Barack Obama has an appointment with God and asks Him, "when will the US deficit be reduced". God replies, "Not in your lifetime", and Obama begins to cry.
Angela Merkel meets with God and asks Him, "when will the Eurozone be sturdy". God replies, "Not in your lifetime", and Merkel begins to cry.
Hu Jintao goes to see God (yes!!) and asks Him, "when will the province of Taiwan be reunited with the fatherland". God replies, "Not in your lifetime", and Hu begins to cry.
And then Pascal Lamy shows up and asks God, "when will the Doha Round be concluded". And God begins to cry.
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lunes, 10 de enero de 2011
Dios y la Ronda de Doha de la OMC
De una comunicación del Grupo de Evian sobre la próxima celebración del décimo aniversario de la Ronda de Doha. Me pareció gracioso, pero tal vez he empezado a perder la perspectiva...
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Comercio
viernes, 7 de enero de 2011
Ya están aquí de nuevo. Y esta vez puede ser peor que nunca
En comparación con 2007-08, cuando el número de hambrientos se incrementó en cerca de 250 millones de personas, la escalada de los últimos seis meses da vértigo. A menos que se tomen medidas para evitar el efecto dominó de la restricción de exportaciones, las consecuencias humanitarias son sencillamente imprevisibles. Más detalles en el blog de Gabriel Pons, que citábamos el otro día.
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viernes, 19 de noviembre de 2010
Monos, bosques y crecimiento: Política industrial para frikies
Recibo una invitación de la Fundación Ideas para escuchar la presentación de Marcela Escobari (directora adjunta del Center for International Development de Harvard) sobre el concepto del product space y sus implicaciones para las políticas de desarrollo.
Si alguno de ustedes es un friki de la economía y tiene oportunidad de asistir a este seminario, no se lo pierdan. Si cumplen la primera condición pero no la segunda, buceen un poco en este fascinante asunto. Les explico por qué en este texto que escribí en una etapa en la que estuve relacionado con el CID y conocía a sus promotores:
Varios investigadores del Center for International Development (CID) de la Universidad de Harvard -liderados por Ricardo Hausmann- están desarrollando una fascinante derivación de las teorías que vinculan el comercio con el crecimiento económico.Si alguno de ustedes es un friki de la economía y tiene oportunidad de asistir a este seminario, no se lo pierdan. Si cumplen la primera condición pero no la segunda, buceen un poco en este fascinante asunto. Les explico por qué en este texto que escribí en una etapa en la que estuve relacionado con el CID y conocía a sus promotores:
Su punto de partida parece casi una obviedad: lo que exportas, cuenta. Dicho de otro modo, los países de riqueza menor se irán acercando a los países más desarrollados si producen y exportan lo mismo que éstos. La sofisticación de las exportaciones actúa entonces como un generador de innovación, capacidades e inversión, que acaban arrastrando al conjunto de la economía hacia espacios más rentables del mercado.
Para ilustrar su tesis, los economistas del CID han colaborado con un físico, César Hidalgo, que ha elaborado para ellos el mapa del 'espacio productivo'. Este mapa muestra la distribución de los diferentes sectores productivos de acuerdo a las capacidades que requiere cada uno de ellos. De este modo es posible ubicar las empresas de un país en el mapa y determinar si las capacidades con las que cuentan les permitirían ir trasladándose hacia zonas más rentables del mapa.
Esta es Bolivia, por ejemplo, en el año 2000 (más abajo indico dónde encontrar mapas de excelente calidad):
De ser ciertas, las ideas de Hausmann y sus colegas suponen un refinamiento de la teoría clásica del comercio y de las recetas económicas que se han aplicado como una plantilla durante los últimos treinta años: en primer lugar, y a riesgo de disgustar a Adam Smith, un país no debe especializarse en lo que hace bien, sino en lo que hacen bien aquellos a los que las cosas les han ido mucho mejor. Segundo, el desarrollo de las capacidades que permitirán exportar productos más sofisticados difícilmente caerá del cielo; es imprescindible contar con una política industrial pública que sea activa e inteligente.
Y tercero: no hay recetas. Lo que es bueno para un país puede resultar letal para otro, porque sus capacidades están condicionadas por variables tecnológicas, geográficas y humanas que varían de un caso a otro. Yo encontré el caso de las industrias de textiles y las de confecciones particularmente ilustrativo. De acuerdo con este enfoque, y en contra de lo que podríamos intuir, las 'capacidades' que son necesarias para producir telas son muy diferentes de las que hacen falta para la industria de la confección (y así está señalado en el mapa), y sería un error empeñarse en que una venga necesariamente después de la otra.
