No siempre las buenas ideas y las causas justas reciben el apoyo que merecen. ONG e iniciativas sociales de todo pelaje se las ven y se las desean para vincular sus esfuerzos con el deseo de colaboración de los individuos y las empresas que están dispuestos a ofrecer tiempo y dinero. Y no hay nada más frustrante para unos y otros, como seguramente habrán comprado ustedes en alguna ocasión.
Precisamente para cubrir este vacío la Fundación Real Dreams ha puesto en marcha la iniciativa Mi grano de arena. Un mecanismo simple y seguro para vincular proyectos sociales con potenciales donantes. A través de su página se puede crear en pocos minutos una web que describa la causa que se quiere financiar, establezca un objetivo económico y facilite una vía segura para realizar el donativo.
Y para muestra, un botón de casa: cojan esos eurillos que les queman en la cartera y apoyen la financiación de una nueva cocina para la Comunidad Terapéutica de Ugena, gestionada por la ONG Proyecto Hombre. Conozco bien esta comunidad, en la que empleé algunos de mis mejores años de voluntariado universitario. Por ella pasan cada año decenas de hombres y mujeres que luchan por escapar del infierno de la droga. Por si fuera poco, quien ha puesto en marcha esta iniciativa es mi mujer, que trabaja en Proyecto Hombre desde hace más de una década.
Apoyar los esfuerzos de muchos chavales por abandonar su dependencia renunciando a algunas de las nuestras. No se me ocurre mejor causa para estos días.
Mostrando entradas con la etiqueta Financiación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Financiación. Mostrar todas las entradas
jueves, 30 de diciembre de 2010
Mi grano de arena: una nueva cocina para Proyecto Hombre
Etiquetas:
Financiación,
ONG
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Magnates Sin Fronteras
Publicado hoy en los medios escritos del Grupo Vocento.
Magnates Sin Fronteras Gonzalo Fanjul Suárez. Asesor Estratégico de Intermón Oxfam. (www.ideascontralapobreza.blogspot.com)
Incluso antes de que se convierta en algo más que una idea, la Tasa sobre Transacciones Financieras internacionales (TTF) impulsada hace algunas semanas en Nueva York por diferentes líderes internacionales está demostrando sus virtudes. Como por arte de magia, decenas de banqueros, inversores y especuladores han abandonado por unas horas la gestión de sus carteras y se han zambullido en los complejos problemas de la pobreza y el desarrollo internacional.
El veredicto ha sido unánime: “los impuestos al sector financiero no son la medida adecuada y serían un obstáculo a la recuperación”.
Alguien podría pensar que la oposición de los financieros a la tasa que grava con un 0,05% las transacciones financieras más especulativas tendría algo que ver con sus bonus anuales o con las cuentas de resultados de sus entidades. Error. Como señalaron recientemente algunos responsables del sector de los bancos y cajas en España, los Objetivos del Milenio no son cuestión de "regar de dinero a los países pobres, sino transformar las sociedades para que sean capaces de cambiar y salir de la pobreza". En otras palabras, el verdadero problema de los 1.400 millones de personas que viven hoy en la pobreza extrema no es la carencia de recursos, sino todo lo contrario.
Ésta es la buena noticia, señores de la banca: aún tenemos algún margen antes de empezar a “regar” a los países pobres con dinero. En concreto, tenemos un margen de unos 170.000 millones de euros anuales, que de acuerdo con la ONU es la brecha existente entre los recursos que serían necesarios para financiar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los que desembolsan los países donantes. Una brecha que explica en parte porqué la comunidad internacional está perdiendo la batalla contra el hambre y la pobreza: cuando faltan solo cinco años para que se cumpla el plazo establecido por los miembros de las Naciones Unidas, 70 de los países más pobres del planeta están muy por detrás de las metas previstas. El hambre alcanza por primera vez a cerca de 1.000 millones de personas y las cifras de mortalidad infantil se reducen con desesperante lentitud.
En realidad, la experiencia de cinco décadas de políticas de cooperación sugiere algo bien diferente a lo que defienden sus críticos: la financiación internacional constituye una condición necesaria para el crecimiento económico y el progreso, aunque a menudo no sea suficiente. En ausencia de otras fuentes, una ayuda al desarrollo que sea estable, predecible y negociada con los países receptores ha demostrado su eficacia en el pasado. En Tanzania, por ejemplo, el esfuerzo conjunto del Gobierno y de los países donantes ha permitido garantizar por primera vez el acceso a la educación primaria universal. Es parte de un esfuerzo global que ha logrado escolarizar a 33 millones de niños y niñas en la última década.
