Se ha presentado esta mañana la edición 2010 de La Realidad de la Ayuda, el buque insignia de las investigaciones de Intermón Oxfam desde hace ya 18 añitos. Ahí es nada. No les aburro con los detalles (que pueden encontrar aquí en una edición online completa y en la separata que lo resume), pero el informe deja un mensaje tan prístino como demoledor:
En otras palabras, podría ser que lo que el Presidente Zapatero y sus palmeros denominan pomposamente "la responsabilidad de las decisiones difíciles" sea en realidad "la irresponsabilidad de las decisiones equivocadas". Decisiones que juegan a enfrentar los pobres propios contra los pobres ajenos y debilitan gravemente el compromiso de nuestro país con los problemas comunes. Podría ser. Mientras me lo pienso, voy a votar a cualquier otro.
A diferencia de otros países de nuestro entorno –algunos de los cuáles, como Irlanda, están gravemente afectados por la crisis- el Gobierno español ha comenzado un recorte histórico de la ayuda oficial al desarrollo, que en 2011 quedará reducida al nivel de 2007 (0,4% de la renta nacional). Este desplome no sólo amenaza el derecho de millones de personas a la salud, la educación o la alimentación, sino que desanda un camino recorrido con mucho esfuerzo e hipoteca la credibilidad del Gobierno y del Partido Socialista durante los próximos años.Es posible que estas cifras despierten un entusiasmo pasajero en las agencias de calificación crediticia, pero sus consecuencias se dejarán sentir mucho más allá del apunte contable. La experiencia de crisis anteriores –que no fueron del calado de la actual- nos indica que la AOD podría caer entre un 10% y un 20% en los próximos cuatro años, y tardar una década en recuperar los niveles de 2008. Ésos son los precedentes que deben tenerse en cuenta cuando se consideran los recortes de la ayuda.
En otras palabras, podría ser que lo que el Presidente Zapatero y sus palmeros denominan pomposamente "la responsabilidad de las decisiones difíciles" sea en realidad "la irresponsabilidad de las decisiones equivocadas". Decisiones que juegan a enfrentar los pobres propios contra los pobres ajenos y debilitan gravemente el compromiso de nuestro país con los problemas comunes. Podría ser. Mientras me lo pienso, voy a votar a cualquier otro.



