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miércoles, 5 de enero de 2011

Verdades no tan aceptadas

La vieja batalla entre las 'verdades aceptadas' [conventional wisdom] y sus detractores no es lo que solía ser. Cuando el economista progresista John Kenneth Galbraith comenzó a utilizar este término en los años 50 sus objetivos no eran solo las opiniones erróneas ampliamente asumidas, sino aquellas que eran el resultado de la inercia y la conveniencia. Las 'verdades aceptadas', pensaba Galbraith, alimentan la complacencia. Nos permitían "evitar esfuerzos incómodos o inoportunas variaciones en nuestras vidas", escribió en la La sociedad opulenta.
El resto de esta pieza breve de Stephen Sestanovich -así como la de otros once autores que cuestionan esas 'verdades aceptadas'- esta disponible aquí, en un reportaje especial de Foreign Policy para su 40 aniversario. No está de más recordar ahora el espíritu combativo de Galbraith, que inspiró en cierto modo la creación de esta revista (combativa dentro un orden; no vayan a pensar que esto es Rebelión).

[Si tienen tiempo, interés y ánimo, les recomiendo la biografía de Galbraith que escribió Richard Parker. Es una delicia recorrer de la mano de este provocador la historia y la economía del siglo XX. El resumen del libro y otros muchos materiales audiovisuales están disponibles aquí.]

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Objetivo: alcanzar la esquina superior derecha

Ya saben que yo soy fan de Hans Rosling como mis hijos son fans de Lady Gaga. Este acróbata de las estadísticas nos ofrece con Gapminder una de las ventanas más fascinantes a la evolución del desarrollo. Y para demostrarlo la BBC acaba de emitir un reportaje sobre Rosling que tiene un mensaje principal: no hay nada aburrido en unas buenas estadísticas.

Disfruten aquí de este documental de una hora, y aquí del especial que le dedicó Eduardo Punset en Redes (también soy fan; ésta es la parte en la que mi mujer empieza a pensar si no se precipitó casándose conmigo).

Para abrir boca, allá van cuatro minutos deliciosos con nuestro profesor sueco preferido. Sepan porqué todos aspiramos a alcanzar la esquina superior derecha:

viernes, 24 de diciembre de 2010

viernes, 17 de diciembre de 2010

Delicias de Wikileaks en FP; Esos chinos malandrines; 2010 y el desarrollo; La dignidad del Perú; Clegg, revisited: Vínculos que me gustaron

- Les hablaba hace unos días del modo en que Wikileaks expuso las vergüenzas del embajador de EEUU en Harare. Esta semana les sugiero que visiten la muy interesante pieza de Foreign Policy en la que contrastan la información sobre varios estados fallidos (aunque uno llega a la conclusión de que lo realmente 'fallido' es el esfuerzo de la comunidad internacional por ayudarlos). Su página ha abierto toda una sección de análisis sobre los cables filtrados que realmente merece la pena. 

- Resulta fascinante el modo en el que nuestros gobernantes y empresarios se echan las manos a la cabeza cuando las economías emergentes aplican las mismas recetas que en algún momento nos fueron bien a nosotros. Lean en esta entrada de Chris Blattman sobre los supuestos apuros de la española Gamesa ante la política industrial del Gobierno chino.

- Mi colega Stephen Hale hace un repaso navideño de las noticias del desarrollo en este año 2010. No olviden llevarlo bajo el brazo a la cena de Nochevieja, que estas cosas gustan mucho.

- FronteraD (ya les he hablado en otras ocasiones de esta espléndida y heroica publicación digital) habla esta semana de la guerra que tuvo lugar en Perú durante los años 80 y 90, ofreciendo una mirada digna de sus víctimas. Algunos de los periodistas que mantuvieron el tipo y la decencia durante aquellos años duros continúan hoy poniendo al poder contra las cuerdas. 

- Y el vídeo de la semana: Nick Clegg, mamporrero liberal del gobierno de David Cameron, en un par de cortes que sus asesores y terapeutas quisieran ver borrados del mapa cibernético.  

Que lo disfruten.


viernes, 15 de octubre de 2010

¿Quién dijo que las grandes farmacéuticas eran malas?; 10 retos para el desarrollo internacional; Rosling, de nuevo; Moderadores que estáis en los cielos: vínculos que me gustaron

- Algunos de mis años más felices como activista de campañas estuvieron dedicados a grandes farmacéuticas como Glaxo o Pfizer, cuya actuación en el debate sobre propiedad intelectual y acceso a medicamentos dejaron a Moriarty como un villano de opereta. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, como demuestran las interesantes iniciativas puestas en marcha por el Fondo Global de Salud y la Iniciativa Global por la Inmunización y la Vacunación. Owen Barden destaca en su blog algunos de los compromisos más recientes de estas compañías en el ámbito de las llamadas enfermedades olvidadas. Nunca es tarde...