En un contexto de crisis, profundamente hostil al incremento del déficit, el reto está precisamente en encontrar fuentes públicas de financiación internacional que permitan la cuadratura del círculo, y en este campo la vieja idea de la TTF es una de las mejores que se han propuesto hasta el momento. A pesar del pánico que ha despertado entre nuestros inversores, la TTF no es un castigo a la banca sino una tasa que grava las operaciones financieras de carácter más especulativo. Cuatro de cada cinco euros que se mueven cada día en los mercados internacionales de capitales corresponden a transacciones sobre productos derivados, muchas de ellas ajenas a la economía real y al control de las bolsas. De hecho, la dificultad principal para la aplicación de esta tasa está en la opacidad de un sector que en este momento está bajo la lupa de los reguladores europeos y estadounidenses.
Las complejidades políticas de la TTF son evidentes, pero no cabe duda de que el esfuerzo merece la pena. Un cálculo rápido de los potenciales beneficios de este instrumento sugiere cifras por encima de los 300.000 millones de euros anuales, casi cuatro veces la ayuda al desarrollo global el año pasado. De acuerdo con un estudio de la Fundación Ideas, sólo en España se podrían recaudar hasta 6.300 millones de euros cada año. Estos recursos podrían ponerse al servicio de tres grandes retos: el desarrollo internacional, la cohesión social de los países donantes y la lucha contra el calentamiento global.
De todas las declaraciones realizadas estos días por los representantes de la banca española, hay una en la que estamos de acuerdo: existe el riesgo de que esta propuesta se tope una vez más con el desinterés de algunos miembros del G20. Por eso es fundamental aprovechar el impulso político ofrecido por Francia, España y la Comisión Europea durante la Cumbre de la ONU, que debe culminar en la reunión de este grupo que presidirá Nicolás Sarkozy el primer semestre de 2011. Y eso explica la oposición de un sector bancario que no se encuentra precisamente entre las víctimas de la crisis. Solo cabe esperar que el Presidente Zapatero tenga muy presente la advertencia que hizo Keynes hace casi un siglo: “Sugerir a la City de Londres una acción social en beneficio del bien público es como discutir El origen de las especies con un obispo”.
Magnates Sin Fronteras Gonzalo Fanjul Suárez. Asesor Estratégico de Intermón Oxfam. (www.ideascontralapobreza.blogspot.com)
Incluso antes de que se convierta en algo más que una idea, la Tasa sobre Transacciones Financieras internacionales (TTF) impulsada hace algunas semanas en Nueva York por diferentes líderes internacionales está demostrando sus virtudes. Como por arte de magia, decenas de banqueros, inversores y especuladores han abandonado por unas horas la gestión de sus carteras y se han zambullido en los complejos problemas de la pobreza y el desarrollo internacional.
El veredicto ha sido unánime: “los impuestos al sector financiero no son la medida adecuada y serían un obstáculo a la recuperación”.
Alguien podría pensar que la oposición de los financieros a la tasa que grava con un 0,05% las transacciones financieras más especulativas tendría algo que ver con sus bonus anuales o con las cuentas de resultados de sus entidades. Error. Como señalaron recientemente algunos responsables del sector de los bancos y cajas en España, los Objetivos del Milenio no son cuestión de "regar de dinero a los países pobres, sino transformar las sociedades para que sean capaces de cambiar y salir de la pobreza". En otras palabras, el verdadero problema de los 1.400 millones de personas que viven hoy en la pobreza extrema no es la carencia de recursos, sino todo lo contrario.
Ésta es la buena noticia, señores de la banca: aún tenemos algún margen antes de empezar a “regar” a los países pobres con dinero. En concreto, tenemos un margen de unos 170.000 millones de euros anuales, que de acuerdo con la ONU es la brecha existente entre los recursos que serían necesarios para financiar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los que desembolsan los países donantes. Una brecha que explica en parte porqué la comunidad internacional está perdiendo la batalla contra el hambre y la pobreza: cuando faltan solo cinco años para que se cumpla el plazo establecido por los miembros de las Naciones Unidas, 70 de los países más pobres del planeta están muy por detrás de las metas previstas. El hambre alcanza por primera vez a cerca de 1.000 millones de personas y las cifras de mortalidad infantil se reducen con desesperante lentitud.
