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miércoles, 9 de febrero de 2011

La (trágica) Realidad de la Ayuda española

Se ha presentado esta mañana la edición 2010 de La Realidad de la Ayuda, el buque insignia de las investigaciones de Intermón Oxfam desde hace ya 18 añitos. Ahí es nada. No les aburro con los detalles (que pueden encontrar aquí en una edición online completa y en la separata que lo resume), pero el informe deja un mensaje tan prístino como demoledor:
A diferencia de otros países de nuestro entorno –algunos de los cuáles, como Irlanda, están gravemente afectados por la crisis- el Gobierno español ha comenzado un recorte histórico de la ayuda oficial al desarrollo, que en 2011 quedará reducida al nivel de 2007 (0,4% de la renta nacional). Este desplome no sólo amenaza el derecho de millones de personas a la salud, la educación o la alimentación, sino que desanda un camino recorrido con mucho esfuerzo e hipoteca la credibilidad del Gobierno y del Partido Socialista durante los próximos años.
 Es posible que estas cifras despierten un entusiasmo pasajero en las agencias de calificación crediticia, pero sus consecuencias se dejarán sentir mucho más allá del apunte contable. La experiencia de crisis anteriores –que no fueron del calado de la actual- nos indica que la AOD podría caer entre un 10% y un 20% en los próximos cuatro años, y tardar una década en recuperar los niveles de 2008. Ésos son los precedentes que deben tenerse en cuenta cuando se consideran los recortes de la ayuda.

En otras palabras, podría ser que lo que el Presidente Zapatero y sus palmeros denominan pomposamente "la responsabilidad de las decisiones difíciles" sea en realidad "la irresponsabilidad de las decisiones equivocadas". Decisiones que juegan a enfrentar los pobres propios contra los pobres ajenos y debilitan gravemente el compromiso de nuestro país con los problemas comunes. Podría ser. Mientras me lo pienso, voy a votar a cualquier otro.

martes, 1 de febrero de 2011

Egipto: los españoles están bien

Una de las imágenes menos edificantes de los conflictos internacionales es la un embajador español dando explicaciones a los medios de comunicación: 'Sí, hay centenares de muertos y de heridos, el acceso a internet ha sido bloqueado y las detenciones de opositores son masivas. Pero, oiga, no vayan a preocuparse: los españoles residentes están bien y ya hemos previsto la evacuación de turistas'. En esencia, esto es lo que se ha dedicado a hacer nuestro Ministerio de Exteriores desde el comienzo de las crisis en Túnez y Egipto. Eso, e insistir en que no ven riesgo de que estos alborotos "se contagien" a Marruecos, que es lo que realmente nos importa.

Sería todo muy cómico si no hiciese tan poca gracia. El de España es un caso de esclerosis de la política exterior que ya se ha manifestado en otras ocasiones -como Venezuela o Guinea- y que en el Diccionario de la Diplomacia Inútil se denomina "no injerencia" (contra el régimen, porque sus víctimas se sienten más que injeridas por omisión).

Pero consuélense pensando que en otros casos están aún peor. Al menos eso sugiere esta aclaratoria entrada de Bill Easterly en el blog de Aidwatch: La brigada de los dobles raseros va a Egipto. 

lunes, 31 de enero de 2011

Esto es de lo que hablamos ahora

Soledad Gallego-Díaz se preguntaba ayer en su columna de qué íbamos a hablar ahora que se ha alcanzado un pacto sobre las pensiones. Cuál es el asunto en el que el Presidente y los mandarines económicos van a centrar su atención en los próximos meses. Pues bien, ojalá me equivoque, pero me da en el tupé que la respuesta se la ofrece en parte el Secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, en la entrevista que publica El País esta misma mañana: tendremos que hablar del copago sanitario.

Y digo el copago sanitario como podría decir la educación, la atención a la dependencia, el sistema de guarderías o cualquier otro asunto menor que se les pase por la cabeza. Porque el principio siempre es el mismo, como recuerda Sol Gallego:  necesitamos 'racionalizar' los sistemas. "Mantener la calidad reduciendo costes", en palabras del Sr. Ocaña. Y nada como una buena crisis para justificar cualquier cosa, de cualquier modo.

