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miércoles, 9 de febrero de 2011

La (trágica) Realidad de la Ayuda española

Se ha presentado esta mañana la edición 2010 de La Realidad de la Ayuda, el buque insignia de las investigaciones de Intermón Oxfam desde hace ya 18 añitos. Ahí es nada. No les aburro con los detalles (que pueden encontrar aquí en una edición online completa y en la separata que lo resume), pero el informe deja un mensaje tan prístino como demoledor:
A diferencia de otros países de nuestro entorno –algunos de los cuáles, como Irlanda, están gravemente afectados por la crisis- el Gobierno español ha comenzado un recorte histórico de la ayuda oficial al desarrollo, que en 2011 quedará reducida al nivel de 2007 (0,4% de la renta nacional). Este desplome no sólo amenaza el derecho de millones de personas a la salud, la educación o la alimentación, sino que desanda un camino recorrido con mucho esfuerzo e hipoteca la credibilidad del Gobierno y del Partido Socialista durante los próximos años.
 Es posible que estas cifras despierten un entusiasmo pasajero en las agencias de calificación crediticia, pero sus consecuencias se dejarán sentir mucho más allá del apunte contable. La experiencia de crisis anteriores –que no fueron del calado de la actual- nos indica que la AOD podría caer entre un 10% y un 20% en los próximos cuatro años, y tardar una década en recuperar los niveles de 2008. Ésos son los precedentes que deben tenerse en cuenta cuando se consideran los recortes de la ayuda.

En otras palabras, podría ser que lo que el Presidente Zapatero y sus palmeros denominan pomposamente "la responsabilidad de las decisiones difíciles" sea en realidad "la irresponsabilidad de las decisiones equivocadas". Decisiones que juegan a enfrentar los pobres propios contra los pobres ajenos y debilitan gravemente el compromiso de nuestro país con los problemas comunes. Podría ser. Mientras me lo pienso, voy a votar a cualquier otro.

viernes, 4 de febrero de 2011

Júbilo episcopal

De acuerdo con el diario británico The Independent, el Gobierno de Su Majestad desvió cerca de 2 millones de libras (2,4 millones de euros) de los fondos de ayuda al desarrollo a la financiación de la visita del Papa Benedicto XVI al Reino Unido, el pasado mes de septiembre. La 'distracción' fue denunciada por la Comisión de Desarrollo Internacional de la Cámara de los Comunes, que, haciendo uso de la flema que requiere un asunto tan delicado, se declaro "un tanto sorprendida" por este destino tan particular de los fondos de lucha contra la pobreza.

La respuesta del DFID (la agencia británica responsable de la cooperación internacional) no se hizo esperar, señala The Independent: "Nuestra contribución reconocía el papel de la Iglesia Católica como un importante proveedor de servicios de educación y salud en los países pobres".

La noticia ha provocado una verdadera explosión de júbilo episcopal en nuestro país. Si se formaliza el precedente británico, las autoridades eclesiásticas podrán dar rienda suelta a los fastos de las visitas papales, atadas hasta ahora a la austeridad y el recogimiento. La primera oportunidad es la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Madrid en agosto de 2011 y que congregará a miles de los más jóvenes feligreses de todo el mundo con los más longevos jerarcas religiosos del planeta. Con excepción del Ayuntamiento de la capital -que ya se gastó los fondos de la ayuda al desarrollo en la puesta a punto de las papeleras locales-, todas las instituciones públicas de cooperación están revisando sus prioridades presupuestarias para hacerle un hueco al Papamóvil, servir un cátering en condiciones y engalanar calles y farolas.

EFE - Ecónomos de las principales diócesis celebran la noticia con una foto de grupo.

"Estamos muy ilusionados", ha declarado el portavoz del Vaticano. "Ya era hora de que se reconociese la importante contribución de Su Santidad a los grandes debates del desarrollo, como la promoción de la castidad en la lucha contra el SIDA. Es posible que nuestros misioneros en los países pobres vean reducido en parte su presupuesto, pero qué gozo tan incomparable contemplar la réplica de la columnata de San Pedro que estamos construyendo para la visita de Madrid."

lunes, 24 de enero de 2011

Dead ideas

Dembisa Moyo hizo carrera hace un par de años en el star-system de los críticos de la ayuda al desarrollo, en el que también han apuntalado su fama otros autores como Bill Easterly (con muchos más argumentos, todo hay que decirlo, a pesar de lo cual fue crujido por el Nobel Amartya Sen en esta contundente pieza). Con su libro Dead Aid bajo un brazo y el bolso de Prada bajo el otro, se paseó por medio mundo proponiendo la eliminación de los programas de ayuda a África, que debían ser sustituidos por préstamos en los mercados internacionales de capitales.

Dejando a un lado el hecho de que Dead Aid fue publicado solo unas semanas antes de la caída de Lehman Brothers y el comienzo de la crisis financiera (lo que redujo el valor de los incipientes bonos africanos al de una estampilla de Bollicao), su libro constituye una colección de argumentos distorsionados y parciales; un libro escrito para justificar un propósito ideológico con independencia de la realidad. Naturalmente, parte de su crítica al impacto y la utilidad de la ayuda es muy cierta, pero, como señaló Kevin Watkins en su momento, "comparado con Moyo, Bob Geldof es un modelo de matices y realismo cauto" (el resto de su crítica está aquí; no se la pierdan).