En realidad, la experiencia de cinco décadas de políticas de cooperación sugiere algo bien diferente a lo que defienden sus críticos: la financiación internacional constituye una condición necesaria para el crecimiento económico y el progreso, aunque a menudo no sea suficiente. En ausencia de otras fuentes, una ayuda al desarrollo que sea estable, predecible y negociada con los países receptores ha demostrado su eficacia en el pasado. En Tanzania, por ejemplo, el esfuerzo conjunto del Gobierno y de los países donantes ha permitido garantizar por primera vez el acceso a la educación primaria universal. Es parte de un esfuerzo global que ha logrado escolarizar a 33 millones de niños y niñas en la última década.
En un contexto de crisis, profundamente hostil al incremento del déficit, el reto está precisamente en encontrar fuentes públicas de financiación internacional que permitan la cuadratura del círculo, y en este campo la vieja idea de la TTF es una de las mejores que se han propuesto hasta el momento. A pesar del pánico que ha despertado entre nuestros inversores, la TTF no es un castigo a la banca sino una tasa que grava las operaciones financieras de carácter más especulativo. Cuatro de cada cinco euros que se mueven cada día en los mercados internacionales de capitales corresponden a transacciones sobre productos derivados, muchas de ellas ajenas a la economía real y al control de las bolsas. De hecho, la dificultad principal para la aplicación de esta tasa está en la opacidad de un sector que en este momento está bajo la lupa de los reguladores europeos y estadounidenses.
Las complejidades políticas de la TTF son evidentes, pero no cabe duda de que el esfuerzo merece la pena. Un cálculo rápido de los potenciales beneficios de este instrumento sugiere cifras por encima de los 300.000 millones de euros anuales, casi cuatro veces la ayuda al desarrollo global el año pasado. De acuerdo con un estudio de la Fundación Ideas, sólo en España se podrían recaudar hasta 6.300 millones de euros cada año. Estos recursos podrían ponerse al servicio de tres grandes retos: el desarrollo internacional, la cohesión social de los países donantes y la lucha contra el calentamiento global.
De todas las declaraciones realizadas estos días por los representantes de la banca española, hay una en la que estamos de acuerdo: existe el riesgo de que esta propuesta se tope una vez más con el desinterés de algunos miembros del G20. Por eso es fundamental aprovechar el impulso político ofrecido por Francia, España y la Comisión Europea durante la Cumbre de la ONU, que debe culminar en la reunión de este grupo que presidirá Nicolás Sarkozy el primer semestre de 2011. Y eso explica la oposición de un sector bancario que no se encuentra precisamente entre las víctimas de la crisis. Solo cabe esperar que el Presidente Zapatero tenga muy presente la advertencia que hizo Keynes hace casi un siglo: “Sugerir a la City de Londres una acción social en beneficio del bien público es como discutir El origen de las especies con un obispo”.
Etiquetas:
Ayuda,
Financiación
jueves, 14 de octubre de 2010
quenopaguenlosdesiempre.org
¿Es usted un justiciero? ¿Sisaba a su madre para repartirlo con la pandilla? ¿Pasa las horas dormitando en el bosque acompañado de un religioso entrado en carnes?
Si ha contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, está de enhorabuena: la campaña internacional por la Tasa Robin Hood ha llegado a España. Mejor aún, ha llegado en una versión castiza (quenopaguenlosdesiempre.org) que se adapta a las prioridades políticas nacionales. La primera, y más urgente, es detener la sangría de la ayuda en los presupuestos nacionales, algo que debe ocurrir antes de fin de año. Cuanto más eleva el tono el Presidente cantando las virtudes de la cooperación y el 0'7%, más empeño pone su Ministra de Economía en recortar los fondos comprometidos con los países pobres. Como el Barón Ashler, pero con jefes de gabinete.
La segunda prioridad es contribuir al impulso internacional por una tasa a las transacciones financieras. Ya hemos hablado aquí de este asunto, pero no está de más insistir en que el futuro de la financiación del desarrollo pasa por la creatividad política, además de la voluntad. La llamada tasa Robin Hood combina de manera brillante el potencial recaudatorio y la neutralidad para el déficit público. El hecho de que los bancos se opongan no es más que un acicate.
