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lunes, 10 de enero de 2011

Comienza el referéndum en Sudán

Estoy en medio de un viaje de Oxfam, en los preparativos de nuestra próxima campaña sobre hambre y con muy poco tiempo para escribir en en el blog. Pero no quiero dejar de mencionar la noticia del día: el comienzo del referéndum en Sudán, que podría dar lugar a la escisión del sur del país y solo Dios sabe a cuántas nuevas muertes en esta lucha de razas y pozos petrolíferos.

He encontrado los artículos de la página de Global Development de The Guardian especialmente interesantes, pero tal vez quieran ustedes sugerir otros. Mientras tanto, les dejo con la inquietante pregunta que se hace The New York Times a propósito del mapa étnico de África: Después de Sudán, ¿deberían ser redibujadas otras fronteras africanas?

lunes, 3 de enero de 2011

¡Hay que intervenir en Costa de Marfil! (¿o no?)

Retorno de unas espléndidas vacaciones navideñas y me encuentro con un buen número de artículos y entradas de blog que giran alrededor del mismo tema: el intervencionismo de la comunidad internacional en los conflictos del mundo en desarrollo. La excusa es la tensión creciente en Costa de Marfil, donde Laurent Gbagbo se niega a reconocer su derrota electoral y amenaza con llevar al país a una nueva etapa de conflictos violentos.

Y como no existe un asunto que despierte pasiones más enconadas entre los frikies humanitarios, les sugiero algunas pistas que quizás les interesen (cualquier otra será muy bienvenida):

- Chris Blattman (declarado oficiosamente blogger del año en temas de ayuda y desarrollo) echó a rodar la pelota con una entrada en la que analiza las opciones de la comunidad internacional en el caso de Costa de Marfil. Su opinión es que la presión externa podría ser más inteligente, facilitando opciones creíbles a Gbagbo y (tanto o más importante) a su recua de cortesanos armados.

- Su comentario generó una serie de respuestas por parte de lectores bien informados. Lo sorprendente del asunto es casi ninguno de ellos se muestra partidario de la línea que propone buena parte de la prensa occidental: sostener la presión internacional hasta forzar la renuncia de Gbagbo en favor del bueno de Ouattara. Desde una partición del país entre el norte musulmán y el sur cristiano (aunque esta es una distinción simplona, como recordaba Ramón Lobo en su didáctica explicación del conflicto) al reparto de poder entre ambos dirigentes, pasando por una intervención armada de los ejércitos de África occidental (cuyos líderes ya han dejado claro sus preferencias por Ouattara).

- El dilema principal, como casi siempre, es elegir entre los bueno y lo mejor (o lo malo y lo peor, en este caso). Los detractores de la línea oficial (democracias-liberales-y-lejanas-exigen-cumplimiento-estricto-de-resultados-electorales-en-países-que-no-conocen) arguyen que el único fruto de las presiones a Gbagbo será un baño de sangre y el preludio de una guerra civil que aún no ha comenzado. En el lado contrario se sitúan quienes creen que esa 'realpolitik' ha dado magros resultados en la historia del África post-independencia, así que ya es hora de exigir a las democracias africanas lo mismo que exigimos a la Hondureña, por ejemplo.


- Y en medio de estas disquisiciones me encuentro con un provocativo artículo de Stephen Kinzer (ex New York Times) en el que acusa a las ONG y organismos internacionales de imponer una visión "imperialista" de los derechos humanos. Habla de Sudán y Ruanda, pero sus reflexiones podrían ser aplicadas también al caso de Costa de Marfil.

Que lo disfruten. Muy feliz año 2011.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Magnates Sin Fronteras; Aquí no lloverá, pero allí se están pegando tiros; Imbécil, utópica, inútil, populista; El blues más improbable: vínculos que me gustaron

- La lógica es similar en todos los casos: juntan sus primeros 5.000 millones de dólares y ¡venga...! ¡a repartir! Gates, Buffet, Slim y otros magnates han entrado en el debate sobre el desarrollo con armas y bagajes. Esta provocativa pieza del Wall Street Journal defiende que lo mejor que podrían hacer por los países pobres es volver a sus negocios.

- Los efectos del cambio climático no se notan únicamente en su terraza. Alex Evans explica en esta entrada porqué ya no es posible analizar los conflictos del mundo sin considerar el calentamiento global y la escasez de recursos naturales. (La versión completa de su informe, que ha elaborado para el próximo Informe de Desarrollo Mundial del BM, está disponible aquí).

- Xavier Vidal-Folch desmonta en su columna de hoy los principales argumentos en contra de la tasa sobre las transacciones financieras internacionales. Lectura obligada para los miembros de la Asociación Española de la Banca, que tantas buenas oportunidades de callarse han perdido esta semana.