La 'racionalización' es uno más de los muchos sofismas que nos hemos visto obligados a tragar en los dos últimos años. ¿Quién podría estar en desacuerdo con mantener lo que tenemos pagando menos? Es como esa idiotez que aparece en el primer párrafo de cualquier declaración del Banco Mundial o del FMI con respecto a un país pobre: "la necesidad de políticas económicas sólidas". ¿Por oposición a qué, a políticas gaseosas? Cualquier estudiante de primero de economía sabe que, cuando dicen 'sólido', quieren decir 'comonosotrosqueremos', una fórmula que en los años 80 se popularizó como las 3D: desregulación, desprotección y devaluación.

En realidad, se trata de un principio fundamentado en el fatalismo político y en la derrota de modelos económicos ambiciosos de redistribución. Lo que el Sr. Ocaña olvida cuando habla de la sanidad es que en buena parte de España el sistema sanitario público es idóneo cuando padeces una gripe o un cáncer, pero para casi todo lo que hay en medio uno está condenado al limbo de los médicos especialistas y a una espera media de entre 3 y 6 meses. Y no por culpa de estos, precisamente, sino por la debilidad extrema de un modelo cuya financiación está muy por debajo de sus necesidades. Es posible que un eurito copagado por nuestros abuelos en sus visitas al ambulatorio resuelva en parte este problema, pero es aún más posible que esta medida equivalga a curar gangrenas con aspirinas, por continuar con el símil sanitario. 

Lo más preocupante de la reforma de las pensiones no es el hecho de que tengamos que trabajar más o menos, sino el modo en el que se ha planteado y desarrollado la revisión de uno de los pilares del Estado de bienestar. Si se trata en gran parte del estrechamiento de la base de la pirámide de población, yo hubiese querido hablar del futuro del régimen migratorio, por ejemplo. Esta reforma ofrecía una oportunidad única para ejercer la pedagogía política que necesitamos de forma desesperada en este campo, explicando a la sociedad que el sostenimiento de nuestro bienestar (y el progreso de otras regiones del planeta) exige prepararnos para sociedades que en el futuro serán más abiertas y diversas.

Y este es solo un ejemplo de los debates difíciles que un Gobierno valiente y responsable debería liderar. El Presidente ha salido esta misma mañana a desmentir la propuesta del copago, pero a estas alturas vamos a necesitar algo más que su palabra. Lo único que sabemos con certeza es que Zapatero se ha puesto por completo en manos de un Ministerio de Economía que tiene las cosas demasiado claras, aunque esa lucidez responda fundamentalmente a los mismos intereses que provocaron esta crisis en primer lugar. Por eso me impresiona bastante poco la firmeza que su gobierno ha demostrado en las últimas semanas: toda la iniciativa y el coraje político aplicados a las prioridades más discutibles. (Del PP ni hablamos, porque ni discrepa con las medidas ni tiene el coraje de reconocerlo públicamente. De la impudicia de Aznar a la inanidad de sus herederos).

"Si se quiere se puede", dice el Secretario de Estado en la entrevista. Estamos de acuerdo.

[El pasado jueves se presentó en Madrid el programa de trabajo de Equo, la nueva plataforma política 'ecosocial' que lidera Juan López de Uralde. Si consiguen desembarazarse de algunos titulares políticos improbables, como la defensa de la III República (¿?), tal vez capitalicen el sentimiento de una parte de la sociedad que pasamos del asombro al aturdimiento con una facilidad desarmante.]

miércoles, 19 de enero de 2011

¿Quién va a frenar esto?

En El País digital de hoy:
El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, ha mostrado hoy la disposición del Gobierno a estudiar la propuesta de los sindicatos de ampliar la vida útil de las centrales nucleares a cambio de concesiones en el pacto social y de las pensiones.
Un momento... Con independencia de lo que cada uno piense sobre las nucleares, ¿es que ahora la posición energética y medioambiental del Gobierno está definida en primer lugar por los puestos de trabajo en juego? Con la negociación del carbón ocurrió exactamente lo mismo: Sebastián y otros ministros perdiendo la peluca en Bruselas para sostener un sector que contradice abiertamente los compromisos de reducción de emisiones de este Gobierno. 

