ayer curan cualquier añoranza, cansa tanto carisma. Crecemos con una concepción lineal del tiempo, con un sentido del progreso que nos hace querer ser mayores para ver qué hay más allá. Intuir que no hay nada mejor, o nada bueno, nos entristece. A lo mejor no es para tanto: a veces, en otoño, es lo que pasa.

jueves, 21 de octubre de 2010

Apuntes rápidos sobre el nuevo gobierno Zapatero

[Disculpas por adelantado a los lectores no interesados en la política española. No les culpo.]

- A estas alturas de la legislatura podemos esperar pocas novedades sustanciales en las políticas de desarrollo. A menos que se produjese un sorprendente cambio en la Secretaría de Estado del ramo, lo previsible es que la Ministra Jiménez haga poco por detener el deterioro galopante de las instituciones y los presupuestos de cooperación internacional. Continúa la desbandada de cargos y cabezas. 

- Es posible, sin embargo, que las afinidades geográficas del ministerio se vean alteradas. Moratinos no solo se hizo famoso por sus querencias con Oriente Próximo y África, sino también por no haber hecho un solo viaje a América Latina fuera de las cumbres iberoamericanas. Jiménez, como María Dolores Pradera, tiene a América en el corazón. 

- Pajín fue una buena Secretaria de Estado de Cooperación, que comprende y apoya la importancia de este asunto. Sólo cabe esperar que utilice su influencia en el Consejo de Ministros, aunque sea a distancia.

- Rubalcaba, el nuevo hombre fuerte, no solo es el látigo de ETA, sino también de los inmigrantes indocumentados. Mucho me temo que la reputación de Valeriano Gómez como un potencial contrapeso a la cabalgadura libre de Economía no alcance a las políticas de inmigración, parte de las cuáles corresponden a su cartera. Con un desempleo disparado, las elecciones locales por medio y la oposición soltándose la melena, lo mejor que podemos esperar en este ámbito es no parecernos tanto a Berlusconi. Los tiempos en los que Zapatero y Caldera abrieron la puerta a un debate sensato (y europeo) sobre el futuro régimen migratorio son parte de un pasado cada vez más borroso.

- Se me saltaron ayer los lagrimones cuando supe que Elena Espinosa dejaba el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino. El modo en el que esta buena mujer se ha plegado a los peores privilegios continuistas de la elite agraria española pasará al Museo de las Políticas Fallidas. En el camino, claro, se han quedado los compromisos de España con el medio ambiente y con la agricultura familiar. Para quienes nos hemos lamentado cada día de la derrota política de Cristina Narbona, la entrada de Rosa Aguilar supone una esperanza... ¿o no? Personalmente, me gusta tanto como a cualquiera, y entiendo el golpe de efecto que supone tenerla en el Gobierno. Pero no conocemos sus intenciones en este ámbito, así que tiene poco tiempo para demostrar que este ministerio es algo más que el Club de Fumadores de los sindicatos agrarios. Nos jugamos demasiado en las negociaciones post-Kyoto, por poner un solo ejemplo.

- El hecho, amiguitos, es que éste es el conjunto de individuos más sólido que ha poblado el Consejo de Ministros desde 2004. Uno no puede evitar pensar cuántos disgustos nos hubiésemos ahorrado si este plantel hubiese llegado antes. La presencia de Gómez, Pajín, Aguilar y Jaúregui (soy fan) augura un Gobierno más equilibrado ideológicamente que el anterior en materia de políticas sociales y lucha contra la pobreza. La mala noticia es que el Presidente sigue siendo el mismo, pero incluso él puede cambiar. Fíjense si no en Aznar, que ahora es verde.

Vuelve la Tasa Tobin, en versión 2.0

Espléndido artículo publicado por mi compañera Susana Ruiz en El País de hoy. Una defensa limpia, clara y contundente de la Tasa Robin Hood que podrán encontrar aquí. No se lo pierdan.

martes, 19 de octubre de 2010

Aznar como Hulk

La noticia está corriendo como la pólvora entre los medios conservadores: José María Aznar -ex-presidente, agitador y esteta- ha sido designado director del consejo asesor del Global Adaptation Institute, una nueva organización no gubernamental que defiende y financia la adaptación de los países pobres al cambio climático.