Este resumen de un puñado de párrafos difícilmente hace justicia al fascinante trabajo de los economistas del CID. Si te interesa, puedes encontrar todos los materiales en su página web, además de una relación amplia de mapas por país (y año) en la página creada por César Hidalgo. Esta página también incluye una explicación pormenorizada de los mapas, que permite al lector jugar con ellos observando los detalles y analizando la evolución de cada país.
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viernes, 24 de septiembre de 2010
Magnates Sin Fronteras; Aquí no lloverá, pero allí se están pegando tiros; Imbécil, utópica, inútil, populista; El blues más improbable: vínculos que me gustaron
- La lógica es similar en todos los casos: juntan sus primeros 5.000 millones de dólares y ¡venga...! ¡a repartir! Gates, Buffet, Slim y otros magnates han entrado en el debate sobre el desarrollo con armas y bagajes. Esta provocativa pieza del Wall Street Journal defiende que lo mejor que podrían hacer por los países pobres es volver a sus negocios.
- Los efectos del cambio climático no se notan únicamente en su terraza. Alex Evans explica en esta entrada porqué ya no es posible analizar los conflictos del mundo sin considerar el calentamiento global y la escasez de recursos naturales. (La versión completa de su informe, que ha elaborado para el próximo Informe de Desarrollo Mundial del BM, está disponible aquí).
- Xavier Vidal-Folch desmonta en su columna de hoy los principales argumentos en contra de la tasa sobre las transacciones financieras internacionales. Lectura obligada para los miembros de la Asociación Española de la Banca, que tantas buenas oportunidades de callarse han perdido esta semana.
- Y, finalmente, esta joya para frikies de las políticas de desarrollo. Es un blues sobre los APE (acuerdos comerciales que la UE negocia con países de África, Caribe y Pacífico), pero no estoy seguro de que se trate de una herramienta de campaña. Más bien es una especie de trovarización de un policy paper, incluyendo tecnicismos, siglas y toda la jerga que los adorna. Una verdadera pieza kitsch, que investigadores y lobbystas apreciarán en lo que vale...
- Los efectos del cambio climático no se notan únicamente en su terraza. Alex Evans explica en esta entrada porqué ya no es posible analizar los conflictos del mundo sin considerar el calentamiento global y la escasez de recursos naturales. (La versión completa de su informe, que ha elaborado para el próximo Informe de Desarrollo Mundial del BM, está disponible aquí).
- Xavier Vidal-Folch desmonta en su columna de hoy los principales argumentos en contra de la tasa sobre las transacciones financieras internacionales. Lectura obligada para los miembros de la Asociación Española de la Banca, que tantas buenas oportunidades de callarse han perdido esta semana.
- Y, finalmente, esta joya para frikies de las políticas de desarrollo. Es un blues sobre los APE (acuerdos comerciales que la UE negocia con países de África, Caribe y Pacífico), pero no estoy seguro de que se trate de una herramienta de campaña. Más bien es una especie de trovarización de un policy paper, incluyendo tecnicismos, siglas y toda la jerga que los adorna. Una verdadera pieza kitsch, que investigadores y lobbystas apreciarán en lo que vale...
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miércoles, 1 de septiembre de 2010
Lecciones de matemáticas para 'localadictos'
Me he pasado una buena parte de mi vida adulta argumentando que las exportaciones agrarias pueden ofrecer oportunidades para el desarrollo. Y siempre me he topado con la sútil desafección ("neoliberal peligroso", "colonialista agrícola") de los movimientos sociales más activos este ámbito. Uno de los reproches más amargos es el de las "millas aéreas", que acusa a cualquier consumidor de comida importada de responsabilidad directa en el calentamiento global. En según qué foros, defender la exportación de vegetales africanos es como declararse un entusiasta de las relaciones con menores.
Por eso (y porque siempre destaco las piezas que me dan la razón) he leído con gusto este artículo publicado por Stephen Budiansky en el New York Times. Tras explicar porqué el transporte mayorista de alimentos es una miseria energética en comparación con lo que se gasta en desplazarse al supermercado y cocinarlos, el artículo termina de este modo:
Por eso (y porque siempre destaco las piezas que me dan la razón) he leído con gusto este artículo publicado por Stephen Budiansky en el New York Times. Tras explicar porqué el transporte mayorista de alimentos es una miseria energética en comparación con lo que se gasta en desplazarse al supermercado y cocinarlos, el artículo termina de este modo:
Comer productos locales es algo estupendo en muchos sentidos. Pero no es un fin en sí mismo, ni una virtud en sí misma. La relativa nimiedad de nuestro presupuesto energético que gastamos en la agricultura moderna es una de las inversiones energéticas más inteligentes que podemos hacer, cuando consideramos honestamente los retornos que produce para nuestra tierra, nuestra economía, nuestro medioambiente y nuestro bienestar.Así que imagínense si también tenemos en cuenta la riqueza y los puestos de trabajo que las exportaciones agrarias generan en los países pobres. No vale cualquier exportación ni en cualquier circunstancia, pero los matices son aplicables en ambos sentidos. Recuérdenlo la próxima vez que deban elegir entre los plátanos de Canarias y los de Costa de Marfil.