¿Dónde quedó el coraje de las decisiones difíciles? ¿Quién da explicaciones por el camino desandado? ¿Qué ocurre con aquellos compromisos electorales que no estén respaldados por lobbies, bancos o sindicatos? A este paso, el año largo que resta de legislatura va a evaporar cualquier avance social o medioambiental del último lustro. ¿Quién demonios va a frenar esto? 

viernes, 17 de diciembre de 2010

Delicias de Wikileaks en FP; Esos chinos malandrines; 2010 y el desarrollo; La dignidad del Perú; Clegg, revisited: Vínculos que me gustaron

- Les hablaba hace unos días del modo en que Wikileaks expuso las vergüenzas del embajador de EEUU en Harare. Esta semana les sugiero que visiten la muy interesante pieza de Foreign Policy en la que contrastan la información sobre varios estados fallidos (aunque uno llega a la conclusión de que lo realmente 'fallido' es el esfuerzo de la comunidad internacional por ayudarlos). Su página ha abierto toda una sección de análisis sobre los cables filtrados que realmente merece la pena. 

- Resulta fascinante el modo en el que nuestros gobernantes y empresarios se echan las manos a la cabeza cuando las economías emergentes aplican las mismas recetas que en algún momento nos fueron bien a nosotros. Lean en esta entrada de Chris Blattman sobre los supuestos apuros de la española Gamesa ante la política industrial del Gobierno chino.

- Mi colega Stephen Hale hace un repaso navideño de las noticias del desarrollo en este año 2010. No olviden llevarlo bajo el brazo a la cena de Nochevieja, que estas cosas gustan mucho.

- FronteraD (ya les he hablado en otras ocasiones de esta espléndida y heroica publicación digital) habla esta semana de la guerra que tuvo lugar en Perú durante los años 80 y 90, ofreciendo una mirada digna de sus víctimas. Algunos de los periodistas que mantuvieron el tipo y la decencia durante aquellos años duros continúan hoy poniendo al poder contra las cuerdas. 

- Y el vídeo de la semana: Nick Clegg, mamporrero liberal del gobierno de David Cameron, en un par de cortes que sus asesores y terapeutas quisieran ver borrados del mapa cibernético.  

Que lo disfruten.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Contra los Centros de Internamiento

Como es Navidad, el Parlamento Europeo rechazó ayer (por ahora) la directiva sobre el "permiso único" que pretendía formalizar un sistema de castas entre trabajadores comunitarios y de países terceros. En su peculiar concepción del mundo, la Comisión Europea y sus 'hooligans' de los partidos conservadores estaban dispuestos a consolidar un marco laboral en el que el color del pasaporte establece discriminaciones fundamentales entre colegas de fábrica o despacho, por ejemplo a la hora de percibir las pensiones a las que cada uno de ellos tiene derecho. No deja de sorprenderme el modo en el que Europa ignora en sus políticas de inmigración todas las lecciones valiosas que ha aprendido en el último medio siglo acerca de los riesgos de establecer la raza y la nación como determinantes de derechos fundamentales.

Así que tres hurras por socialistas y liberales. Pero no se me entusiasmen demasiado; la de ayer es una de las escasas noticias buenas que recibirán los inmigrantes este año. La crisis ha puesto a sus comunidades en el disparadero y proliferan en los países europeos todo tipo de políticas de acoso más o menos legal contra los trabajadores extranjeros y sus familias. Desde la complicación kafkiana del derecho de reagrupación a las redadas 'selectivas' en estaciones de Metro, la restricción de servicios sociales o el 'deber de informar' (una reminiscencia de Vichy), la imaginación de los burócratas de la UE es inagotable.

Entre todas estas medidas destaca con luz propia la de la reclusión forzosa de extranjeros en los Centros de Internamiento que adornan varias ciudades españolas. Se priva de libertad a individuos que han cometido una falta administrativa (mezclándolos con delincuentes confesos); se humilla a los internos y a sus familias con los regímenes de visitas; y se cultiva la desinformación y la angustia de los afectados. En la mayor parte de los casos, estos procesos ni siquiera derivan en una expulsión, sino que constituyen un mero castigo institucional y un mecanismo intolerable para inflar las estadísticas del Ministerio del Interior (del mismo Gobierno socialista cuyos eurodiputados se rasgaban ayer las vestiduras por la discriminación de los inmigrantes). Pueden consultar más detalles en las páginas de Inmigrapenal y en el último informe presentado por Pueblos Unidos.