- Alex Evans resume en esta presentación su visión de los retos del desarrollo en los próximos años. A pesar del enfoque británico, se trata de un análisis lúcido y sugerente, como casi todo lo que hace.

- ¿Otra vez Rosling? ¿No conoce usted a más suecos? La verdad es que no, pero por ahora me basta con éste. Hans Rosling, estadístico y provocateur, nos ofrece en este vídeo un nuevo y fascinante comentario sobre los Objetivos del Milenio, esta vez centrado en los esperanzadores avances en la lucha contra la mortalidad infantil. No se lo pierdan.

- Finalmente, gentileza del New Yorker, un guiño a todos aquellos que se han visto en el trance de moderar un debate entre los movimientos sociales. Ningún negociador nuclear debería graduarse sin pasar por esta prueba.


Que tengan un buen fin de semana.

miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Por qué nos condenarán las futuras generaciones?

Mi compañero Duncan Green incluía ayer en su blog una interesante entrada titulada ¿Por qué nos condenarán las futuras generaciones?, a propósito de un artículo publicado por el filósofo ghanés Kwame A. Appiah en The Washington Post. 

La entrada y el artículo son una reflexión sobre el modo en el que evoluciona la concepción de lo moral y lo aceptable en nuestras sociedades: ¿qué derechos y conquistas sociales nos parecen hoy naturales, pero resultaron inconcebibles en algún momento de la historia? Ya les he hablado en alguna ocasión del modo en el que la esclavitud resultaba perfectamente aceptable para nueve de cada diez británicos a finales del siglo XVIII. Lo mismo se puede decir de las palizas continuadas a mujeres, la segregación racial o la injerencia de las Iglesias en los Estados (esto último, ay, aún sigue calando en parte de nuestras sociedades). Cualquiera de estas batallas por la justicia constituye una historia fascinante, en la que la lenta transformación social alcanza en algún momento la cima para desarrollarse de forma súbita y en poco tiempo (el concepto del tipping-point que popularizó Malcolm Gladwell hace unos años) 

Appiah menciona cuatro candidatos firmes para el bochorno de futuras generaciones: nuestro sistema penitenciario; la producción industrial de carne; el aislamiento de los mayores; y la degradación medioambiental. 

Yo les propongo un quinto, del que Appiah ha hablado en otras ocasiones: el régimen migratorio global. Tengo la certeza de que dentro de cien años veremos las restricciones de la inmigración laboral como un anacronismo equiparable a la esclavitud o a la restricción del sufragio universal y nos espantaremos del día en que la nacionalidad de una persona podía justificar su reducción a una ciudadanía de tercera clase.

[El artículo está escrito a propósito del nuevo libro de Appiah: The Honor Code: How Moral Revolutions Happen. Sospecho que será una lectura interesante para activistas con insomnio.]

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cuando sea mayor quiero ser británico...

... aunque antes tienen que declarar ilegales el pastel de riñón y la moqueta en el baño...

Pero díganme si no hay buenas razones para envidiarles después de ver la página sobre pobreza internacional que ha creado el diario The Guardian. Blogs, datos, chats, artículos e historias de la mejor calidad. Un verdadero lujo periodístico.


Por la parte que me toca, les recomiendo una pieza de Larry Elliot sobre el riesgo de que grandes ONG como Oxfam rebajen el tono en su lucha por la justicia social. Les aseguro que no puedo estar más de acuerdo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Tal vez la universidad española no esté condenada

Sé que en apariencia no se trata de un asunto propio de este blog, pero les recomiendo encarecidamente que lean el cruce de artículos publicados en El País por los profesores Lázaro y Culla a propósito del modelo de enseñanza universitaria y las oportunidades que ofrece Bolonia. Yo voy con Lázaro, pero no cabe duda de que Culla responde con argumentos sólidos e inteligentes (y el mismo gancho).

España, ay, es una mala plaza para realizar estudios de postgrado en materia de desarrollo (los de grado ni están  ni se les espera). Mis conversaciones con estudiantes recién licenciados que quieren trabajar en este sector (angelitos...) son propias del Señor de los Anillos: "¡Huid! ¡Esta tierra está maldita!". Compararnos, no ya con Harvard o Sussex, sino con los medios, el método y el profesorado de cualquier centro académico de calidad media en el Reino Unido produce una risa nerviosa.