- Y, finalmente, esta joya para frikies de las políticas de desarrollo. Es un blues sobre los APE (acuerdos comerciales que la UE negocia con países de África, Caribe y Pacífico), pero no estoy seguro de que se trate de una herramienta de campaña. Más bien es una especie de trovarización de un policy paper, incluyendo tecnicismos, siglas y toda la jerga que los adorna. Una verdadera pieza kitsch, que investigadores y lobbystas apreciarán en lo que vale...

jueves, 22 de julio de 2010

¿Qué ganan los países pobres con la reforma financiera del Presidente Obama?

Si todo sale como prevén sus impulsores, la reforma legislativa aprobada por el Presidente Obama esta semana contribuirá a reducir el tipo de piruetas bursátiles que están en el origen de esta crisis económica. Para el mundo en desarrollo -que paga nuestros catarros financieros con purgas de empleos, exportaciones y ayuda- sólo este logro debería constituir una buena noticia (si Dios y los bancos centrales no lo remedian, cerca de 100 millones de personas se unirán este año al club de quienes viven en la pobreza extrema, y muchos otros verán su margen de maniobra reducido a cero).

Pero la nueva ofensiva legislativa de la Administración Obama trae otra buena noticia para el desarrollo, una menos evidente: gracias a la iniciativa de dos congresistas demócratas y uno republicano, la nueva ley exige que todas las compañías del sector extractivo (gas, petróleo y minería) registradas en los EEUU declaren con pelos y señales los impuestos que pagan y los ingresos que obtienen en cada uno de los países en los que operan. Esta medida es una vieja reclamación de ONG como Global Witness, que aboga por una mayor transparencia y control como vacuna contra la llamada maldición de los recursos (el camino más rápido hacia la pobreza y la guerra es descubir diamantes o petróleo en tu patio trasero; en este documento encontrarán una explicación didáctica e inteligente del asunto).

No es la única perla de la ley. Los legisladores también han aceptado incorporar disposiciones específicas relativas al conflicto de la República Democrática del Congo (ése que según el ponente de la conferencia de Progreso Africano ya no existe, pero que por ahora se ha cobrado cerca de 6 millones de vidas y en el que la extracción de recursos minerales parece ser determinante). En concreto, la ley exige que aquellas compañías que utilicen componentes como el coltán en la fabricación de sus productos declaren a las autoridades si aquéllos han sido adquiridos en la RDC o en países colindantes.

La medida afecta de modo directo a los fabricantes de tecnología como teléfonos móviles u ordenadores. Precisamente los mismos que habían sido denunciados por la campaña Enough, que airea genocidios y otros crímenes contra la Humanidad menos a la moda. No se pierdan este vídeo de un minuto y medio en el que un Mac y un PC encuentran sus similitudes, ni este otro en el que se explica de forma clara y contundente la vinculación entre los conflictos y las industrias extractivas.

miércoles, 5 de mayo de 2010

"Ahora el mundo está sin mí"

El conflicto que se desató en la República Democrática del Congo (RDC) a mediados de los noventa -y que continúa en algunas de sus regiones hasta el día de hoy- es conocido como la Guerra Mundial Africana. No hay ninguna exageración en este término. Las luchas entre gobierno y guerrillas, en las que han participado de uno u otro modo cerca de una decena de países africanos y otros tantos cómplices en el resto del mundo, se han cobrado la vida de al menos 5,4 millones de personas y han evaporado el futuro de todas las demás.

Durante esta guerra el Congo ha sido testigo de las atrocidades más impensables, desde la participación recurrente de niños soldado a las matanzas de civiles. Pero ninguna de ellas alcanza el horror sin precedentes de la violencia sexual. Dicho de forma simple, la violación masiva y sistemática de mujeres se ha convertido en una de las armas de guerra más crueles y eficaces del conflicto. Aunque resulta difícil determinar con certeza el alcance de estos crímenes, las ONG y los organismos internacionales han documentado la violación de decenas de miles de mujeres y niñas. Las violaciones son perpetradas por individuos armados que habitualmente actúan en grupo. Se obliga a los maridos y a los hijos de las víctimas a estar presentes, y en algunos casos las mujeres son retenidas por los combatientes como esclavas sexuales.

La violencia sexual ha llegado a imbricarse de tal modo en la vida de los congoleños que ya no es un problema exclusivo de los grupos armados. En la región de Kivu Sur, por ejemplo, las violaciones perpetradas por civiles se han multiplicado por diecisiete entre 2004 y 2008, perpetuando el terror, la miseria y el abandono de miles de familias.

Todos estos datos son parte de una investigación realizada conjuntamente por la Universidad de Harvard y Oxfam Internacional, que ha sido publicada hace unos días. En medio del relato escalofriante de los hechos, los autores de este informe describen la dificultad para recabar los datos más elementales sobre la violencia sexual en la RDC. Describen lo que en la práctica constituye una impunidad absoluta para los violadores y el estigma social y familiar de las víctimas. Y exigen una respuesta contundente de las autoridades nacionales e internacionales en ambos frentes. Algo parecido se podría decir de Colombia, de Sudán y de tantos otros conflictos donde este drama es moneda común.