El caso es que su trabajo despertó un interés inusitado. Prestigiosos historiadores económicos como Niall Ferguson terminaron el libro "con la necesidad de mucha más Moyo y mucho menos Bono", lo cual dejó perplejos a los académicos y activistas que llevan años luchando la batalla difícil: hacer de la ayuda un instrumento útil y complementario a otras políticas de desarrollo (ver, por ejemplo, la contestación general de Oxfam en este documento). En este debate, las pulsiones revisionistas de Moyo ayudaban bastante poco.

Les cuento todo este rollo porque el tiempo parece haber confirmado la dudosa solidez de nuestra autora. En una demoledora crítica publicada esta semana, The Economist crucifica el nuevo libro de Moyo con la siguiente frase introductoria: "He aquí dos predicciones sobre la economía mundial. Primera, los males de Occidente y el auge de las economías emergentes generarán una montaña de libros. Segunda, no es fácil que alguno de ellos sean tan malo como How the West Was Lost'". El argumento principal de los lamentos de The Economist: la distorsión (o la abierta omisión) de datos fundamentales con el objeto de justificar su tesis. ¿Les suena?

martes, 21 de diciembre de 2010

Financiación del desarrollo: no miren tanto hacia arriba

Amigos, amigas: no todo es luto en las agencias oficiales de desarrollo. A lo largo del año 2010 los llamados donantes 'no tradicionales' (como China, India, Arabia Saudí o Venezuela) comprometieron paquetes de ayuda al desarrollo equivalentes a unos 15.000 millones de dólares: un incremento del 20% con respecto al quinquenio anterior y lo previsible es que su progresión sea algo más que aritmética en los próximos años.

Nos equivocaríamos si pensásemos que la importancia de la cooperación 'sur-sur' sólo es económica. Se trata de donantes nuevos, sujetos a consideraciones políticas diferentes de las que padecen e imponen las economías occidentales agrupadas en el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE. Las inversiones de China en las industrias extractivas africanas, por ejemplo, han venido acompañadas de un impresionante despliegue de programas de cooperación en materia de infraestructuras y capacitación del persona local; pero también de un relajo considerable en la transparencia y rendición de cuentas de los países africanos. (No hace falta destacar el entusiasmo con el que estos nuevos recursos 'incondicionados' han sido recibidos por la nomenklatura africana.)

Resulta difícil no considerar las extraordinarias implicaciones de estos procesos en la política regional de África, Asia y América Latina; y el modo en el que obligarán a las potencias tradicionales a situar sus fichas (y cooperantes).

Pero el incremento de la cooperación entre países en desarrollo también plantea preguntas fundamentales acerca del modo en que gobernaremos la globalización en los próximos años. Algunas de las principales economías emergentes han exigido -con todo derecho- mayor presencia en los foros internacionales de decisión (la fotografía en sepia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, por ejemplo, difícilmente refleja las estructuras del poder en el siglo XXI). Pero ese derecho conlleva responsabilidades, y no todo el mundo parece pensar que países como China, India o Suráfrica las estén asumiendo.

Les cuento todo esto a propósito de una rara ocasión: la publicación del tercer Informe de la Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica 2010, publicado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Hasta donde alcanza mi modesto entendimiento, este trabajo es el único documento regional de cooperación sur-sur que se publica en el mundo. Sus autores (entre los que destaca la investigadora Cristina Xalma) hacen un repaso informado y pormenorizado (incluyendo una utilísima relación de buenas prácticas) de la intensa colaboración que se produce entre países conocidos tradicionalmente por sus rencillas. El hecho mismo de que los miembros de la SEGIB hayan aceptado un trabajo de este tipo supone un paso adelante que nos reconcilia con una institución poco conocida.

Si están en el ajo, dense la oportunidad de bucear un poco en sus páginas. Aunque el informe facilita pocos detalles de la envergadura económica  de los proyectos, un simple vistazo a los programas de cooperación entre Venezuela y el eje bolivariano (esquema II.2), sin ir más lejos, debería dar que pensar a más de uno.

Enhorabuena a los premiados.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La ayuda española como Benjamin Button

Cuatro años buenos. Cinco, incluso. Y sólo unos meses para echarlos por la borda.

900 millones de euros recortados en 2011 y el compromiso de alcanzar el 0,5% del PIB en AOD evaporado. El 0,7% ni está ni se le espera.

Ausencia de evaluaciones sistematizadas o de mecanismos eficaces de aprendizaje.

Irrisoria orientación a la ayuda presupuestaria, sectorial o cualquier otra herramienta que caracterice un sistema de cooperación moderno.

Una ayuda multilateral atomizada y carente de estrategia.

Personal cualificado en desbandada, justo cuando la frágil arquitectura institucional construida en los últimos años empieza a desmoronarse.

Retórica pro-Robin Hood en Nueva York y práctica pro-Sheriff de Nottingham en el G20 de Seúl.

La oposición al rebote.

Dos años para salvar los mimbres de uno de los proyectos estrella del Presidente Zapatero.

Sepan del ascenso y derrumbe de la cooperación oficial española en el informe presentado hoy por Intermón Oxfam.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Magnates Sin Fronteras

Publicado hoy en los medios escritos del Grupo Vocento.

Magnates Sin Fronteras Gonzalo Fanjul Suárez. Asesor Estratégico de Intermón Oxfam. (www.ideascontralapobreza.blogspot.com)

Incluso antes de que se convierta en algo más que una idea, la Tasa sobre Transacciones Financieras internacionales (TTF) impulsada hace algunas semanas en Nueva York por diferentes líderes internacionales está demostrando sus virtudes. Como por arte de magia, decenas de banqueros, inversores y especuladores han abandonado por unas horas la gestión de sus carteras y se han zambullido en los complejos problemas de la pobreza y el desarrollo internacional.