Qué raro... Este servidor de ustedes tuvo oportunidad de escuchar al Sr. Aznar hace algunos meses, durante su charla con estudiantes y profesores de la Kennedy School de Harvard, en la que su escepticismo climático fue uno de los asuntos estrella. No entro en demasiados detalles, pero espetarle a algunos de los científicos e investigadores más reputados del país que "el Sáhara ya era un desierto hace 2.000 años" no contribuyó mucho a fortalecer la credibilidad de sus argumentos. [En realidad, siempre he pensado que las exóticas posiciones políticas de Aznar son muy discutibles pero legítimas... salvo en el tema del cambio climático, donde sus fundamentos científicos son equiparables a los de quienes piensan que el mundo fue creado por Dios hace 6.000 años, junto con Adán y Eva.]

Entonces, ¿qué ha ocurrido? ¿de dónde viene esta transformación? ¿estamos presenciando el nacimiento de un nuevo filántropo global, verde y musculado? Este blog no se arredra y les sugiere tres posibles teorías, todas ellas inventadas a partir de la información más fiable:

1) El consumo continuado de esteroides y las horas de spinning han afectado su entendimiento. Podemos esperar en cualquier momento una declaración a favor de la Tasa Robin Hood.

2) El Global Adaptation Institute remunera generosamente a sus asesores y garantiza las oportunidades de negocio para las empresas involucradas. Y les aseguro que en el campo de la adaptación el negocio es mucho y creciente.

3) El Global Adaptation Institute es algo más de lo que parece a primera vista. La escasa información disponible sobre sus actividades (su dirección web remite directamente a esta página de relaciones públicas) habla de la necesidad de adaptarse a un "entorno cambiante", pero no entra en ningún momento en el aspecto más delicado de las negociaciones sobre adaptación al cambio climático: quién es responsable de esta crisis y, por tanto, quién debe ponerle fin y financiar sus consecuencias.

Líbreme San Cucufato de ser malpensado, pero no sé por qué creo que el fichaje de José María Aznar está más relacionado con las dos últimas razones que con la primera. En países como EEUU, la pelea alrededor del cambio climático, su origen y su respuesta alcanza proporciones épicas y mueve intereses políticos y económicos formidables. El tiempo nos lo dirá. Mientras tanto, demos la bienvenida a nuestro nuevo aliado. No veo el momento de que ponga su afilada lengua al servicio del activismo climático.

¿Y si comprásemos Luxemburgo?

Durante los próximos meses van a leer en este blog entradas cada vez más frecuentes acerca de los retos del desarrollo en un mundo de recursos naturales limitados. La producción agraria global ha ido creciendo durante décadas, impulsada por un incremento del rendimiento y una expansión de la tierra cultivable. Y aunque la cosecha de 2008 fue la más grande de la historia, en siete de los ocho años que transcurrieron entre 2000 y 2008 el consumo mundial estuvo por encima de la producción.

Deberíamos leer estos datos como la señal de alarma sobre los problemas que vendrán: existe una demanda global creciente para unos recursos agrarios cada vez más limitados. Un mundo en el que el consumo de proteínas y calorías continuará creciendo a medida que crezca el número y el ingreso medio de la población mundial (9.200 millones de habitantes en 2050, según la ONU) y en la que los compromisos de reducción de emisiones obligarán a producir de forma radicalmente diferente (hoy cerca de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden de la producción agraria). 

La escasez y los límites naturales determinarán en poco tiempo la producción global y el acceso a los alimentos. No es exagerado decir que el hambre del futuro dependerá en gran parte de tres recursos escasos: la tierra, cada vez más disputada; el agua, cada vez más escasa; y el CO2, cuyas emisiones deberán reducirse de forma dramática en los próximos años. Lo que hagamos en estos asuntos definirá en parte la estabilidad y la prosperidad del planeta.

