martes, 19 de octubre de 2010

Aznar como Hulk

La noticia está corriendo como la pólvora entre los medios conservadores: José María Aznar -ex-presidente, agitador y esteta- ha sido designado director del consejo asesor del Global Adaptation Institute, una nueva organización no gubernamental que defiende y financia la adaptación de los países pobres al cambio climático.

Qué raro... Este servidor de ustedes tuvo oportunidad de escuchar al Sr. Aznar hace algunos meses, durante su charla con estudiantes y profesores de la Kennedy School de Harvard, en la que su escepticismo climático fue uno de los asuntos estrella. No entro en demasiados detalles, pero espetarle a algunos de los científicos e investigadores más reputados del país que "el Sáhara ya era un desierto hace 2.000 años" no contribuyó mucho a fortalecer la credibilidad de sus argumentos. [En realidad, siempre he pensado que las exóticas posiciones políticas de Aznar son muy discutibles pero legítimas... salvo en el tema del cambio climático, donde sus fundamentos científicos son equiparables a los de quienes piensan que el mundo fue creado por Dios hace 6.000 años, junto con Adán y Eva.]

Entonces, ¿qué ha ocurrido? ¿de dónde viene esta transformación? ¿estamos presenciando el nacimiento de un nuevo filántropo global, verde y musculado? Este blog no se arredra y les sugiere tres posibles teorías, todas ellas inventadas a partir de la información más fiable:

1) El consumo continuado de esteroides y las horas de spinning han afectado su entendimiento. Podemos esperar en cualquier momento una declaración a favor de la Tasa Robin Hood.

2) El Global Adaptation Institute remunera generosamente a sus asesores y garantiza las oportunidades de negocio para las empresas involucradas. Y les aseguro que en el campo de la adaptación el negocio es mucho y creciente.

3) El Global Adaptation Institute es algo más de lo que parece a primera vista. La escasa información disponible sobre sus actividades (su dirección web remite directamente a esta página de relaciones públicas) habla de la necesidad de adaptarse a un "entorno cambiante", pero no entra en ningún momento en el aspecto más delicado de las negociaciones sobre adaptación al cambio climático: quién es responsable de esta crisis y, por tanto, quién debe ponerle fin y financiar sus consecuencias.

Líbreme San Cucufato de ser malpensado, pero no sé por qué creo que el fichaje de José María Aznar está más relacionado con las dos últimas razones que con la primera. En países como EEUU, la pelea alrededor del cambio climático, su origen y su respuesta alcanza proporciones épicas y mueve intereses políticos y económicos formidables. El tiempo nos lo dirá. Mientras tanto, demos la bienvenida a nuestro nuevo aliado. No veo el momento de que ponga su afilada lengua al servicio del activismo climático.

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