El veredicto ha sido unánime: “los impuestos al sector financiero no son la medida adecuada y serían un obstáculo a la recuperación”.

Alguien podría pensar que la oposición de los financieros a la tasa que grava con un 0,05% las transacciones financieras más especulativas tendría algo que ver con sus bonus anuales o con las cuentas de resultados de sus entidades. Error. Como señalaron recientemente algunos responsables del sector de los bancos y cajas en España, los Objetivos del Milenio no son cuestión de "regar de dinero a los países pobres, sino transformar las sociedades para que sean capaces de cambiar y salir de la pobreza". En otras palabras, el verdadero problema de los 1.400 millones de personas que viven hoy en la pobreza extrema no es la carencia de recursos, sino todo lo contrario.

Ésta es la buena noticia, señores de la banca: aún tenemos algún margen antes de empezar a “regar” a los países pobres con dinero. En concreto, tenemos un margen de unos 170.000 millones de euros anuales, que de acuerdo con la ONU es la brecha existente entre los recursos que serían necesarios para financiar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los que desembolsan los países donantes. Una brecha que explica en parte porqué la comunidad internacional está perdiendo la batalla contra el hambre y la pobreza: cuando faltan solo cinco años para que se cumpla el plazo establecido por los miembros de las Naciones Unidas, 70 de los países más pobres del planeta están muy por detrás de las metas previstas. El hambre alcanza por primera vez a cerca de 1.000 millones de personas y las cifras de mortalidad infantil se reducen con desesperante lentitud.

En realidad, la experiencia de cinco décadas de políticas de cooperación sugiere algo bien diferente a lo que defienden sus críticos: la financiación internacional constituye una condición necesaria para el crecimiento económico y el progreso, aunque a menudo no sea suficiente. En ausencia de otras fuentes, una ayuda al desarrollo que sea estable, predecible y negociada con los países receptores ha demostrado su eficacia en el pasado. En Tanzania, por ejemplo, el esfuerzo conjunto del Gobierno y de los países donantes ha permitido garantizar por primera vez el acceso a la educación primaria universal. Es parte de un esfuerzo global que ha logrado escolarizar a 33 millones de niños y niñas en la última década.

En un contexto de crisis, profundamente hostil al incremento del déficit, el reto está precisamente en encontrar fuentes públicas de financiación internacional que permitan la cuadratura del círculo, y en este campo la vieja idea de la TTF es una de las mejores que se han propuesto hasta el momento. A pesar del pánico que ha despertado entre nuestros inversores, la TTF no es un castigo a la banca sino una tasa que grava las operaciones financieras de carácter más especulativo. Cuatro de cada cinco euros que se mueven cada día en los mercados internacionales de capitales corresponden a transacciones sobre productos derivados, muchas de ellas ajenas a la economía real y al control de las bolsas. De hecho, la dificultad principal para la aplicación de esta tasa está en la opacidad de un sector que en este momento está bajo la lupa de los reguladores europeos y estadounidenses.

Las complejidades políticas de la TTF son evidentes, pero no cabe duda de que el esfuerzo merece la pena. Un cálculo rápido de los potenciales beneficios de este instrumento sugiere cifras por encima de los 300.000 millones de euros anuales, casi cuatro veces la ayuda al desarrollo global el año pasado. De acuerdo con un estudio de la Fundación Ideas, sólo en España se podrían recaudar hasta 6.300 millones de euros cada año. Estos recursos podrían ponerse al servicio de tres grandes retos: el desarrollo internacional, la cohesión social de los países donantes y la lucha contra el calentamiento global.

De todas las declaraciones realizadas estos días por los representantes de la banca española, hay una en la que estamos de acuerdo: existe el riesgo de que esta propuesta se tope una vez más con el desinterés de algunos miembros del G20. Por eso es fundamental aprovechar el impulso político ofrecido por Francia, España y la Comisión Europea durante la Cumbre de la ONU, que debe culminar en la reunión de este grupo que presidirá Nicolás Sarkozy el primer semestre de 2011. Y eso explica la oposición de un sector bancario que no se encuentra precisamente entre las víctimas de la crisis. Solo cabe esperar que el Presidente Zapatero tenga muy presente la advertencia que hizo Keynes hace casi un siglo: “Sugerir a la City de Londres una acción social en beneficio del bien público es como discutir El origen de las especies con un obispo”.

martes, 9 de noviembre de 2010

Más sobre líderes africanos y verdades incómodas

Reviso estos días la traducción al castellano de la espléndida y monumental África, de Martin Meredith, que Intermón Oxfam publicará después de las Navidades. 


El repaso de los hechos y personas que han protagonizado la historia oficial de este continente a lo largo de los últimos cincuenta años es un ejercicio solo apto para optimistas patológicos. Con escasas excepciones, los líderes bienintencionados de los primeros años de independencia degeneraron en poco tiempo en autócratas incapaces o, sencillamente, en ladrones y criminales. Sus regímenes fueron sustituidos por una generación de militares cuyos excesos y crueldad alcanzaron proporciones desconocidas. Las potencias coloniales y sus pares en el bloque soviético impulsaron, alimentaron y dirigieron un baile de cargos que aún hoy lastra el desarrollo de buena parte del África al norte y sur del Sáhara.


