jueves, 14 de octubre de 2010

quenopaguenlosdesiempre.org

¿Es usted un justiciero? ¿Sisaba a su madre para repartirlo con la pandilla? ¿Pasa las horas dormitando en el bosque acompañado de un religioso entrado en carnes?

Si ha contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, está de enhorabuena: la campaña internacional por la Tasa Robin Hood ha llegado a España. Mejor aún, ha llegado en una versión castiza (quenopaguenlosdesiempre.org) que se adapta a las prioridades políticas nacionales. La primera, y más urgente, es detener la sangría de la ayuda en los presupuestos nacionales, algo que debe ocurrir antes de fin de año. Cuanto más eleva el tono el Presidente cantando las virtudes de la cooperación y el 0'7%, más empeño pone su Ministra de Economía en recortar los fondos comprometidos con los países pobres. Como el Barón Ashler, pero con jefes de gabinete.

La segunda prioridad es contribuir al impulso internacional por una tasa a las transacciones financieras. Ya hemos hablado aquí de este asunto, pero no está de más insistir en que el futuro de la financiación del desarrollo pasa por la creatividad política, además de la voluntad. La llamada tasa Robin Hood combina de manera brillante el potencial recaudatorio y la neutralidad para el déficit público. El hecho de que los bancos se opongan no es más que un acicate.

Nótese que el título de la campaña española no es inocuo: Que no paguen los de siempre. Uno de los efectos indeseables de esta crisis sería plantear sus soluciones como un conflicto entre la pobreza propia y la ajena. Algunos políticos insensatos empiezan a cabalgar peligrosamente sobre ese caballo. La campaña insiste en que la protección de los más débiles es un imperativo moral dentro y fuera de nuestras fronteras, y lo hace porque ésta es una situación que tiene víctimas y culpables, con independencia de dónde vengan y dónde residan.

Así que, niños y mayores, cálcense las mallas, cojan el arco y échense a la calle. Ahora mismo, después de leer estas refrescantes líneas, pueden entrar en la página de firmas y adherirse a la campaña. Y les sugiero también que le echen un vistazo al documento breve que justifica sus argumentos. Merece la pena.

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