Nótese que el título de la campaña española no es inocuo: Que no paguen los de siempre. Uno de los efectos indeseables de esta crisis sería plantear sus soluciones como un conflicto entre la pobreza propia y la ajena. Algunos políticos insensatos empiezan a cabalgar peligrosamente sobre ese caballo. La campaña insiste en que la protección de los más débiles es un imperativo moral dentro y fuera de nuestras fronteras, y lo hace porque ésta es una situación que tiene víctimas y culpables, con independencia de dónde vengan y dónde residan.
Así que, niños y mayores, cálcense las mallas, cojan el arco y échense a la calle. Ahora mismo, después de leer estas refrescantes líneas, pueden entrar en la página de firmas y adherirse a la campaña. Y les sugiero también que le echen un vistazo al documento breve que justifica sus argumentos. Merece la pena.
Si ha contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, está de enhorabuena: la campaña internacional por la Tasa Robin Hood ha llegado a España. Mejor aún, ha llegado en una versión castiza (quenopaguenlosdesiempre.org) que se adapta a las prioridades políticas nacionales. La primera, y más urgente, es detener la sangría de la ayuda en los presupuestos nacionales, algo que debe ocurrir antes de fin de año. Cuanto más eleva el tono el Presidente cantando las virtudes de la cooperación y el 0'7%, más empeño pone su Ministra de Economía en recortar los fondos comprometidos con los países pobres. Como el Barón Ashler, pero con jefes de gabinete.
La segunda prioridad es contribuir al impulso internacional por una tasa a las transacciones financieras. Ya hemos hablado aquí de este asunto, pero no está de más insistir en que el futuro de la financiación del desarrollo pasa por la creatividad política, además de la voluntad. La llamada tasa Robin Hood combina de manera brillante el potencial recaudatorio y la neutralidad para el déficit público. El hecho de que los bancos se opongan no es más que un acicate.
Nótese que el título de la campaña española no es inocuo: Que no paguen los de siempre. Uno de los efectos indeseables de esta crisis sería plantear sus soluciones como un conflicto entre la pobreza propia y la ajena. Algunos políticos insensatos empiezan a cabalgar peligrosamente sobre ese caballo. La campaña insiste en que la protección de los más débiles es un imperativo moral dentro y fuera de nuestras fronteras, y lo hace porque ésta es una situación que tiene víctimas y culpables, con independencia de dónde vengan y dónde residan.
Así que, niños y mayores, cálcense las mallas, cojan el arco y échense a la calle. Ahora mismo, después de leer estas refrescantes líneas, pueden entrar en la página de firmas y adherirse a la campaña. Y les sugiero también que le echen un vistazo al documento breve que justifica sus argumentos. Merece la pena.
Etiquetas:
Financiación,
Política
viernes, 24 de septiembre de 2010
Magnates Sin Fronteras; Aquí no lloverá, pero allí se están pegando tiros; Imbécil, utópica, inútil, populista; El blues más improbable: vínculos que me gustaron
- La lógica es similar en todos los casos: juntan sus primeros 5.000 millones de dólares y ¡venga...! ¡a repartir! Gates, Buffet, Slim y otros magnates han entrado en el debate sobre el desarrollo con armas y bagajes. Esta provocativa pieza del Wall Street Journal defiende que lo mejor que podrían hacer por los países pobres es volver a sus negocios.
- Los efectos del cambio climático no se notan únicamente en su terraza. Alex Evans explica en esta entrada porqué ya no es posible analizar los conflictos del mundo sin considerar el calentamiento global y la escasez de recursos naturales. (La versión completa de su informe, que ha elaborado para el próximo Informe de Desarrollo Mundial del BM, está disponible aquí).
- Xavier Vidal-Folch desmonta en su columna de hoy los principales argumentos en contra de la tasa sobre las transacciones financieras internacionales. Lectura obligada para los miembros de la Asociación Española de la Banca, que tantas buenas oportunidades de callarse han perdido esta semana.
- Y, finalmente, esta joya para frikies de las políticas de desarrollo. Es un blues sobre los APE (acuerdos comerciales que la UE negocia con países de África, Caribe y Pacífico), pero no estoy seguro de que se trate de una herramienta de campaña. Más bien es una especie de trovarización de un policy paper, incluyendo tecnicismos, siglas y toda la jerga que los adorna. Una verdadera pieza kitsch, que investigadores y lobbystas apreciarán en lo que vale...