Mientras transito de la fascinación al espanto y vuelta atrás, cae en mis manos un inquietante artículo de William Easterley en The New York Review of Books. Este escéptico de la ayuda (némesis de Jeffrey Sachs) desarrolla sin edulcorantes su tesis:
El sistema internacional de ayuda tiene un sucio secreto. A pesar de la intensa retórica en sentido contrario, las naciones y las organizaciones que donan y distribuyen la ayuda no están demasiado preocupadas por la democracia y aún apoyan activamente a dictadores. El discurso habitual es que los donantes solo apoyaron a dictadores durante la Guerra Fría y desde entonces promueven la democracia. Esto es falso.


Léanlo con el mejor espíritu, porque dice algunas verdades incómodas... y recuerden después que, en este asunto, desgraciadamente, no hay respuestas simples. Para países en los que no hay flujos alternativos de financiación del desarrollo, una ayuda estable, predecible y bien auditada sigue siendo una palanca imprescindible de progreso.


[Y no se pierdan África cuando lo publiquemos. Es sencillamente fascinante.]

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Más sobre la derrota demócrata: visiones de una optimista

Los votantes han confirmado a las encuestas. El Partido Demócrata ha perdido finalmente el control del Congreso y con ello la capacidad (relativa) de llevar adelante sus reformas de manera unilateral. Para quienes esperamos cambios radicales en el modo en el que los EEUU definen e impulsan sus políticas de desarrollo, la noticia no podría ser peor. Con excepción de los programas de difusión del creacionismo en el África subsahariana, podemos esperar esfuerzos tibios por parte de quienes llevan la voz cantante en el Partido Republicano.

Sin embargo, no todos creen que esto sea un problema. Incluso es posible que la Administración Obama puede hacer de este trago una oportunidad. Al menos eso sugiere Connie Veillet, del Centre for Global Development, que destaca en este artículo las posibilidades para la reforma, vinculadas en gran medida con el impulso de una agenda de la eficacia de la ayuda.

Algunos de los ejemplos que sugiere son ilusionantes: si aceptamos que la ayuda alimentaria estadounidense -basada en gran medida en la exportación de excedentes agrícolas propios- retrasa las respuestas humanitarias y encarece los programas en un 25%, la posible reforma puede beneficiar tanto a la calidad de la ayuda como a la restricción del déficit público. Un legislador inteligente -por muy oposición que sea- es capaz de apreciar estos remedios caseros (salvo que haya sido puesto en el cargo por los lobbies agroindustriales estadounidenses, que para estas cosas tienen poco sentido del humor).

Sin embargo, otras de las supuestas 'oportunidades' que destaca la Sra. Veillet no lo son tanto. Un presupuesto para la política exterior que agrupe desarrollo, diplomacia y defensa es el mejor modo de someter las prioridades del primero a los intereses de los segundos. Ésa es la deriva que están tomando otros gobiernos, como el del Reino Unido, donde tras el compromiso de sostener los niveles de ayuda se esconde el propósito puro y burdo de poner los recursos contra la pobreza al servicio de los intereses estratégicos del donante. Después de que George W. Bush devolviese a la agencia pública USAid al amparo del Departamento de Estado, la tentación imperial de mezclar churras con merinas es demasiado alta.

De la necesidad, virtud... pero solo hasta un punto.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Estoy al teléfono

Queridos lectores, agitadores todos: en la apresurada carrera hacia el absurdo en la que se ha convertido la respuesta de los partidos políticos españoles a la crisis, el PP acaba de ganar dos cabezas proponiendo un recorte dramático de los flujos de ayuda al desarrollo (que se une al aún más dramático recorte llevado a cabo por sus pares socialistas).

El PP ha decidido acordarse de los desheredados españoles a costa de los inmigrantes y de quienes al sur de nuestras fronteras padecen una crisis devastadora que se generó en Europa y en EEUU. Lástima que los pensionistas no estuviesen en su cabeza hace unos años, cuando apoyaron con entusiasmo la eliminación de un impuesto sobre el patrimonio que generaba cerca de 2.000 millones de euros anuales. Casi la mitad de toda la ayuda que concedió España el año pasado.

Y como no estoy de acuerdo, he decidido llamarles y decírselo. Su teléfono es el 900 101 446, un número gratuito para expresar con calma nuestras largas frustraciones. Los detalles de esta campaña están disponibles aquí, pero el mensaje es simple: retiren ustedes esta enmienda inmoral a los Presupuestos del Estado. Ofende al sentido común y a la decencia de tantos millones de españoles que no estamos de acuerdo con que paguen los de siempre.

jueves, 21 de octubre de 2010

Apuntes rápidos sobre el nuevo gobierno Zapatero

[Disculpas por adelantado a los lectores no interesados en la política española. No les culpo.]

- A estas alturas de la legislatura podemos esperar pocas novedades sustanciales en las políticas de desarrollo. A menos que se produjese un sorprendente cambio en la Secretaría de Estado del ramo, lo previsible es que la Ministra Jiménez haga poco por detener el deterioro galopante de las instituciones y los presupuestos de cooperación internacional. Continúa la desbandada de cargos y cabezas. 

- Es posible, sin embargo, que las afinidades geográficas del ministerio se vean alteradas. Moratinos no solo se hizo famoso por sus querencias con Oriente Próximo y África, sino también por no haber hecho un solo viaje a América Latina fuera de las cumbres iberoamericanas. Jiménez, como María Dolores Pradera, tiene a América en el corazón. 

- Pajín fue una buena Secretaria de Estado de Cooperación, que comprende y apoya la importancia de este asunto. Sólo cabe esperar que utilice su influencia en el Consejo de Ministros, aunque sea a distancia.