Pero tal vez no estemos condenados. Si nuestros locuaces articulistas tienen razón, tal vez haya espacio para un modelo universitario diferente, menos interesado en megalómanos, nepotistas, plúmbeos y patriotas, y más interesado en la verdadera producción y difusión de ideas.

martes, 31 de agosto de 2010

Tony Judt

El pasado 6 de agosto, tras una enfermedad devastadora que literalmente redujo al hombre a su palabra, murió en Nueva York el historiador Tony Judt. Les he hablado en otras ocasiones de este académico inusual, que concitó las virtudes que más aprecio en un intelectual de estos tiempos que corren. Su sentido común, su heterodoxia y su entusiasmo por los argumentos razonados y el interés público hicieron de él una referencia imprescindible de la historia moderna de Europa y un profeta de las lecciones que debemos aprender de nuestro pasado.

No les voy a aburrir con una cantinela de sus méritos. Desgraciadamente yo le descubrí tarde, de la mano de un buen amigo que me recomendó hace un par de años una colección de ensayos titulada Sobre el olvidado Siglo XX. Desde entonces he leído con fervor religioso casi cualquier pieza suya que ha caído en mis manos. Los lectores apurados de baños y cenas apreciarán especialmente la serie de artículos breves que ha ido publicando durante los últimos años en The New York Review of Books. Pero dense la oportunidad de disfrutar el libro al que me he referido, o la emocionante defensa de la izquierda inteligente que realiza en Ill Fares the Land, cuando no lo quedaban fuerzas para casi nada. Yo me dispongo a hincarle el diente a Posguerra (una historia de Europa tras la Segunda Guerra Mundial) y confío en leer en algún momento Pasado imperfecto, en el que reflexiona acerca de la incapacidad de muchos intelectuales franceses de tomar distancia del comunismo estalinista en los años posteriores a la guerra.

Y si son aficionados a los buenos obituarios les recomiendo que no se pierdan dos de los muchos que se han publicado recientemente: el de Geoffrey Wheatcroft en The Guardian ofrece un comentario informado e interesante de su vida y de su obra (incluyendo alguna polémica sonada de este judío que tanto criticó la política de Israel); pero me ha gustado particularmente la nota emocionada de su amigo Timothy Garton Ash, en la que describe la trayectoria personal e intelectual de un hombre "que caminó junto a sus libros, discutiendo, hasta el final mismo".

Tony Judt recorrió la vereda incómoda de la política y la historia. Nunca se conformó y nunca admitió que otros se conformaran. Como dijo en muchas ocasiones citando a su admirado Camus, "si existiese un partido de aquellos que no están seguros de tener razón, pertenecería a él". No se me ocurre mejor ejemplo para seguir adelante. 

miércoles, 28 de julio de 2010

Dios y la pobreza se topan con la econometría



Si el Concilio de Nicea hubiese tenido lugar en estos días, no me cabe duda de que las discusiones acerca de la divinidad de Jesucristo hubiesen quedado en una charla de cafetería en comparación con el verdadero dilema de nuestro tiempo: cómo medir la pobreza. Lo crean o no, existe una casta de profesionales del desarrollo (economistas en su mayoría) que dedican buena parte de su existencia a este asunto, en interminables disquisiciones que, si no tienen un carácter teológico, se acercan mucho (de hecho, la econometría es lo más parecido a la fe que he encontrado en el campo científico).

Y aún así, el asunto es importante; a qué negarlo. Y como es obligación de este servidor de ustedes difundir la palabra de los expertos, les sugiero que le echen un vistazo a las dos últimas entradas del blog de Duncan Green. En ellas encontrarán una descripción detallada del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), un nuevo indicador que mide la miseria y el desamparo a través de diez variables de salud, educación y estándares de vida (esto último incluye cosas como el acceso a agua potable). 

Se trata -ya se habrán dado cuenta los lectores empollones- de una versión sofisticada del Índice de Desarrollo Humano del PNUD, que era a su vez una sofisticación de los básicos indicadores de ingreso que fueron el único norte y guía hasta los años 90.