Y, para abrir boca, les propongo la lectura de esta concisa descripción del problema de la apropiación de tierras, un asunto del que, desgraciadamente, oiremos hablar cada vez más: ¿Qué es la apropiación de tierras y por qué nos debe preocupar? Esta escrita por mi colega Duncan Pruett, que dirige el trabajo de Oxfam en esta ámbito. El comienzo es sugerente:
Imagina que una única empresa compra de una sola tacada una superficie comparable a la de Hampshire o Luxemburgo, o la mitad de la Toscana, o Maryland, o Schleswig Holstein. Imagina que antes de comenzar a cultivar, probablemente colza, corta todos los bosques sin consultar con nadie y expulsa a los agricultores y otros habitantes de la zona.

lunes, 18 de octubre de 2010

El discurso (políticamente) incorrecto

Alberto Fernández Díaz, candidato vitalicio del Partido Popular al Ayuntamiento de Barcelona, está dispuesto a hablar claro sobre inmigración, a coger por los cuernos el discurso que otros candidatos evitan. Ya era hora. Por fin alguien introduce un poco de aire fresco en este debate tan necesitado de prejuicios y lugares comunes.

Alberto Fernández Díaz, joven promesa del PP catalán durante las tres últimas décadas, ha ignorado los riesgos para su fulgurante carrera y ha puesto el dedo el llaga proponiendo un "contrato de convivencia" para los inmigrantes. Sépanlo bien, residentes de pieles de colores, chapurreantes de castellano y catalán, comedores de platos de nombres impronunciables: estamos vigilando. Vigilaremos la educación de sus hijos, sus reiteradas gripes y apendicitis. Anotaremos cada papel que tiren al suelo, cada noche sin hilo dental. No permitiremos que sus malos hábitos engorrinen el ejemplo de convivencia que damos los españoles cada mañana.

Alberto Fernández Díaz, político de casta y compañero de Alicia Sánchez-Camacho, no está dispuesto a permitir que otros partidos le ganen esta batalla. Si ERC, CiU y PSC agitan entre sus huestes la bandera de los españoles/catalanes primero, los populares redoblarán esfuerzos para no quedarse atrás. Pero sabrán ser generosos cuando llegue el momento del acuerdo. Al fin y al cabo, lo que está en juego son los pilares mismos de la Patria: raza, lengua, religión, nación. Lo de menos ahora es qué Patria, si la catalana o la española. Lo fundamental es dejar claro que los derechos tienen un límite, y ese límite tiene el color del pasaporte.

Alberto Fernández Díaz, contendiente de Josep Anglada, está dispuesto a utilizar un lenguaje "políticamente incorrecto". Más aún, está decidido a desplegar un discurso simplemente "incorrecto", siempre y cuándo beneficie los intereses electorales de su partido.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Quién dijo que las grandes farmacéuticas eran malas?; 10 retos para el desarrollo internacional; Rosling, de nuevo; Moderadores que estáis en los cielos: vínculos que me gustaron

- Algunos de mis años más felices como activista de campañas estuvieron dedicados a grandes farmacéuticas como Glaxo o Pfizer, cuya actuación en el debate sobre propiedad intelectual y acceso a medicamentos dejaron a Moriarty como un villano de opereta. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, como demuestran las interesantes iniciativas puestas en marcha por el Fondo Global de Salud y la Iniciativa Global por la Inmunización y la Vacunación. Owen Barden destaca en su blog algunos de los compromisos más recientes de estas compañías en el ámbito de las llamadas enfermedades olvidadas. Nunca es tarde...

- Alex Evans resume en esta presentación su visión de los retos del desarrollo en los próximos años. A pesar del enfoque británico, se trata de un análisis lúcido y sugerente, como casi todo lo que hace.

- ¿Otra vez Rosling? ¿No conoce usted a más suecos? La verdad es que no, pero por ahora me basta con éste. Hans Rosling, estadístico y provocateur, nos ofrece en este vídeo un nuevo y fascinante comentario sobre los Objetivos del Milenio, esta vez centrado en los esperanzadores avances en la lucha contra la mortalidad infantil. No se lo pierdan.

- Finalmente, gentileza del New Yorker, un guiño a todos aquellos que se han visto en el trance de moderar un debate entre los movimientos sociales. Ningún negociador nuclear debería graduarse sin pasar por esta prueba.


Que tengan un buen fin de semana.

jueves, 14 de octubre de 2010

quenopaguenlosdesiempre.org

¿Es usted un justiciero? ¿Sisaba a su madre para repartirlo con la pandilla? ¿Pasa las horas dormitando en el bosque acompañado de un religioso entrado en carnes?