- Rubalcaba, el nuevo hombre fuerte, no solo es el látigo de ETA, sino también de los inmigrantes indocumentados. Mucho me temo que la reputación de Valeriano Gómez como un potencial contrapeso a la cabalgadura libre de Economía no alcance a las políticas de inmigración, parte de las cuáles corresponden a su cartera. Con un desempleo disparado, las elecciones locales por medio y la oposición soltándose la melena, lo mejor que podemos esperar en este ámbito es no parecernos tanto a Berlusconi. Los tiempos en los que Zapatero y Caldera abrieron la puerta a un debate sensato (y europeo) sobre el futuro régimen migratorio son parte de un pasado cada vez más borroso.

- Se me saltaron ayer los lagrimones cuando supe que Elena Espinosa dejaba el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino. El modo en el que esta buena mujer se ha plegado a los peores privilegios continuistas de la elite agraria española pasará al Museo de las Políticas Fallidas. En el camino, claro, se han quedado los compromisos de España con el medio ambiente y con la agricultura familiar. Para quienes nos hemos lamentado cada día de la derrota política de Cristina Narbona, la entrada de Rosa Aguilar supone una esperanza... ¿o no? Personalmente, me gusta tanto como a cualquiera, y entiendo el golpe de efecto que supone tenerla en el Gobierno. Pero no conocemos sus intenciones en este ámbito, así que tiene poco tiempo para demostrar que este ministerio es algo más que el Club de Fumadores de los sindicatos agrarios. Nos jugamos demasiado en las negociaciones post-Kyoto, por poner un solo ejemplo.

- El hecho, amiguitos, es que éste es el conjunto de individuos más sólido que ha poblado el Consejo de Ministros desde 2004. Uno no puede evitar pensar cuántos disgustos nos hubiésemos ahorrado si este plantel hubiese llegado antes. La presencia de Gómez, Pajín, Aguilar y Jaúregui (soy fan) augura un Gobierno más equilibrado ideológicamente que el anterior en materia de políticas sociales y lucha contra la pobreza. La mala noticia es que el Presidente sigue siendo el mismo, pero incluso él puede cambiar. Fíjense si no en Aznar, que ahora es verde.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Magnates Sin Fronteras; Aquí no lloverá, pero allí se están pegando tiros; Imbécil, utópica, inútil, populista; El blues más improbable: vínculos que me gustaron

- La lógica es similar en todos los casos: juntan sus primeros 5.000 millones de dólares y ¡venga...! ¡a repartir! Gates, Buffet, Slim y otros magnates han entrado en el debate sobre el desarrollo con armas y bagajes. Esta provocativa pieza del Wall Street Journal defiende que lo mejor que podrían hacer por los países pobres es volver a sus negocios.

- Los efectos del cambio climático no se notan únicamente en su terraza. Alex Evans explica en esta entrada porqué ya no es posible analizar los conflictos del mundo sin considerar el calentamiento global y la escasez de recursos naturales. (La versión completa de su informe, que ha elaborado para el próximo Informe de Desarrollo Mundial del BM, está disponible aquí).

- Xavier Vidal-Folch desmonta en su columna de hoy los principales argumentos en contra de la tasa sobre las transacciones financieras internacionales. Lectura obligada para los miembros de la Asociación Española de la Banca, que tantas buenas oportunidades de callarse han perdido esta semana.

- Y, finalmente, esta joya para frikies de las políticas de desarrollo. Es un blues sobre los APE (acuerdos comerciales que la UE negocia con países de África, Caribe y Pacífico), pero no estoy seguro de que se trate de una herramienta de campaña. Más bien es una especie de trovarización de un policy paper, incluyendo tecnicismos, siglas y toda la jerga que los adorna. Una verdadera pieza kitsch, que investigadores y lobbystas apreciarán en lo que vale...

sábado, 18 de septiembre de 2010

El mayor reto ético

Publicado estos días en los medios del Grupo Vocento. Disculpen si me repito.