De acuerdo al IPM, el número de quienes viven en la miseria es 400 millones más grande de lo que calcula el Banco Mundial con su índice de ingreso per capita (menos de 1,25 dólares al día). El asunto no es baladí, si consideramos que algunos presupuestos públicos dependen en gran medida de la ayuda que reciban por su posición en estas listas. De acuerdo con gráfico adjunto, que Duncan reproduce en su blog, más de un ministro de economía dormirá con dificultades esta noche. (La verdad es que las diferencias entre un criterio y el otro en países como Uzbekistán, Marruecos o Etiopía deberían hacernos pensar a todos.)



Pero, como en las buenas novelas de espías, nada es lo que parece. O al menos eso sugiere el investigador jefe del Banco Mundial, Martin Ravallion. Con la garra y el entusiasmo de un jesuita contrarreformista, Ravallion disputa en una entrada al mismo blog las ventajas del IPM con respecto a indicadores más clásicos. Les voy a ahorrar los electrizantes detalles de su posición, que pueden encontrar aquí, pero sepan que ya se anuncia una respuesta de los creadores del IPM, en un combate entre econometras que ríase usted de King Kong y Gozzila. Lo de siempre: si van a conducir o a manejar maquinaria pesada, mucho ojo.

martes, 27 de julio de 2010

Recuerdos de Copenhague; The good, old-fashioned periodism; No matarás (aunque construyas escuelas y hospitales); Miradas de Internacional: vínculos que me gustaron

- Quizás alguno de ustedes recuerde que hubo un tiempo en el que el calentamiento global era considerado por nuestros gobiernos un problema. Los más mayores podrán incluso rememorar la Conferencia del Clima en Copenhague, allá por 2009. Pues bien: para ustedes, nostálgicos y carrozas, vayan esta pieza de Mathew Lockwood en la que resume dónde estamos y qué opciones tenemos. Su blog, Political Climate, es un 'must' para los frikies del cambio climático.

- Me he ido aficionando a la página de Project Syndicate, un foro en el que analistas de todo pelaje publican sus artículos de opinión (que luego aparecen en la prensa tradicional y digital). Si, como yo, padecen ese inconfesable vicio de leer el periódico como quien lee su propio obituario, disfrutarán de sus contenidos. No esperen encontrar radicales anti-sistema -de esos que hoy lucen calva y melena-, pero sí algunos observadores lúcidos como Dani Rodrik, Jeffrey Sachs, Shlomo Ben-Ami, Peter Singer o Joseph Nye.

- Siempre he considerado que la democracia y el buen gobierno son tan imprescindibles para el desarrollo como el crecimiento económico y la redistribución de la riqueza. En estos pagos, la organización que viene siempre a la cabeza es Transparencia Internacional (y por buenas razones). Pero quizás les interese conocer también el trabajo de Global Integrity, fundada hace pocos años por el periodista estadounidense Charles Lewis. Lo más atractivo de su descripción: "somos una agencia de investigación, a medio camino entre la academia y el periodismo". Su trabajo da buena fe de ello.

- Finalmente, me gustaría llamar su atención sobre un proyecto muy poco común: la página Miradas de Internacional. Se trata de de un blog colectivo en el que varios analistas ofrecen piezas breves sobre política internacional. Lo llamativo del asunto no es que se hayan organizado para cubrir todo tipo de temas y regiones, o que publiquen con una regularidad envidiable y un estilo sobrio y directo. Lo que llama la atención es que la mayor parte de los autores son estudiantes o licenciados muy recientes. Qué quieren que les diga... resulta muy esperanzador.

viernes, 23 de julio de 2010

Silvio en Nueva York

Leo la espléndida crónica que publica hoy Gonzalo Sánchez-Terán en FronteraD sobre el histórico concierto de Silvio Rodríguez en el Carnegie Hall de Nueva York. Amigos de Cuba, de la poesía y del sentido común: no se la pierdan.