Si ha contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, está de enhorabuena: la campaña internacional por la Tasa Robin Hood ha llegado a España. Mejor aún, ha llegado en una versión castiza (quenopaguenlosdesiempre.org) que se adapta a las prioridades políticas nacionales. La primera, y más urgente, es detener la sangría de la ayuda en los presupuestos nacionales, algo que debe ocurrir antes de fin de año. Cuanto más eleva el tono el Presidente cantando las virtudes de la cooperación y el 0'7%, más empeño pone su Ministra de Economía en recortar los fondos comprometidos con los países pobres. Como el Barón Ashler, pero con jefes de gabinete.

La segunda prioridad es contribuir al impulso internacional por una tasa a las transacciones financieras. Ya hemos hablado aquí de este asunto, pero no está de más insistir en que el futuro de la financiación del desarrollo pasa por la creatividad política, además de la voluntad. La llamada tasa Robin Hood combina de manera brillante el potencial recaudatorio y la neutralidad para el déficit público. El hecho de que los bancos se opongan no es más que un acicate.

Nótese que el título de la campaña española no es inocuo: Que no paguen los de siempre. Uno de los efectos indeseables de esta crisis sería plantear sus soluciones como un conflicto entre la pobreza propia y la ajena. Algunos políticos insensatos empiezan a cabalgar peligrosamente sobre ese caballo. La campaña insiste en que la protección de los más débiles es un imperativo moral dentro y fuera de nuestras fronteras, y lo hace porque ésta es una situación que tiene víctimas y culpables, con independencia de dónde vengan y dónde residan.

Así que, niños y mayores, cálcense las mallas, cojan el arco y échense a la calle. Ahora mismo, después de leer estas refrescantes líneas, pueden entrar en la página de firmas y adherirse a la campaña. Y les sugiero también que le echen un vistazo al documento breve que justifica sus argumentos. Merece la pena.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Sucesos extraordinarios están teniendo lugar en Chile

Mientras la mina San José de Atacama comienza a liberar a los 33 mineros atrapados desde el pasado 5 de agosto, ayer tuvo lugar en Chile otro acontecimiento capital, uno que pasó desapercibido para la gran mayoría de los medios internacionales: Luis Marileo Cariqueo, activista mapuche de 18 años, fue el penúltimo en poner fin a la huelga de hambre que decenas de indígenas han mantenido durante 82 días en protesta por el doble rasero legal que padece esta comunidad. Otro muchacho de 17 años retenido en el penal de Chol Chol ha decidido seguir adelante.

La imprescindible página de Periodismo Humano resumía los datos principales de este caso en una entrada de principios de agosto: la huelga se produce en respuesta a la desproporcionada ofensiva policial y legal del Estado chileno, que decidió aplicar a varios activistas mapuches una ley antiterrorista concebida bajo el régimen de Pinochet que contempla entre otras cosas el doble enjuiciamiento civil y militar. La organización de derechos humanos Liberar -que se ha ocupado de la defensa de los acusados tras renunciar éstos a los abogados de oficio que les ofrecía el ministerio- ha denunciado las presiones y las amenazas recurrentes recibidas por parte de los terratenientes que ocuparon las tierras mapuches y de los carabineros y militares que guardan sus espaldas. Este vídeo es una parte del abundante material recogido por Liberar.

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Nada de todo esto es nuevo. Las comunidades mapuches llevan luchando más de un siglo por sus derechos económicos y culturales. Los veinte años de gobiernos de la Concertación han sido una cuenta más en el rosario de frustraciones de un Pueblo que ha visto cómo sus recursos naturales eran devastados y sus comunidades hostigadas y desperdigadas. El nuevo Gobierno de Sebastián Piñeira parece haber aceptado una negociación para la reforma de la Ley Antiterrorista, pero el problema es mucho más grave y profundo.