El mayor reto ético
Gonzalo Fanjul Suárez. Asesor Estratégico de Intermón Oxfam
Dentro de pocos días se levanta en Nueva York el telón de la Cumbre de los Objetivos del Milenio, que aglutina a líderes políticos de todo el mundo coincidiendo con la Asamblea General de la ONU. Desgraciadamente, no será una ocasión para muchas alegrías. Cuando faltan sólo cinco años para alcanzar la fecha límite establecida por la comunidad internacional empieza a ser evidente que los esfuerzos por reducir la pobreza extrema, frenar la pandemia del SIDA o extender la educación universal y la salud primaria han sido sencillamente insuficientes.
En parte este fracaso es presupuestario. Los compromisos de los países desarrollados en materia de cooperación corren camino de convertirse en el increíble fenómeno de los presupuestos menguantes. España, por ejemplo, ya ha anunciado un recorte de 800 millones de euros a lo largo de los tres próximos años, mientras que el Gobierno británico ha optado por alinear la ayuda con sus intereses estratégicos en países como Afganistán.
Pero resulta aún más preocupante la incapacidad de gobiernos donantes y receptores a la hora de reducir la vulnerabilidad extrema de las comunidades más pobres, de la que dependen en buena medida los avances del desarrollo. Los últimos años son sólo una muestra de la tormenta perfecta hacia la que se encaminan algunas regiones, como África subsahariana. La volatilidad del precio de los alimentos, los shocks financieros y las emergencias ecológicas anuncian un mundo en el que las crisis serán la regla y no la excepción. En este contexto el bienestar de individuos y comunidades depende más de la educación, la salud o el crédito que de los niveles de ingreso.
La lucha contra el hambre constituye un buen ejemplo de porqué las respuestas lineales, basadas únicamente en el desembolso de recursos, son insuficientes para alcanzar los Objetivos del Milenio. El Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) acaba de anunciar que el número total de quienes pasan hambre es de 925 millones de personas, la mayor parte de ellas en África y el sur de Asia. Esta cifra, que supone una caída de casi 100 millones con respecto a 2008 y la primera reducción significativa del hambre en quince años, sería una noticia excelente si no fuese porque está mucho más relacionada con el azar que con la acción política y económica: las mismas variaciones climáticas que destruyeron dos cosechas consecutivas en Australia y en Asia hace cuatro años han provocado en estos dos últimos una de las producciones de alimentos más altas de las últimas décadas, lo cual ha reducido los precios e incrementado el abastecimiento de la población. Una realidad que podría cambiar tras los incendios de Rusia y la inundación de las regiones cerealeras en Pakistán.
El hecho es que la respuesta internacional a la crisis del precio de los alimentos en 2007-08 se limitó a aprobar una partida de ayuda alimentaria de emergencia y a comprometer unos fondos de ayuda a la agricultura que resultaron ser un reempaquetado de compromisos anteriores. Como ha denunciado recientemente la ONG Intermón Oxfam, estas medidas fueron completamente insuficientes y existen posibilidades reales de nuevas hambrunas si no se dan los pasos necesarios.
En el corto plazo la prioridad es reducir la volatilidad de los precios y garantizar la protección de las comunidades más vulnerables. Las medidas que EEUU ya ha aprobado –y que Europa está considerando ahora- para regular el uso de productos financieros derivados permitirán amortiguar el efecto de la especulación en los mercados agroalimentarios. También es urgente revisar la insensata política de biocombustibles, que ha tenido efectos devastadores sobre la oferta mundial de alimentos, establecer reservas internacionales y garantizar el derecho de los países pobres a proteger sus mercados e incrementar los niveles de autosuficiencia.
En el largo plazo serán necesarias respuestas aceptables a preguntas complicadas: una población pobre cada vez más numerosa debe hacer frente a un mercado alimentario cada vez más volátil en un contexto natural restrictivo. Dicho de otro modo, el problema no es sólo alimentar a los 925 millones de personas que pasan hambre hoy sino explicar qué haremos en 2030, cuando el incremento de la población y las limitaciones climáticas obliguen a producir un 50% más de alimentos con un 90% menos de carbono.
No existe un reto ético más fundamental. Como recordaba hace poco un ambicioso estudio sobre los efectos de este problema en Guatemala, la desnutrición de un niño durante los primeros 36 meses de vida determina por completo sus futuras capacidades físicas y cognitivas. Generaciones completas en decenas de países pobres están viendo su futuro hipotecado por el hambre. 36 meses: ésa es la cifra que el Presidente Zapatero y otros líderes internacionales deben tener muy presente cuando se reúnan la próxima semana.

domingo, 25 de julio de 2010

¿Billones de dólares en ayuda?

Del blog de Owen Barder:
A los escépticos de la ayuda les gusta decir que Occidente se ha gastado billones de dólares en ayuda a África desde la independencia de ésta. Como ejemplo, se puede ver el artículo de Dembisa Moyo en el Wall Street Journal o en The Catholic Herald. Bill Easterly utiliza el mismo argumento en la página 4 de La carga del hombre blanco. Es un argumento que se escucha a menudo en boca de quienes opinan que la ayuda no funciona.
Y aunque se trata de un argumento utilizado a menudo, en realidad es falso. De acuerdo con las estadísticas del CAD de la OCDE, desde que la ayuda comenzara en los años 60 los donantes han destinado a África un total de 502.000 millones de dólares, que vienen a ser unos 866.000 millones en dólares de hoy. (...)
Esto no son billones de dólares. Ni siquiera es un billón de dólares.
Los países del G20, en toda la historia de la ayuda, han destinado a África menos dinero del que se han gastado en el estímulo fiscal de 2009.
Urge que Owen hable cuanto antes con la CEOE.

viernes, 9 de julio de 2010

Haití: los civiles rinden cuentas

Se cumplen hoy seis meses del terremoto devastador que ha convertido parte de Haití en una escombrera de edificios y de esperanzas. La tragedia generó en su momento una avalancha de solidaridad internacional y es justo preguntarse qué fue de ese dinero y en qué ha cambiado las perspectivas de los haitianos. Tanto Intermón Oxfam como Médicos Sin Fronteras contestan estas preguntas en sendos informes presentados ayer (ver también aquí un vídeo breve). Informes serios y fundamentados que explican a la sociedad porqué deben confiar en el trabajo imprescindible que realizan las ONG.

Pero Oxfam también se hace otra pregunta: ¿cómo fue la respuesta del Gobierno español? España hizo de Haití una de las banderas de nuestra intervención humanitaria, desplegando ministros y soldados de una punta a otra de Puerto Príncipe. Con más de 60 millones de euros, y al mando de la Presidencia de turno de la UE, la cooperación oficial española se puso al frente de la respuesta europea.

Pues bien, el análisis de Intermón Oxfam sugiere en este terreno más sombras que luces: una respuesta rápida pero descoordinada, mucho más pendiente del traslado de personal y material a Haití que de la definición de estrategias de intervención con otros donantes y con las numerosas ONG que se desplegaron por el país. 