miércoles, 30 de junio de 2010

El resumen de prensa que el G20 de Toronto debió haber provocado

[Gentileza de Bill Easterly, que lo toma a su vez de Alan Beattie]
(Toronto, junio de 2010. Para su distribución inmediata.) 
Una organización internacional inhábil publicó ayer un contundente aviso acerca de una situación sobre la que no puede hacer absolutamente nada. Se trata de la última de una serie de intervenciones desplegadas para la galería por organismos intergubernamentales carentes de todo tipo de poder. 
“Estamos seriamente preocupados por de este brote tan grave de preocupación”, dijo el líder de la institución, ya sea un antiguo ministro de un país en desarrollo o un burócrata europeo o americano de nivel medio. “Ésta es una llamada de atención para el mundo. Debe considerar cuanto antes el mensaje vital de que mi organización existe.” 
El director de este organismo, cuya sede está en Nueva York, Washington o una de esas ciudades tan agradables de Europa occidental, pronunció estas palabras durante su conferencia anual, en la que ministros del mundo entero se dieron cita para retorcer sus manos con impotencia ante los asuntos más al gusto de la moda.
La organización se ha esforzado por justificar su casi inútil existencia con un despliegue de conferencias acerca de cualquier tipo de crisis que haya despertado recientemente la atención de los medios. “Los gobiernos del mundo entero deben unirse para combatir lo que sea que nos preocupe este año”, dijo el director. “Aún no es momento para el pánico, pero si pasa mucho más tiempo sin que mi institución reciba algún crédito por hablar de este asunto, estará justificado que nos refiramos a él como una crisis”.

viernes, 11 de junio de 2010

Owen tiene una bola; la tierra para el que la trabaja (sin emisiones); todo (y sólo) lo que usted debería saber sobre el conflicto de Oriente Próximo; piensa en grande con vídeos cortos: vínculos que me gustaron

- Owen Barder, blog-star de la cooperación, estuvo esta semana en Madrid presentando un trabajo colectivo sobre la pertinencia y el gobierno de la ayuda al desarrollo. Recordé que había guardado una interesante entrada suya fantaseando sobre las tendencias globales que van a definir el desarrollo en los próximos años. ¿Nada que hacer en las calurosas noches veraniegas? Júntese con otros juerguistas, preparen unos cócteles y entreténganse elaborando sus propias teorías.

- Muchos de ustedes estarán familiarizados con las presiones que algunos países y compañías ejercen sobre la producción de alimentos en África. Alex Evans (autor de un informe fascinante sobre los retos del hambre en los próximos años) escribía hace unos días sobre la penúltima amenaza en este campo: el efecto de los mercados de carbono sobre el control de la tierra cultivable o reforestable. O, mejor dicho, porqué deberíamos preocuparnos cuando un Estado débil negocia con un empresario avispado. Tendremos oportunidad de hablar más sobre este asunto.

- A propósito de la polémica dimisión de la periodista Helen Thomas, Samuel Ricardo me envía este vínculo a un documental francamente interesante sobre la guerra de medios que rodea la guerra de fusiles en Oriente Próximo. Esclarecedor.

- Y, finalmente, una nueva pista para los amantes de las ideas encapsuladas. Si hace unos días les hablaba de TED.com, mi amiga María Folqué me sugiere la página Big Think. Vídeos breves (unos 3') sobre los asuntos más diversos. Una nueva referencia anglosajona, claro, pero ése es un vicio muy feo que tengo y no lo puedo evitar.

martes, 8 de junio de 2010

Thank you, Mr. President

Algunos de ustedes habrán conocido hoy por la prensa la dimisión de Helen Thomas, que a sus 89 años era la decana de los periodistas que cubren la Casa Blanca. Thomas ha dimitido por expresar sus opiniones críticas con respecto a Israel, una de las líneas rojas más claramente establecidas en el universo paradójico que es la libertad de prensa en los EEUU.
Sirva este pequeño texto que escribí hace algún tiempo sobre Thomas para homenajear a la espléndida profesional, mordaz, incisiva e independiente:
La cadena estadounidense HBO (conocida en España por series como Los Soprano o The Wire) difundió hace poco el documental ‘Thank you, Mr. President’ [disponible en youtube en 4 piezas] en el que relata la vida profesional de Helen Thomas. Esta periodista nacida en 1920, ha cubierto desde la Casa Blanca nada menos que nueve presidencias; todas desde John F. Kennedy hasta George Bush. En un momento de este espléndido documental, Thomas afirma: “Los Presidentes deben ser cuestionados, y deben ser cuestionados a menudo y de forma irreverente” (como muestra, escucha la conversación sobre el esclarecedor intercambio de Helen Thomas con el presidente Bush, en donde le cuestiona acerca de la intervención en Irak).
Las incisivas preguntas de Thomas a lo largo de 50 años de profesión no sólo son un monumento a la figura del periodismo independiente y constructivo, sino un reflejo del respeto que sienten los estadounidenses por la figura de sus presidentes. Precisamente porque se respeta la institución, se la somete a un exhaustivo control público y se critica con virulencia la mentira y la mediocridad, algo que está ocurriendo ahora: La gran mayoría de los estadounidenses ha llegado a la conclusión de que George W. Bush desprestigia la presidencia de los EEUU (hoy Bush cuenta con un índice de aprobación menor del que tenía Nixon… el día después de dimitir). La sensación generalizada es que la agenda política está centrada en las cuestiones equivocadas y que el país enfrenta retos que este Gobierno simplemente ha elegido ignorar.