Los mapuches, como tantas otras comunidades indígenas dentro y fuera de América Latina, se encuentran en el epicentro de un dilema global acerca de los recursos naturales, los modelos de sociedad y la supervivencia del planeta. La Bolivia de Evo Morales -con todos sus muchos defectos e interrogantes- ha demostrado hasta dónde pueden llegar los sueños de pueblos indígenas relegados durante siglos a una existencia de segunda clase. Buena parte de los medios occidentales caricaturizan estas experiencias con la finura de un chimpancé frente a una máquina de escribir, metiendo en el mismo saco realidades profundamente diferentes. Pero sería un error ignorar la relevancia de estas transformaciones, que hoy podrían haber alcanzado también a la remota Araucaria chilena.

miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Por qué nos condenarán las futuras generaciones?

Mi compañero Duncan Green incluía ayer en su blog una interesante entrada titulada ¿Por qué nos condenarán las futuras generaciones?, a propósito de un artículo publicado por el filósofo ghanés Kwame A. Appiah en The Washington Post. 

La entrada y el artículo son una reflexión sobre el modo en el que evoluciona la concepción de lo moral y lo aceptable en nuestras sociedades: ¿qué derechos y conquistas sociales nos parecen hoy naturales, pero resultaron inconcebibles en algún momento de la historia? Ya les he hablado en alguna ocasión del modo en el que la esclavitud resultaba perfectamente aceptable para nueve de cada diez británicos a finales del siglo XVIII. Lo mismo se puede decir de las palizas continuadas a mujeres, la segregación racial o la injerencia de las Iglesias en los Estados (esto último, ay, aún sigue calando en parte de nuestras sociedades). Cualquiera de estas batallas por la justicia constituye una historia fascinante, en la que la lenta transformación social alcanza en algún momento la cima para desarrollarse de forma súbita y en poco tiempo (el concepto del tipping-point que popularizó Malcolm Gladwell hace unos años) 

Appiah menciona cuatro candidatos firmes para el bochorno de futuras generaciones: nuestro sistema penitenciario; la producción industrial de carne; el aislamiento de los mayores; y la degradación medioambiental. 

Yo les propongo un quinto, del que Appiah ha hablado en otras ocasiones: el régimen migratorio global. Tengo la certeza de que dentro de cien años veremos las restricciones de la inmigración laboral como un anacronismo equiparable a la esclavitud o a la restricción del sufragio universal y nos espantaremos del día en que la nacionalidad de una persona podía justificar su reducción a una ciudadanía de tercera clase.

[El artículo está escrito a propósito del nuevo libro de Appiah: The Honor Code: How Moral Revolutions Happen. Sospecho que será una lectura interesante para activistas con insomnio.]

lunes, 4 de octubre de 2010

Tomad nuestros trabajos

Llevo una semana como Willy Fog, saltando de un sitio a otro y sin tiempo para actualizar la sarta de inconveniencias que constituye este blog. Imagino que no habrán pegado ojo.

Pero no quiero dejar pasar uno de los momentos más divertidos que han tenido lugar en el espinoso debate de la política de inmigración estadounidense: la comparecencia del cómico Stephen Colbert en el Congreso para hablar de los temporeros extranjeros que trabajan en su país.

Les resumo los antecedentes: en medio de la ofensiva del Partido Republicano y los grupos más conservadores contra la "ocupación" de los puestos de trabajo de los americanos, el Sindicato de Trabajadores Agrarios puso en marcha la campaña TakeOurJobs.org (algo así como "tomad nuestros trabajos"). La campaña pretende demostrar que no hay estadounidenses bien peinados y de clase media que quieran recoger y empacar la fruta y verdura, y para ello ofrecieron empleo a cualquiera que quisiese tomarlo. En un país con cerca de 10 millones de personas desempleadas y subempleadas, solo 16 individuos respondieron a la oferta.

Uno de ellos fue Stephen Colbert, uno de los cómicos más ácidos e irreverentes de la televisión norteamericana, en la que su personaje representa a un conservador histriónico y excesivo. Precisamente fue su personaje el que trabajó durante una jornada en una de las granjas, una experiencia que está reflejada en este desternillante vídeo.

Pero lo mejor es que todo este asunto dio lugar a que una congresista demócrata invitase a Colbert a explicar su experiencia en una comparecencia ante la comisión de inmigración del Congreso. No se pierdan estos 5 minutos kafkianos en los que se dicen más verdades de las que escucharán nunca de sus representantes.