Nosotros podemos hacer algo más. Podemos ponernos en su lugar, siquiera por unos instantes. Cuando lean o escuchen una de las escasas noticias que recibimos sobre esta guerra dejen las estadísticas a un lado y recuerden este testimonio de una madre de 27 años que fue violada en 2002 y abandonada después por su marido. Es el testimonio de una de las miles de muertas en vida que recorren los caminos de la RDC: "Los encontramos en nuestra casa. Se llevaron todo. Echaron a mi marido sobre la cama y le golpearon. Entonces dos soldados me violaron. Esta historia es tan trágica... no puedo creer que me ocurriese a mí. Prefiero la muerte a la vida. Ahora el mundo está sin mí debido a mi situación."

miércoles, 21 de abril de 2010

Fronteras movedizas: Enric González estrena blog sobre Israel y Palestina

Uno de los periodistas más agudos e interesantes que pueblan la prensa en español acaba de abrir un blog desde su corresponsalía en Jerusalem para El País. No se pierdan las reflexiones de Enric González, que presenta su espacio con todas las certezas éticas y las incertidumbres políticas que merece este asunto:

El artilugio que llaman blog suele aspirar adifundir ideas y suscitar debates, lo que conlleva una evidente complejidad. Por fortuna, aquí deberíamos estar liberados de complicaciones. ¿Ideas? ¿Para qué? Todo el mundo tiene ya la suya sobre el conflicto entre israelíes y palestinosy, más en general, sobre la relación entre occidente y el mundo islámico. En cuanto al debate, tiende a convertirse en una combinación aleatoria e interminable de los términos “nazi” y “terrorista”. La moderación y el sentido común equivalen a traición y entreguismo. Al enemigo, ni agua.
O sea, que la cosa está resuelta desde el principio.
En este espacio, por llevar la contraria y por tener algo que contar, aunque sea gratis, consideraremos que no existen ni el blanco ni el negro, que nadie tiene toda la razón y que las cosas sí son muy complicadas. Ojo, hay ocupantes y hay ocupados: de eso no vamos a olvidarnos.

martes, 20 de abril de 2010

Una respuesta inteligente (pero inquietante) a la entrada sobre la carrera armamentística en América Latina

Hace unos días criticaba al Comandante Chávez por su prodigalidad con el gasto militar. Mi colega Asier Hernando me envía desde Bolivia este otro punto de vista, informado e inquietante:

No voy a ser yo ni quien defienda el caudillismo de Chávez ni la escalada militar de América Latina. Me encantaría que esta región y el mundo aprendieran de Costa Rica, país sin ejército, pero lamentablemente y como bien sabes, la geopolítica no funciona así.  Gran parte de la escalada militar de América Latina comenzó cuando EEUU anunció que instalaría cinco bases militares en Colombia, y la región tiene razones para preocuparse.
En mayo de 2009, para obtener el Departamento de Estado de EEUU el financiamiento que necesitaba para acondicionar una de las bases en Colombia, el informe presentado al Congreso de EEUU decía: “El desarrollo de esta base militar brinda una oportunidad única para un amplio espectro de operaciones en una subregión crítica de nuestro hemisferio, donde la seguridad y la estabilidad están bajo la constante amenaza de insurgencias narcoterroristas, de gobiernos anti-estadounidenses, de una pobreza endémica y de constantes desastres naturales”. Por otra parte, Bogotá anunció la creación de una nueva división (12.000 hombres) en la frontera con Venezuela y una nueva base militar en el mismo lugar. Panamá anunció también que EEUU instalará dos (e incluso tal vez cuatro) bases navales en el país. A esto se suma que, desde finales de año ha habido varias provocaciones, cazas de EEUU sobrevolando Venezuela, aviones teledirigidos colombianos…
Como dijo Lula hace unos meses, no es Estados Unidos quien debe temer a Venezuela sino Venezuela a EEUU. La actitud de la región ha sido así reactiva y esto es importante tenerlo claro. No creo que tenga América Latina el victimismo cubano, que achaca todos sus problemas al embargo y al “imperio”, pero sí hay preocupación por la actitud que puedan tener las facciones más reaccionarias de EEUU, igual que tuvieron con Honduras, aunque con más o menos sutileza.  
 En fin, tratando de dejar de lado todo discurso ideológico, comparto contigo que es una lástima que estos países estén invirtiendo tanto en armamento con todos los problemas que tienen, pero revisando la intromisión que sufrieron en el pasado y las provocaciones del presente, puedo incluso comprenderlo y me resulta injusto que culpemos a Venezuela, Brasil o Chile sin hacerlo a Colombia, Panamá y EEUU. 
Sigo pensando que la deriva militar de los gobiernos latinoamericanos es una doble victoria del intervencionismo estadounidense (por lo que hace y por lo que obliga a hacer a los demás). Y también creo que es obligación de la sociedad civil oponerse a ello en cualquiera de los casos. Pero no cabe duda de que no hay un único modo de mirar este asunto. Le agradezco a Asier que se haya tomado el tiempo de sugerirlo.