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jueves, 27 de mayo de 2010
Noticias del frente
Noticias frescas del ICTSD sobre la Ronda de Doha:
Sugiero que pasemos ya al comedor.
El valor principal de la reunión celebrada por 19 altos representantes de países miembros de la OMC la pasada semana fue alcanzar un "diagnóstico común sobre la seriedad y profundidad" de los problemas que enfrentan sus gobiernos a la hora de concluir las negociaciones comerciales de Doha, según declararon algunos de sus miembros.Ahí queda eso. Cuando se van a cumplir nueve años de la apertura de unas negociaciones que pueden determinar el futuro económico de muchas regiones en desarrollo, al menos hemos encontrado un principio de acuerdo.
Sugiero que pasemos ya al comedor.
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jueves, 25 de marzo de 2010
Arrepiéntete, Bill
Bill Clinton no es un cristiano renacido, como su colega George W. Bush, pero también sabe arrepentirse en público si la ocasión lo merece. Esto fue lo que le espetó hace unos días al Comité de Relaciones Exteriores del Senado cuando declaró como enviado especial del Presidente Obama para la crisis de Haití (ver artículo completo aquí):
"Tal vez haya sido bueno para algunos de mis [sic] agricultores en Arkansas, pero no ha funcionado. Fue un error. He tenido que vivir cada día con las consecuencias de que Haití haya perdido su capacidad de producir arroz para alimentar a su gente, debido a las decisiones que yo tomé; nadie más".
Lo verdaderamente sorprendente de esta declaración es que haya tardado tanto en producirse. Lo que sigue es parte de un artículo que escribí hace un par de años a propósito de la volatilidad del precio de los alimentos (me encanta citarme):
Haití se enfrenta hoy a una carestía estructural de arroz, pero hace sólo 20 años sus campesinos eran capaces de producir todo el arroz que consumía la población nacional a un precio razonable. ¿Qué se torció? En 1995, el FMI y el Banco Mundial "sugirieron" la aplicación de un plan de liberalización comercial rápida. Y cuando dicen "rápida" se refieren exactamente a eso: en pocos meses los aranceles a la importación se desplomaron del 50% al 3%, lo que abrió la puerta a una avalancha de arroz subsidiado procedente de los Estados Unidos. Los precios locales disminuyeron levemente, pero en pocos años la producción nacional se desplomó, dejando al país en manos del mercado exterior. Justo antes del terremoto Haití importaba un 80% del arroz que consumía, y los precios internos se habían multiplicado por dos.Lo lamentable es que este caso es una plantilla del modo en que han operado los mercados agrarios internacionales durante los últimos 30 años: liberalización unilateral de los países más pobres, exportación masiva de productos subsidiados por parte de los países ricos y un sector rural abandonado por donantes internacionales y gobiernos locales. Para países que no cuentan con las divisas para comprar en los mercados internacionales, la dependencia alimentaria absoluta se ha convertido en una ruleta rusa de consecuencias imprevisibles.
Así que sí, Bill; arrepiéntete. Y de paso haz algo para evitar que otros países corran en el futuro la misma suerte que Haití: únete a quienes dentro y fuera de los EEUU reclaman una reforma del sistema de ayuda alimentaria estadounidense (entre quienes no se encuentra la Ministra de Agricultura española, por lo visto), y hazlo ahora que las negociaciones de la OMC aún ofrecen una oportunidad.
Acto de contricción y propósito de enmienda.
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miércoles, 10 de marzo de 2010
¿Qué fue de la Ronda de Doha?
Si rebuscan en su trastero quizás encuentren alguna pancarta antigua con el lema "Por un comercio con justicia", o una postal reclamando "La patente o la vida". Son los recuerdos sentimentales de uno de los movimientos civiles más importantes de los últimos años, el que se generó alrededor de las negociaciones de la Ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio (OMC). De hecho, eso que se ha dado en llamar el 'movimiento anti-globalización' comenzó en 1999 durante la conferencia de la OMC en Seattle (una especie de bautismo inaugural, pero estrellando las botellas de sidra champanada en los cascos de los policías). También fue el escenario de uno de los debates ideológicos más fascinantes en los que me he visto involucrado.