- Los efectos del cambio climático no se notan únicamente en su terraza. Alex Evans explica en esta entrada porqué ya no es posible analizar los conflictos del mundo sin considerar el calentamiento global y la escasez de recursos naturales. (La versión completa de su informe, que ha elaborado para el próximo Informe de Desarrollo Mundial del BM, está disponible aquí).
- Xavier Vidal-Folch desmonta en su columna de hoy los principales argumentos en contra de la tasa sobre las transacciones financieras internacionales. Lectura obligada para los miembros de la Asociación Española de la Banca, que tantas buenas oportunidades de callarse han perdido esta semana.
- Y, finalmente, esta joya para frikies de las políticas de desarrollo. Es un blues sobre los APE (acuerdos comerciales que la UE negocia con países de África, Caribe y Pacífico), pero no estoy seguro de que se trate de una herramienta de campaña. Más bien es una especie de trovarización de un policy paper, incluyendo tecnicismos, siglas y toda la jerga que los adorna. Una verdadera pieza kitsch, que investigadores y lobbystas apreciarán en lo que vale...
Etiquetas:
Ayuda,
Cambio climático,
Campañas,
Comercio,
Conflictos,
Financiación
martes, 21 de septiembre de 2010
ZP al rescate
Tras seis años en el gobierno, uno ha aprendido a tomarse con bastante cautela los arrebatos del Presidente Zapatero; pero, con todo y con eso, hay que reconocer que su intervención de ayer en la Cumbre de la ONU fue ilusionante. El retorno de la tasa sobre las transacciones financieras internacionales (TTF) a las portadas de los periódicos es una de las mejores noticias que hemos recibido en meses. Sobre todo -y esto es aún más ilusionante- cuando detrás de ZP vino Nicolás Sarkozy, dispuesto a purgar sus pecadillos étnicos con un impulso a la TTF y a otros mecanismos alternativos de financiación del desarrollo. Francia será la anfitriona del G20 en el primer semestre del próximo año, por lo que hay que darle a este anuncio la importancia que tiene.
No les aburro con los números, pero déjenme recordarles la estimación del potencial recaudatorio de este instrumento: 400.000 millones de dólares anuales (frente los algo más de 100.000 de AOD) que podrían ir destinados a la lucha contra la pobreza (en el Norte y en el Sur) y a frenar el calentamiento global. Existen indudables dificultades técnicas para ponerlo en marcha (una de las mayores está relacionada con la opacidad de buena parte de las operaciones financieras, en particular las más especulativas), pero ninguna de ellas es insalvable. La reforma financiera aprobada por el Senado de los EEUU hace unas semanas y la que se está discutiendo estos días en la UE demuestran que es posible dar pasos en la dirección correcta.
Si quieren más información Duncan Green resume aquí lo más importante de este debate.
¡Así que anímense, niños y mayores! Despójense de sus pantuflas y salgan a la calle para apoyar la Tasa Robin Hood. No puedo adelantarles nada, pero les aseguro que pronto tendrán ocasiones nuevas de arrimar el hombro. Tengan la certeza de que una victoria en este campo compensaría todos los pasos atrás de los últimos años.
[Hace unas semanas les comentaba las sensaciones que me había producido Zapatero en una intervención sobre África. Ayer tuve una impresión parecida: abandonando una vez más el discurso que le habían preparado, ZP habló con entusiasmo de uno de los asuntos que más han motivado su política exterior. Supongo que eso es lo que llaman la memoria sentimental.]
No les aburro con los números, pero déjenme recordarles la estimación del potencial recaudatorio de este instrumento: 400.000 millones de dólares anuales (frente los algo más de 100.000 de AOD) que podrían ir destinados a la lucha contra la pobreza (en el Norte y en el Sur) y a frenar el calentamiento global. Existen indudables dificultades técnicas para ponerlo en marcha (una de las mayores está relacionada con la opacidad de buena parte de las operaciones financieras, en particular las más especulativas), pero ninguna de ellas es insalvable. La reforma financiera aprobada por el Senado de los EEUU hace unas semanas y la que se está discutiendo estos días en la UE demuestran que es posible dar pasos en la dirección correcta.
Si quieren más información Duncan Green resume aquí lo más importante de este debate.