martes, 6 de abril de 2010

No se me ponga tan gallo, Comandante



De la nota Tendencias en las transferencias internacionales de armas 2009, publicada hace unos días por el Instituto de Investigaciones sobre la Paz de Estocolmo (SIPRI):

Los estados americanos fueron responsables de un 11% de las importaciones de armamento convencional de gran tamaño durante el período 2005-09, lo mismo que en 2004-2009. Sin embargo, las transferencias de armas a América del Sur fueron en 2005-09 un 150% más altas que en 2004-09 y las octavas en orden mundial de importancia. (...) La adquisición de armas en América del Sur continuó siendo una fuente de tensiones, y varios comentaristas advirtieron del riesgo de una potencial carrera armamentística en la región.

Las compras de armamento y material bélico rusos por parte de Venezuela pueden ascender a más de 5.000 millones de dólares (3.700 millones de euros), según ha dicho el jefe de Gobierno ruso, Vladímir Putin, en una reunión dedicada la modernización de la industria bélica.
Ante los responsables políticos y económicos del sector, Putin ha explicado que los pedidos venezolanos serán distribuidos entre 13 empresas clave de la industria armamentística, localizadas en diferentes partes del Estado. El jefe del Gobierno acaba de regresar de su primera visita de trabajo de un día a Venezuela, durante la cual se firmaron 31 acuerdos bilaterales.
¿Qué parte del espíritu bolivariano impulsa a Chávez a pasearse de la mano de un imperio venido a menos, pero con las botas puestas, como el ruso (o ya puestos, de la de una autocracia islamista como la iraní)? Como se descuide, el régimen venezolano va a desarrollar similitudes que van más allá del antagonismo con EEUU.
¿En qué va a acabar la escalada militar de la región (porque ésa es la verdaderamente preocupante; la retórica difícilmente puede enconarse más)?
¿Qué opinan los movimientos sociales pro-Chávez de esta deriva militarista y de sus consecuencias para el gasto público? Incluso en los ambientes revolucionarios más vanguardistas un gráfico como éste hará rascarse la cabeza a más de uno:





domingo, 28 de febrero de 2010

Nada como una buena guerra para salvar vidas

Ha caído en mis manos un estudio de lo más curioso, que parece haber levantado ampollas entre las organizaciones que se despepitan por la pacificación de África. Un grupo de investigadores de la Simon Fraser University de Vancouver ha llegado a la paradójica conclusión de que muchos conflictos violentos del mundo en desarrollo conducen a la reducción de los índices nacionales de mortalidad, más que al contrario.

A mí el asunto me recuerda a una de esas noticias de la sección del TBO 'Increíble, pero mentira', y sin embargo el Profesor Andrew Mack, director del estudio, cuenta con mucho entusiasmo que la explicación de esta paradoja está en el esfuerzo humanitario internacional que generan las guerras. Al atraer la atención de agencias internacionales y ONG, los servicios de salud, alimentación y atención social mejoran considerablemente, y eso salva un número de vidas mayor que el que la guerra destruye. Utilizando como ejemplo la RD del Congo, los autores sugieren que la cifra real de muertes como consecuencia de la guerra es mucho menor que los casi 5,5 millones que ahora se dan por buenos.

Vivir para ver.

Como es lógico, la investigación ha sido fuertemente contestada por organizaciones como el International Rescue Committee, que calculó la cifra de víctimas en la guerra de la RDC. Arguyen que sus cálculos fueron publicados (y revisados) en tres revistas científicas de prestigio, y señalan el verdadero riesgo de este publicitado estudio: en su opinión, lo único que necesitan los donantes es una nueva excusa para dar otro paso atrás en los conflictos que asolan África. Existe una razón por la que se denominan 'conflictos olvidados', dicen, y controversias como ésta no harán nada por sacarlos del olvido.

No sé quién tiene razón en este asunto, pero, francamente, no estoy seguro de que tenga mucha importancia. Es posible que los muertos en la guerra del Congo sean 500.000 más o menos que los declarados oficialmente. Lo verdaderamente noticioso es que ni usted ni yo tengamos oportunidad de leer absolutamente nada de ello en los medios españoles. Hoy, como cada día, centenares de mujeres congoleñas han sido violadas por los diferentes grupos en conflicto. A lo mejor han sido decenas, pero incluso en ese caso me gustaría saberlo.