Pero lo que más llama la atención es el modo en el que Haití ha ilustrado las limitaciones de las intervenciones militares en este tipo de emergencias. Dos misiones de las Fuerzas Armadas Españolas (con un coste cercano a los 19 millones de euros), de las que el informe señala: 
Su intervención, al proveer asistencia humanitaria directa, contradice las directrices internacionales (Oslo) sobre la actuación de las FFAA en desastres naturales. Además, sus intervenciones no estuvieron coordinadas por la Oficina de Acción Humanitaria, que debería haber garantizado coherencia en la respuesta. Sus labores de desescombro fueron pertinentes y presentaron valor añadido, pero el resto de acciones ha supuesto un alto coste y poca eficacia. El coste de las operaciones de las FFAA fue finalmente 24 veces mayor que la destinada a las ONG.
En estos tiempos en los que nunca falta una excusa para recortar la ayuda internacional es una buena noticia que las instituciones que la gestionan rindan cuentas y se las exijan a nuestros gobiernos. La mala noticia es que los donantes siguen empeñados en costear las relaciones públicas de sus ejércitos con recursos que siempre han sido demasiado escasos.

martes, 6 de julio de 2010

Un lugar donde colocar sus expectativas electorales

En situaciones excepcionales como la de esta crisis, cuando los políticos de raza nos ofrecen lo mejor de su liderazgo, no es raro encontrarse con el rechazo de una opinión pública poco preparada para comprender los trances a los que se enfrenta un estadista moderno.

Les pongo un ejemplo: el Ayuntamiento de Madrid anunció hace algunas semanas la cancelación completa de sus programas de cooperación internacional para 2010. No es que fuese Suecia, pero Madrid destinaba hasta ahora su buena docena de millones, suficientes para costear más de 60 proyectos de lucha contra la pobreza en 15 países. La crisis, claro.

En vez de hacer un esfuerzo por ponerse en la piel del sufrido Concejal de Hacienda, al populacho le faltó tiempo para echársele al cuello. ¡Como si el Alcalde no viviese en carne propia el drama de los proyectos recortados! Más aún: en un ejemplo de transparencia institucional que ríase usted de los suecos antes citados, los portavoces municipales facilitaron a la prensa un ejemplo de todas las cosas importantes que se pueden hacer gracias a este sacrificio: nada menos que la sustitución de 63.504 papeleras que habían comenzado a perder lustre. Por sólo 72 millones (1.134 euros/papelera) obtenemos el recipiente, el montaje y el mantenimiento. Si no consideran que esto es una ganga, prefiero que ni sigamos hablando. 

Así que, la próxima vez que estén tentados de criticar a los líderes de sus países y provincias, acuérdense del caso de Madrid: siempre es posible ir un poco más lejos.

lunes, 28 de junio de 2010

Tres firmes candidaturas para El Necio de la Semana

En la siempre apretada carrera por ocupar el puesto de Necio de la Semana, tres candidatos compiten con pulso firme:

En el box número 1 David Cameron (Primer Ministro británico, al que elogiábamos la semana pasada por su compromiso con la ayuda al desarrollo) arranca fuerte con su idea de imponer cupos fijos a la llegada de inmigrantes no comunitarios. Desde un punto de vista práctico (y por las razones que ya hemos explicado aquí) la idea tiene la misma utilidad que establecer por decreto la talla de los adolescentes de Birmingham. Pero, incluso en el improbable caso de que tuviese éxito, los expertos sugieren que la idea sería poco recomendable para la economía británica.

En el número 2, y ascendiendo con entusiasmo, nuestra simpar Secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez, que declaraba hace unos días que el desarrollo "no es cuestión de recursos, sino de derechos". De derechos baratos, habría que aclarar, porque los otros (como la salud, la alimentación o la educación) cuestan lo suyo. Y si no, que se lo pregunten a los centenares de miles de africanos, asiáticos y latinoamericanos cuyos derechos se verán afectados por el recorte de 800 millones de euros anunciado por el Gobierno.

Y en el box número 3, la joya de la semana: José María Celemín, juez responsable del Registro Civil de Getafe. Al bueno del señor juez le ha parecido oportuno examinar de historia y literatura de España a los inmigrantes que ejercen su derecho a la nacionalidad. Les pregunta, por ejemplo, el nombre de tres poetas españoles de la posguerra o detalles sobre la época isabelina. Dejando a un lado el hecho de que esas preguntas son perfectamente inútiles para determinar el grado de integración social del solicitante (y que la incapacidad para contestarlas despojaría de su estatuto patrio a buena parte de mis conocidos), lo que provoca verdadero espanto es el modo en el que un sujeto enfundado en una toga puede determinar arbitrariamente la vida de una persona. Cualquier denegación de la nacionalidad basada en no saber "qué ocurrió en España en 1704" sería tumbada por la Audiencia Provincial de Madrid. Pero hasta que eso ocurra pueden pasar años y se acumularán las facturas legales. Don José María: es usted un necio con todas las letras, y confío (aunque dudo) que el Consejo General del Poder Judicial no tarde en decirle algo parecido mientras le pone de patitas en la calle.

miércoles, 23 de junio de 2010

Cosas veredes

El Gobierno de David Cameron presentó ayer su nuevo presupuesto, que incorpora el durísimo ajuste por el que ya han pasado otros países europeos. La sorpresa es que, mientras el recorte medio del gasto público es de un 25%, la coalición de tories y liberales se ha mantenido firme en el compromiso de no recortar la ayuda internacional al desarrollo. Ya lo habían anunciado, pero uno se ha acostumbrado al modo español de hacer compromisos y estas cosas le emocionan.