martes, 25 de mayo de 2010

ill fares the land

En su desternillante descripción de los EEUU de 1935 (La América de una planta), los corresponsales del diario Pravda Ilf y Petrov ponen el dedo en la llaga:
Pero en Norteamérica el problema de la alimentación nacional, como todos los demás, se basa un solo principio: si es rentable o no es rentable. (...) El cine es más rentable que el teatro. Por eso el primero prospera, mientras el segundo languidece , aunque en términos culturales el teatro americano es mucho más interesante que el cine. El tren elevado proporciona beneficios a alguna compañía. Por eso los neoyorquinos se han convertido en mártires.
Recordaba el desconcierto de los periodistas rusos al leer estos días el delicioso libro de Tony Judt en defensa de la socialdemocracia (Ill Fares The Land). Judt se enfrenta a la perspectiva de una muerte cercana, provocada por una enfermedad degenerativa agresiva que ha paralizado su cuerpo pero mantiene su cabeza más activa que nunca.

De entre todos los asuntos a los que podría haber dedicado las últimas horas que no pase contemplando a su mujer y a sus hijos, Tony Judt ha elegido precisamente el de la defensa de lo público, de lo común. Se obsesiona con la certeza de que nos enfrentamos a tiempos peores, en donde desandaremos el camino recorrido con tanto esfuerzo a lo largo de este siglo. Con un simplicidad desarmante describe el deterioro de los fundamentos éticos y políticos que han permitido a las sociedades europeas conocer el mayor bienestar de toda su historia. Y reivindica el papel de los ciudadanos y del estado ("Los informes sobre mi muerte han sido claramente exagerados") a la hora de conservar el contrato que nos une con las generaciones pasadas y con las que nos sucederán.

¿Cómo no percibir el eco de estas palabras en la situación que viven hoy nuestros propios países?:
La recuperación del orgullo y del respeto por uno mismo entre los perdedores de nuestras sociedades fue el eje central de las reformas que marcaron el progreso del siglo XX. Hoy les hemos vuelto a dar la espalda. 
El libro está escrito con Europa y EEUU en la cabeza, pero es imposible no considerar las implicaciones de este planteamiento en el contexto de un mundo profundamente interdependiente. ¿Existe algún modo de proteger los derechos laborales de los europeos sin considerar los derechos de los inmigrantes irregulares o de quienes trabajan en empresas deslocalizadas? ¿Qué poder tiene un solo estado frente a la fontanería financiera que abre una u otra vía de agua de acuerdo con las circunstancias?

Si, como a mí, les abruma la envergadura de esta crisis inasible, dense la oportunidad de retornar con Tony Judt a los fundamentos del progreso: "Aunque fuese lo único que hayamos aprendido del siglo XX, al menos deberíamos captar el hecho de que cuanto más perfecta es la respuesta, más terroríficas son sus consecuencias".

[En este vínculo podrán encontrar un artículo breve del autor sobre su libro. The New York Review of Books ha venido publicando una soberbia serie de piezas autobiográficas de Judt, algunas de las cuales han sido traducidas por El País.]

martes, 30 de marzo de 2010

¿Supone el PP una amenaza para las políticas de desarrollo?

Amigos de la izquierda, progresistas todos, es hora de afrontar los hechos: el Partido Popular podría ganar las próximas elecciones generales. Aunque están haciendo un esfuerzo notable por evitarlo [mientras escribo estas líneas el juez ha dictado una fianza de 3 millones de euros para el ex-presidente balear, ex-miembro de la ejecutiva nacional, ex-ministro de Aznar, ex-conocido de Rajoy (quelehadichoquesedefiendasipuede) Jaume Matas], el destino llama a su puerta. Sólo un traspiés en la meticulosa carrera hacia el abismo del Presidente Zapatero podría ponerles por detrás en esta Corte de los Milagros en la que se ha convertido la política española.

Y como yo nunca he votado a ningún partido que haya llegado más lejos de la presidencia de una comunidad de vecinos, me siento moralmente capacitado para hacer la pregunta que inquieta a los buenos samaritanos de nuestra Patria: ¿supondría la victoria del PP una amenaza para las políticas de desarrollo de España?