¿Por qué tanto revuelo? Básicamente, porque la Ronda de Doha abrió una oportunidad única para poner el comercio internacional al servicio del desarrollo, y eso no es decir poco. No sólo el comercio ofrece oportunidades extraordinarias para los países más pobres en forma de mayores y mejores exportaciones, sino que muchas de las normas de la OMC suponen una seria amenaza para la capacidad de los estados de intervenir en sus economías, y hoy sabemos porqué eso es un problema. La apertura de negociaciones ofrecía la ocasión de maximizar las oportunidades en la lucha contra la pobreza y minimizar sus riesgos, de ahí la atención que generó.
En concreto, Oxfam estableció seis prioridades para convertir la Ronda de Doha en una verdadera Ronda del Desarrollo:
- Incrementar el acceso de los países pobres a aquellos mercados en los que mejor pueden competir, como la agricultura o los textiles.
- Garantizar el derecho del mundo en desarrollo a proteger sectores estratégicos de sus economías para fortalecer procesos de industrialización y modernización.
- Poner fin a la competencia desleal de la exportaciones subsidiadas de los países ricos, sobre todo en el sector agrario.
- Excluir algunos servicios básicos (como la salud, la energía o el agua) de los procesos de liberalización multilateral.
- Reformar los mecanismos de toma de decisiones y de solución de diferencias en la OMC para hacerlos más transparentes y democráticos.
- Cambiar las reglas de propiedad intelectual para garantizar el acceso de las poblaciones pobres a medicamentos esenciales.
De todo este menú, sólo se logró algún avance significativo en el último punto, gracias a la Declaración sobre Propiedad Intelectual y Salud Pública de la Conferencia de Doha (2001). El resto ha sido un formidable juego de ilusionismo por parte de los países ricos, cuyos compromisos iban menguando en la misma medida en que elevaban el volumen de su fanfarria a favor del desarrollo. Resultado: los beneficios esperados de la Ronda para los países pobres se redujeron de 300.000 a 30.000 millones en sólo cuatro años, de acuerdo a los cálculos del Carnegie Endowment. Gran parte de esta pérdida se deriva del injusto acuerdo agrícola, en donde la hipocresía de los países ricos brilló con luz propia, como detallaré en una entrada próxima.
España penduló entre la irrelevancia y el ridículo. Nuestros ministros (primero del PP, luego del PSOE) callaban casi siempre, y cuando hablaban era para apoyar las posiciones más reaccionarias de gobiernos como el francés, cuyo lema en materia de liberalización comercial es "haga lo que yo digo, no lo que yo hago".
Otros países, sin embargo, encontraron en las negociaciones de la OMC la oportunidad para ascender a la primera división de la política internacional. Tuve el privilegio de trabajar, por ejemplo, con los negociadores de India y de Brasil, cuya alianza mutua y con la sociedad civil fue determinante para sortear los chantajes de Europa y EEUU. Fue el nacimiento del mundo multipolar que definirá la globalización del siglo XXI.
Tras el fracaso de la Conferencia de Hong Kong en 2005 (que siguió al fracaso de Cancún en 2003), la Ronda de Doha se ha desinflado casi por completo. El aroma proteccionista de la respuesta a la crisis no ha hecho más que complicar las posibilidades de un acuerdo, y todo parece indicar que la conferencia ministerial prevista para el próximo mes de diciembre puede ser el último clavo en el ataud de la Ronda.
Algunos movimientos y activistas piensan que el descarrilamiento de las negociaciones es una buena noticia y un triunfo del anti-capitalismo. No me busquen entre ellos. Aunque tengo la certeza de que la alianza de países pobres y ONG evitó que se firmase un mal acuerdo, lamento este resultado. En un mundo interdependiente, la ausencia de reglas multilaterales es la jungla, y en la jungla el más grande se come al más pequeño. Francamente, no se me ocurre nada más capitalista que eso. Lo que necesitamos es una OMC fuerte que considere los intereses y las capacidades de todos sus países miembros, y que garantice un comercio al servicio del progreso global. Tal vez no sea tan cool como el cambio climático, pero esta lucha no ha caducado, se lo aseguro.
Pero no discutamos más, con lo poco que nos vemos. Permítanme terminar mi diatriba liberal con otro vídeo del activismo más cáustico y divertido, esta vez de la mano de The Yes Men: la pareja de cómicos se cuela en una conferencia internacional suplantando a un representante de la OMC . La escena sería desternillante... si uno es capaz de ignorar hasta qué punto se toma en serio el público a una institución como la OMC. (Lamentablemente, sólo he encontrado una versión original inglesa subtitulada en francés. Ver otros vídeos y sketches de The Yes Men aquí): http://www.youtube.com/watch?v=3KbmEwjtgmU
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