Una década laborista ha hecho mucho más que situar al Reino Unido al frente de la iniciativa global en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático: ha logrado convertir estas políticas en razones de Estado que incluso un Gobierno conservador en medio de un huracán financiero es capaz de sostener. Si usted se ha preguntado en alguna ocasión en qué consiste el liderazgo que millones de activistas reclaman cada día, éste es un buen ejemplo.

No echemos las campanas al vuelo, eso sí, porque no todo va a seguir igual. Andrew Mitchell, el nuevo Secretario de Estado de Desarrollo, propuso en su momento algunas ideas geniales, como decidir el destino de parte de la AOD en base a una votación online de los contribuyentes británicos (algo así como Operación Triunfo, pero con hospitales y escuelas). Menos exóticos, y más preocupantes, son los primeros movimientos para alinear la acción exterior británica (política, económica, de seguridad y de desarrollo) de acuerdo a las prioridades del nuevo Gobierno, cuyos miembros decoran sus chimeneas con los recuerdos del good old Empire africano. 

[Nota y suspiro: Si quieren asomarse al modo en el que un país de adultos elabora su política exterior, échenle un vistazo al proyecto abierto por Chatman House tras la llegada del nuevo Gobierno. Se titula Repensando las ambiciones y las opciones internacionales del Reino Unido. Algunos de los papers, como el de Evans y Steven, son estupendos, pero no se pierdan el que publicará Kevin Watkins dentro de poco sobre el Reino Unido y el mundo en desarrollo.]

miércoles, 9 de junio de 2010

El último, que apague la luz

Hoy comienza en Madrid la Conferencia sobre cooperación al desarrollo en tiempos de crisis. De crisis del Gobierno, habría que añadir, porque, visto el modo en el que esta reunión ha ido perdiendo peso político, su título bien podría haber sido "El increíble caso de la conferencia menguante". De la inauguración de Zapatero y los fuegos artificiales de hace sólo unos meses hemos pasado a  un modesto acto presidido por nuestro modesto Ministro de Exteriores, que además ha exigido a lo asistentes que escuchen lo que tenga que decir en su palacete del centro de Madrid y después se trasladen en autobús al centro de conferencias. Lo que oyen.

Entiéndaseme bien: el plantel de panelistas y conferenciantes es espléndido y el contenido del programa no puede ser más relevante. No hay muchos gurús de fama interplanetaria, pero después de la soporífera relación de presentaciones (Sachs, Sapir, Stern, etc.) que nos tuvimos que tragar la semana pasada en el seminario de la Fundación Ideas, uno casi lo agradece. [Nota al margen: lo mejor de esa jornada, aparte de la magnífíca conferencia de Stiglitz, fue la intervención grabada del líder de los socialistas europeos. Adornado por una chapa reivindicativa más grande que él, se despachó a gusto contra "los mercados" por todo lo que nos están haciendo y exigió una reforma urgente. Lamentablemente, no tuvo oportunidad de mencionar quién demonios gobernaba en los países europeos cuando se produjo la desregulación sobre la que brokers y banqueros han cabalgado tan alegremente, pero no nos vamos a hacer mala sangre por esas cosas. Lo importante es que ahora todos somos activistas.]

Lo dicho. Los que tengan la oportunidad de pasarse por la conferencia, creo que va a merecer la pena. Los que no, pueden encontrar aquí los trabajos que se han preparado para la ocasión (incluyendo un sugerente análisis del impacto de la crisis en la financiación del desarrollo).

El Gobierno, mientras tanto, podría salir del armario en el que parece haberse refugiado desde que anunció el plan de ajuste. No hay nada bochornoso en luchar por la solidaridad de Europa y en mejorar el impacto de nuestra cooperación, incluso con menos fondos. Si insisten en tirar la toalla en este asunto, otro de los legados principales del presidente se irá por el sumidero de la crisis.

lunes, 17 de mayo de 2010

Y, sin embargo...

El Partido Popular tardaba demasiado demasiado tiempo en exigir un mayor recorte de la ayuda al desarrollo, esta vez de €470 millones adicionales (el discurso completo de Mariano Rajoy está aquí, expuesto con su habitual chispa; absténganse de manejar maquinaria pesada después de leerlo). Nada que se salga del guión tradicional de los conservadores europeos, con la sorprendente excepción de los británicos, cuyo nuevo Gobierno ha propuesto blindar los compromisos de cooperación internacional.

Y, sin embargo, fíjense en el curioso resultado de la encuesta que publica hoy El País a propósito de las medidas de ajuste propuestas por el Gobierno:



Han leído bien: dos de cada tres encuestados del Partido Popular están en contra de disminuir la AOD española (los del PSOE se quedan casi uno a uno). Podría pensarse que el votante conservador se opone a cualquier medida del Gobierno por razones políticas, pero la respuesta a otras preguntas sugiere un panorama mucho más matizado.

Me dirán que no hay que fiarse del cariño de los electores por la cooperación internacional. Si se trata de elegir entre los pobres propios y los ajenos, los ciudadanos lo tienen claro, y en esto no hay muchas distinciones entre las tribus ideológicas. Pero el asunto es menos evidente cuando existe la opción de pasarle la cuenta a otros. Se trata, simplemente, de trasladar la carga principal del ajuste a quienes tienen más capacidad de aguantar el golpe. Los socialistas ya han demostrado que aplican sus recortes con el mismo criterio que concedieron los beneficios: con independencia de la situación económica de los afectados. Ahora queda saber si en este tema el PP va a optar por la caricatura neandertal modelo Díaz-Ferrán o seguir el ejemplo de sus primos británicos.