¡Así que anímense, niños y mayores! Despójense de sus pantuflas y salgan a la calle para apoyar la Tasa Robin Hood. No puedo adelantarles nada, pero les aseguro que pronto tendrán ocasiones nuevas de arrimar el hombro. Tengan la certeza de que una victoria en este campo compensaría todos los pasos atrás de los últimos años.
[Hace unas semanas les comentaba las sensaciones que me había producido Zapatero en una intervención sobre África. Ayer tuve una impresión parecida: abandonando una vez más el discurso que le habían preparado, ZP habló con entusiasmo de uno de los asuntos que más han motivado su política exterior. Supongo que eso es lo que llaman la memoria sentimental.]
Etiquetas:
Financiación,
G-20
viernes, 7 de mayo de 2010
El poder de la palabra; Otro clima es posible; ¿Cuándo se resolvió la tragedia de Haití?; FMI dixit; Arizona, baby: vínculos que me gustaron.
Hace algún tiempo que no comparto con ustedes, disciplinados lectores, algunas de las lecturas cibernéticas que me han llamado la atención. Ahí van unas cuantas para su uso y disfrute:
- Una de las virtudes que más envidio en la educación anglosajona es el cultivo de la oratoria. Desde hace algún tiempo, la iniciativa TED concita a oradores de todo el mundo para hablar de los asuntos más variopintos en menos de un cuarto de hora y sin el apoyo de ningún papel. Asómense a este balcón fascinante, en el que también se habla de pobreza. (Las presentaciones son en inglés, pero existe la posibilidad de verlas con subtítulos.)
- Oxfam estuvo presente en la Cumbre Climática de Cochabamba. Aunque Evo Morales hizo lo posible por caricaturizar la reunión con una exótica vinculación entre los transgénicos, la homosexualidad y la alopecia, el hecho es que en Bolivia se dijo mucho más que eso (y lo mejor: lo dijeron otros). Léanlo en el blog de Oxfam Internacional.
- Chris Blattman nos recuerda lo previsible: Haití está desapareciendo del mapa (de los medios americanos). ¿Y del de la prensa en español?
- Duncan Green incluye varios temas interesantes en su blog de los últimos días: les recomiendo especialmente un par de entradas sobre el FMI (aquí y aquí), al que la crisis ha convertido en el Lázaro de las instituciones internacionales. También recuerda Duncan que el Banco Mundial acaba de anunciar que su espléndida fuente de estadísticas está ya disponible online de forma gratuita. ¡Tres hurras por Bob!
- Y Arizona, naturalmente. Aunque su entusiasmo por las detenciones arbitrarias no se diferencia tanto del que despliega nuestro Ministerio del Interior, hay algo en ese toque cowboy que lo hace más auténtico. De entre las muchas cosas que se han escrito últimamente sobre este asunto, les recomiendo una pieza de Foreign Policy sobre las peores leyes de inmigración del mundo. Verán que hay desiertos tan áridos como el de Arizona.
- Una de las virtudes que más envidio en la educación anglosajona es el cultivo de la oratoria. Desde hace algún tiempo, la iniciativa TED concita a oradores de todo el mundo para hablar de los asuntos más variopintos en menos de un cuarto de hora y sin el apoyo de ningún papel. Asómense a este balcón fascinante, en el que también se habla de pobreza. (Las presentaciones son en inglés, pero existe la posibilidad de verlas con subtítulos.)
- Oxfam estuvo presente en la Cumbre Climática de Cochabamba. Aunque Evo Morales hizo lo posible por caricaturizar la reunión con una exótica vinculación entre los transgénicos, la homosexualidad y la alopecia, el hecho es que en Bolivia se dijo mucho más que eso (y lo mejor: lo dijeron otros). Léanlo en el blog de Oxfam Internacional.
- Chris Blattman nos recuerda lo previsible: Haití está desapareciendo del mapa (de los medios americanos). ¿Y del de la prensa en español?
- Duncan Green incluye varios temas interesantes en su blog de los últimos días: les recomiendo especialmente un par de entradas sobre el FMI (aquí y aquí), al que la crisis ha convertido en el Lázaro de las instituciones internacionales. También recuerda Duncan que el Banco Mundial acaba de anunciar que su espléndida fuente de estadísticas está ya disponible online de forma gratuita. ¡Tres hurras por Bob!