Ésta es la buena noticia: no hay amenaza posible para la política nacional de desarrollo... porque nunca ha existido tal cosa. Es cierto que el PSOE ha dado un impulso sin precedentes a los recursos y la calidad de nuestra cooperación; y que ha tenido momentos felices en algunos asuntos como el comercio de armas o la lucha contra el hambre. Pero no hay una estrategia definida que ate estas iniciativas a una visión de largo plazo, o que garantice la coherencia de nuestra política exterior y económica con los objetivos del desarrollo.

La mala noticia, ay, es que las cosas podrían ser mucho peores. Hasta ahora el PP ha apoyado la política gubernamental de AOD, pero en Génova saben muy bien que África no da votos. A diferencia de sus colegas en el Reino Unido, los conservadores españoles se han cuidado mucho de comprometer futuros niveles de ayuda, mucho más en un contexto de déficit público galopante. Esteban González-Pons -portavoz adjunto en el Congreso- dio una pista de por dónde van a ir las cosas cuando declaró hace unos días que Zapatero debería ocuparse de África "con el tiempo que le quede tras resolver los problemas de los parados españoles".

Convertir la respuesta a la crisis en una batalla entre los pobres propios y los ajenos es un recurso miserable, incluso en época preelectoral. Si a eso sumamos otras perlas (como el exótico escepticismo de algunos dirigentes populares con respecto al cambio climático o las posiciones tramontanas en materia de inmigración), el panorama da susto. Tampoco ayuda mucho asomarse al relatorio de ideas desplegado en su página web, cuya simplicidad abochornaría a un estudiante de secundaria.

Pero yo me he educado con los jesuitas, y sé que los ricos también lloran. Y me consta que el PP cuenta con individuos brillantes que comprenden que en un mundo interdependiente la responsabilidad frente a otros es parte de un bien entendido interés propio. Precisamente porque el sentido común no es patrimonio de ningún bando, sólo nos queda esperar que estas personas estén bien situadas en un futuro gobierno.

[Nota al pie: tal como pintan las cosas, los partidos minoritarios que sostengan al nuevo Gobierno van a ser casi tan importantes como el partido que gane las elecciones. Hasta ahora la izquierda y los nacionalistas han sostenido los esfuerzos del Gobierno en materia de ayuda, pero esto puedo cambiar. ¿Y qué se puede esperar de estrellas emergentes, como UPyD? ¿Son los liberales progresistas que muchos estamos estamos esperando o van a consumir su existencia hablando sólo de nacionalismo?]

viernes, 26 de marzo de 2010

Trabajadoras invisibles


Miles de mujeres españolas y extranjeras trabajan en nuestro país como empleadas del hogar. Cuidan de nuestros hijos y de nuestros mayores, atienden nuestras casas y hacen nuestras vidas posibles.

Y, sin embargo, no son trabajadoras como las demás: sus jornadas pueden llegar a ser de 14 y 16 horas; no tienen derecho al paro; y sólo cobran sus bajas laborales a partir del segundo mes. Cuando se trata de trabajadoras extranjeras, el miedo a perder el permiso de trabajo o a ser expulsadas las hace vulnerables a todo tipo de excesos, desde las jornadas abusivas hasta la retención de pasaportes por parte del empleador. Muchas internas reciben hasta un 30% de su salario en especie (comer y dormir en la casa en la que trabajan).

Son trabajadoras invisibles que hacen nuestras sociedades mejores y que merecen el respeto de nuestras leyes e instituciones. Si estás de acuerdo, únete a nosotros en la manifestación que tendrá lugar el próximo domingo 28 a las 13h en la Plaza Jacinto Benavente de Madrid.


lunes, 15 de marzo de 2010

Lo que importa no es la realidad, sino la percepción de la realidad

Xavier Sala-i-Martín es un tipo encantado de conocerse y con un gusto dudoso para las chaquetas. Pero también es un economista brillante y un polemista bien informado, y por eso convence e irrita a partes iguales. Uno de sus últimos trabajos -La pobreza en África está cayendo... ¡mucho más rápido de lo que piensas!- es un buen ejemplo de estas características. En él argumenta que, al contrario de lo que supone la mayoría, los niveles de pobreza y desigualdad de África subsahariana están disminuyendo de forma acelerada, hasta el punto de que este continente podría cumplir en 2015 el objetivo de reducir a la mitad su pobreza extrema.

