Tras el retorno de Baby Doc Duvalier, ahora es el depuesto Presidente Aristide quien anuncia su deseo de volver a Haití para ayudar como "un simple ciudadano". El primero empezó su carrera criminal con ventaja, siguiendo la estela de Papa, del que aprendió a torturar, asesinar y apuntalar la mayor cleptocracia del continente (lo cual tiene un mérito indudable). El segundo protagonizó una caída libre desde los altares de la popularidad (con teología de la liberación incluida) al desgobierno, la corrupción y la violencia de cualquier otro tirano caribeño.
Y la situación es tan sumamente desesperada que un buen puñado de haitianos recuerdan los años de Duvalier y de Aristide con nostalgia, dispuestos a aferrarse a cualquier posibilidad que les saque del infierno. No se puede decir que el despropósito de la primera vuelta electoral haya ayudado mucho a cambiar esa impresión.
Si esto ocurre, el castigo de Haití será doble.
Y la situación es tan sumamente desesperada que un buen puñado de haitianos recuerdan los años de Duvalier y de Aristide con nostalgia, dispuestos a aferrarse a cualquier posibilidad que les saque del infierno. No se puede decir que el despropósito de la primera vuelta electoral haya ayudado mucho a cambiar esa impresión.
Si esto ocurre, el castigo de Haití será doble.