- Y Arizona, naturalmente. Aunque su entusiasmo por las detenciones arbitrarias no se diferencia tanto del que despliega nuestro Ministerio del Interior, hay algo en ese toque cowboy que lo hace más auténtico. De entre las muchas cosas que se han escrito últimamente sobre este asunto, les recomiendo una pieza de Foreign Policy sobre las peores leyes de inmigración del mundo. Verán que hay desiertos tan áridos como el de Arizona.
Etiquetas:
Cambio climático,
Emergencias,
Financiación,
Inmigración
miércoles, 7 de abril de 2010
Robin Hood ataca de nuevo
Y, ya que estamos solos, debo hacerles un confesión: he simpatizado desde el principio con esta campaña por su ingenio, su oportunidad, su capacidad para ofrecer ideas refrescantes en el debate sobre la financiación del desarrollo (aunque me sigue inquietando la falta de detalles sobre la aplicación de la propuesta) y, naturalmente, su potencial para generar recursos (recuerden: más de 400.000 millones de dólares). Pero nunca he tenido demasiadas esperanzas de que saliese adelante. La absoluta desvergüenza que han exhibido los bancos, las instituciones financieras y los países ricos durante esta crisis no dejaba mucho margen para el optimismo. Como en ocasiones anteriores, los que provocaron el cataclismo fueron los principales beneficiados de las medidas de rescate, y hoy trasladan a terceros el riesgo y los costes de sus nuevas operaciones, protegidos por las leyes que se han encargado de diseñar.
Es un sistema profundamente endogámico, y por eso me resulta difícil pensar que parte de sus miembros vayan a traicionarlo. La buena noticia es que podría estar completamente equivocado.
Pero dejemos a un lado el diván y divirtámonos un rato. Una nueva entrega de los vídeos de la campaña por una Tasa Robin Hood, esta vez de la mano de Sir Ben Kingsley. Ya saben que pueden apoyar esta campaña entrando aquí.
Etiquetas:
Democracia,
Financiación
martes, 2 de marzo de 2010
La (incierta) realidad de la ayuda española
Se pueden decir muchas cosas del gobierno socialista (les aseguro que yo digo unas cuantas), pero es incuestionable que los últimos seis años han visto avances sin precedentes en la cantidad y la calidad de la ayuda española al desarrollo. No sólo es más que posible que España cumpla en 2010 el compromiso de destinar a la AOD un 0,51% de su menguante riqueza nacional, sino que el sistema de cooperación se moderniza y mejora de manera lenta pero progresiva. Es capital que se apuntalen estos avances en lo que queda de legislatura.
Estos argumentos -junto con una batería de los datos más recientes y una serie de interesantes capítulos temáticos- están disponibles en el informe La Realidad de la Ayuda 2009, que Intermón Oxfam presenta hoy. Después de catorce ediciones, este informe anual sigue siendo el mejor análisis de las políticas españolas de desarrollo, y un ejemplo de lo que buenos investigadores pueden hacer si cuentan con el apoyo de ONG independientes y valientes. La sociedad civil española del siglo XXI.
Y ahora déjenme guardar el pañuelo y hacer una par de valoraciones personales sobre la realidad de la ayuda oficial al desarrollo.
Es muy cierto que hemos avanzado en los últimos años. De hecho, las mejoras comenzaron durante la primera legislatura del PP, donde Fernando Villalonga impulsó el consenso que dio lugar, entre otras cosas, a la primera Ley de Cooperación. Después vino la era oscura de Miguel Ángel Cortés, un político berlusconiano cuya estrella ha caído con la misma velocidad que Aznar la aupó. Y en 2004 comenzaron los seis años de oro en nuestra cooperación, de la mano del nuevo Gobierno: un Plan Director que merece ese nombre; un equipo ambicioso y bien dotado de análisis y planificación de las políticas de cooperación; y un espacio ganado a pulso entre los donantes internacionales. Y muchos más recursos, desde luego.
Pero, ay, llegó la crisis y el juego de sillas musicales en el que se ha convertido la Administración española ha frenado tantos cambios inacabados. Durante los últimos meses hemos visto tambalearse los cimientos de la reforma, descuidada por un Gobierno que ha descuidado casi todo lo demás.
Insisto en algunas de las prioridades que apuntaba hace unos días:
Necesitamos refundar la AECID para hacerla más eficaz y ambiciosa. Un cuerpo de diplomáticos mal formado y peor motivado para gestionar la ayuda (con honrosas excepciones) se está haciendo de nuevo con su control. Se aleja la posibilidad de poner el sistema en manos de los cientos de profesionales españoles que cuentan con la mejor formación y experiencia para poner nuestra cooperación a la altura de un sistema que ha crecido de 2.300 a 5.000 millones de euros en tan sólo seis años.