Las conclusiones de este estudio han sido contestadas rápidamente por el Banco Mundial y por expertos de otras instituciones (ver un resumen en las páginas de Chris Blattman y del Overseas Development Institute). En general, las críticas se concentran en la metodología utilizada por Sala-i-Martín y en el modo en el que las extrapolaciones econométricas sustituyen la mala calidad de las estadísticas africanas. El lugar común es que África ha disminuido sus niveles de pobreza, pero en un grado mucho menos impresionante de lo que sugieren este autor (y a expensas de lo que ocurra con la crisis, habría que añadir).

No sé quién tiene razón, pero me interesan menos las luchas tribales de los académicos que las consecuencias prácticas de un debate de estas características. Porque en el desarrollo, como en casi cualquier otro ámbito de las políticas públicas, la apariencia de realidad cuenta tanto como la realidad misma. No importa que hablemos de la pobreza en África, de los muertos en un conflicto o del número de enfermos que esperan ser operados en la Comunidad de Madrid: a menudo los responsables políticos tienen menos interés en resolver los problemas que en controlar el modo en el que la opinión pública los percibe, porque los votos y los presupuestos se derivan de ese estado de ánimo.

En el caso que nos ocupa, la guerra de cifras puede alimentar los ataques a las políticas de solidaridad con África, atrapadas entre el déficit público y las dudas sobre la eficacia de la ayuda, y eso hace que tengamos que ser especialmente cautos. Todos aspiramos a la mejor información estadística sobre la pobreza, pero si los ejercicios de pirotecnia académica sirven como excusa para reducir aún más la atención que recibe África, entonces el asunto resulta mucho menos divertido. Incluso luciendo una chaqueta de colorines.

sábado, 6 de marzo de 2010

El desarrollo 'prêt-à-porter'

El mundo del desarrollo está sujeto a la misma evanescencia que caracteriza al mundo de la moda. Como por arte de magia, aquello que una temporada resulta rabiosamente popular queda repentinamente relegado a la categoría 'démodé'. Una cumbre internacional, una campaña ingeniosa o un simple documental pueden provocar verdaderas transformaciones en la opinión pública, y con ellas en el interés de académicos, políticos y activistas: ¿dónde está la nueva 'bala de plata' contra la pobreza, que me apunto?

Echen si no un vistazo a la última década: el entusiasmo por la abolición de la deuda externa dio paso a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que luego se evaporaron para encumbrar las negociaciones comerciales de la OMC. Hoy todo eso ha quedado ensombrecido por el nuevo astro -el cambio climático- y ya hay quien dice que tras el fracaso de Copenhague conviene ir trasladando el circo a otro lugar.

Lo malo es que los temas pasan de moda, pero no por eso dejan de ser importantes, como demuestra el caso del comercio. Pese a que casi nadie habla de ello (y mucho menos en la OMC), la Ronda de Doha sigue abierta e incorpora la misma carga de riesgos y oportunidades con la que comenzó. Dicho de otro modo, la atención pública sigue siendo tan imprescindible como lo era hace sólo cinco años, cuando pensábamos que el futuro de los países pobres se jugaba en este tablero. (En los próximos días dedicaré un par de entradas a profundizar en este tema, que me arrebató los mejores años de mi juventud.)

¿Hasta qué punto las grandes ONG son víctimas o culpables de este baile? Es cierto que el oportunismo mediático juega un papel importante a la hora de definir las campañas, y eso explica en parte el ritmo con el que cambian las estrategias (dejando en el camino un rosario de profesionales frustrados y ciudadanos desconcertados). Pero, hasta cierto punto, sería una estupidez no actuar de este modo, porque la relevancia pública es sinónimo de relevancia política, y eso implica oportunidades de cambio.

La clave está en encontrar asuntos que puedan ser abordados desde perspectivas diferentes, adaptables a las circunstancias. El derecho de las familias campesinas a una vida digna, por ejemplo, se puede reivindicar de muchas maneras: el fin del dumping exportador de los países ricos, que hunde sus ingresos; los riesgos del calentamiento global, que amenaza la productividad de sus explotaciones; o la caída de la ayuda internacional, que limita la construcción de su infraestructura.

Así que, éste es mi consejo de hoy, amiguitos: en el activismo, como en la moda, conviene adaptarse de forma inteligente a las circunstancias. Yo aprendí esta lección de forma amarga, cuando descubrí que la atención que despertaba en mis intervenciones públicas no se debía tanto a mi oratoria churchilliana como a los pantalones de campana y las chaquetas entalladas 'Príncipe de Gales' heredadas de mi padre. Imaginen a Manolo Escobar hablando del cambio climático en el Ateneo, y se aproximarán bastante a mi drama.