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martes, 15 de junio de 2010

No me gusta el fútbol (pero este Mundial es otra cosa)

Es hora de que nos quitemos la careta: no me gusta el fútbol. Es más, me aburre soberanamente ver a un grupo de señores pequeñitos corretear por el césped en paños menores mientras otro grupo lo comenta como si se tratase de la construcción del Canal de Panamá. Y los mundiales, claro, son una pesadilla, porque no hay manera de encender la radio sin enterarme de los detalles del Suiza-Camerún o algún otro hit del día.

Pero este año es diferente, bien lo saben ustedes. Porque este año el Mundial se celebra en África por primera vez en la historia. Y eso bien merece emocionarse con el dribbling de los norcoreanos o las alegres cabriolas de los austriacos.

Y como cualquier intento por hablarles del Mundial desde la perspectiva deportiva sería una impostura, he optado por compartir con ustedes un excelente artículo de África Confidential sobre la política real que se esconde tras la política del fútbol. Así comienza este fascinante retrato de las dos almas que conviven en el ANC que gobierna Sudáfrica [ya dijimos algo de esto hace unos días]:
Mientras Sudáfrica inaugura el torneo de la Copa Mundial el 11 de junio -el evento nacional más importante desde las elecciones de 1994- la mayor parte de los hinchas que visiten el país permanecerán ajenos a las rivalidades que crecen entre las diferentes facciones del gobernante Congreso Nacional Africano. Pero, para los militantes del ANC, las batallas entre la facción nacionalista de mentalidad empresarial y sus rivales en el bando comunista y sindical pueden ser más apasionantes que una final entre Brasil y España.
[Nota al margen: Africa Confidential es, en mi modesta opinión, la mejor fuente de información sobre la actualidad política y económica de África. La profundidad y la calidad de su análisis -que cubre cada rincón del continente- quita el hipo; aunque no lo quita tanto como el precio anual de la suscripción, sólo al alcance de magnates y dentistas. Si tienen acceso a esta publicación a través de sus universidades o instituciones, hínquenle el diente si no lo han hecho ya. Los demás, confórmense con los estupendos resúmenes periódicos y el acceso a las piezas gratuitas. Tampoco meriendan en Embassy, y no es para tanto.]