Necesitamos reformar el Fondo de Ayuda al Desarrollo, cuya ley está siendo discutida ahora en el Parlamento. Durante décadas, este instrumento reembolsable de internacionalización de la empresa patria se ha convertido en el abrevadero de multinacionales que recurrían a él para financiar grandes operaciones de exportación e inversión en países en desarrollo, engordando de paso la deuda de estas economías con España. Ya es hora de romper el corporativismo del Ministerio de Comercio y poner el FAD al servicio del interés común.
Necesitamos modernizar los instrumentos de la ayuda para obtener el máximo impacto de cada euro gastado. Mientras la Comisión Europea destina ya el 40% de sus fondos en forma de apoyo presupuestario (inyecciones al presupuesto educativo, sanitario o de infraestructuras de los países receptores más fiables), España permanece en el 1%. Tampoco se han hecho esfuerzos significativos para garantizar una adecuada 'división del trabajo' entre donantes cuando operan en un país, de modo que se evite la redundancia y la concentración de los programas.
Y una nota final que me interesa especialmente: sería imperdonable que la rigidez que atenaza a nuestra Administración derivase en la anorexia de la DG de Políticas de Desarrollo. Esta oficina se convirtió durante la primera legislatura de Zapatero en la mejor esperanza de dotarnos de un equipo de analistas y estrategas para las políticas públicas de desarrollo. Hoy se está produciendo un efecto centrífugo de consecuencias imprevisibles.
(Desahogo: No saben ustedes la cantidad de gente que pasa por mi oficina con cinco años de trabajo en el terreno y un título de Harvard, Columbia u Oxford. Es descorazonador verles marcharse a cualquier institución multilateral que no los merece.)
Etiquetas:
Ayuda,
Financiación,
Política
viernes, 26 de febrero de 2010
El G-20 como el Sheriff de Nottingham
"Seamos francos: los bancos ya han dañado a la economía y el Reino Unido arrastra en este momento un déficit público del 12%. Quienquiera que ocupe el próximo gobierno tiene que incrementar los impuestos o reducir los servicios públicos; posiblemente ambos. ¿Qué es lo que haría usted: incrementar el IVA, despedir a una enfermera o pasarle la factura a un banquero?".
El argumento es simple: introduciendo una pequeña tasa (0,05%) en las transacciones financieras internacionales se podrían generar cerca de 400.000 millones de dólares anuales para financiar dentro y fuera de casa la lucha contra la pobreza y el calentamiento global. Los que peinan canas bajo la gorra del Che encontrarán esta propuesta muy parecida a la Tasa Tobin que se ha reclamado durante décadas. Lo es. Aunque, al contrario que la propuesta que hizo el bueno de James en 1972, éste es un mecanismo que busca en primer lugar generar recursos y sólo después reducir el carácter especulativo de los mercados (en particular los de divisas).
Pero eso son notas al margen. Lo importante es que se trata de una idea seria que podría generar grandes beneficios con un coste relativamente bajo. Lo sorprendente es que, además de la de un grupo de izquierdistas entrados en años (que incluye a varios premios Nobel, eso sí), la iniciativa ha recibido el apoyo de Gordon Brown, Nicolas Sarkozy y Angela Merkel. Nada como pagar la vajilla que han roto los bancos para replantearse dos o tres fundamentos económicos. El apoyo de estos líderes significa que existen posibilidades reales de sacar adelante la propuesta en las reuniones que mantendrá el G-20 a lo largo de este año, y de ahí la oportunidad de la campaña Robin Hood Tax.
Naturalmente, hay muchos más detalles detrás de las cifras que he dado. Todos están disponibles en el argumentario de la web de campaña, incluyendo referencias a los trabajos más técnicos. También les sugiero echar un vistazo en Google a las críticas que han surgido a derecha e izquierda. Una de las más sugerentes es la que plantea Owen Barder, y que contesta mi colega Duncan Green.
Pero dejen todo eso para sus horas de biblioteca. Ahora es el momento de disfrutar del espléndido vídeo de campaña. Tres minutos del mejor ingenio activista de la mano de Bill Nighy.
Etiquetas:
Financiación,
G-20
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