Nada mejor entonces que celebrar el Día de los Trabajadores Migrantes saliendo a la calle y haciendo un canto a la decencia política y al sentido común. Si viven ustedes en Madrid o están de paso navideño, quizás quieran incorporarse a la concentración por el cierre de los CIE de que tendrá lugar en la Pza. Eugenia de Montijo (Metro Eugenia de Montijo) el próximo sábado 18 a las 4pm (también habrá concentraciones en Barcelona, Valencia, Málaga, Motril y Algeciras). Con toda franqueza, no se me ocurre una causa más urgente.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Comienza la Conferencia de Cancún sobre Cambio Climático: es hora de hablar de la independencia de Cataluña

Amodorrados lectores: hordas de funcionarios, científicos y activistas (¿conferenciará Aznar en esta cumbre, ahora que es verde?) se dan cita a partir de hoy en las playas de Cancún para beber combinados y detener el calentamiento global. Que San Cucufato les ilumine.

Por si no tienen ustedes la suerte de estar allí, les propongo que entren en calor echándole un vistazo a este gráfico animado (que no 'animado gráfico') del servicio meteorológico británico sobre las consecuencias del calentamiento global de 4ºC hacia el que trotamos alegremente. (Una sugerencia: desactiven todas las pestañas de la parte inferior izquierda y vayan activándolas después una a una... e imagínense que viven en uno de esos países tan divertidos rodeados de círculos de colorines.)

Asusta, ¿verdad? Pues no se preocupen. Tras los resultados de las elecciones catalanas de ayer, cualquier asunto menor como el cambio climático quedará arrinconado para que podamos hablar largo y tendido de temas realmente importantes y futuristas, como la independencia de Cataluña y el modo en el que este conflicto atávico y trascendente rompe el corazón de patriotas a un lado y otro del Ebro. Todo lo demás puede esperar (y esperará, no les quepa la menor duda).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Más sobre la derrota demócrata: visiones de una optimista

Los votantes han confirmado a las encuestas. El Partido Demócrata ha perdido finalmente el control del Congreso y con ello la capacidad (relativa) de llevar adelante sus reformas de manera unilateral. Para quienes esperamos cambios radicales en el modo en el que los EEUU definen e impulsan sus políticas de desarrollo, la noticia no podría ser peor. Con excepción de los programas de difusión del creacionismo en el África subsahariana, podemos esperar esfuerzos tibios por parte de quienes llevan la voz cantante en el Partido Republicano.

Sin embargo, no todos creen que esto sea un problema. Incluso es posible que la Administración Obama puede hacer de este trago una oportunidad. Al menos eso sugiere Connie Veillet, del Centre for Global Development, que destaca en este artículo las posibilidades para la reforma, vinculadas en gran medida con el impulso de una agenda de la eficacia de la ayuda.

Algunos de los ejemplos que sugiere son ilusionantes: si aceptamos que la ayuda alimentaria estadounidense -basada en gran medida en la exportación de excedentes agrícolas propios- retrasa las respuestas humanitarias y encarece los programas en un 25%, la posible reforma puede beneficiar tanto a la calidad de la ayuda como a la restricción del déficit público. Un legislador inteligente -por muy oposición que sea- es capaz de apreciar estos remedios caseros (salvo que haya sido puesto en el cargo por los lobbies agroindustriales estadounidenses, que para estas cosas tienen poco sentido del humor).

Sin embargo, otras de las supuestas 'oportunidades' que destaca la Sra. Veillet no lo son tanto. Un presupuesto para la política exterior que agrupe desarrollo, diplomacia y defensa es el mejor modo de someter las prioridades del primero a los intereses de los segundos. Ésa es la deriva que están tomando otros gobiernos, como el del Reino Unido, donde tras el compromiso de sostener los niveles de ayuda se esconde el propósito puro y burdo de poner los recursos contra la pobreza al servicio de los intereses estratégicos del donante. Después de que George W. Bush devolviese a la agencia pública USAid al amparo del Departamento de Estado, la tentación imperial de mezclar churras con merinas es demasiado alta.

De la necesidad, virtud... pero solo hasta un punto.

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Por qué va a perder Obama estas elecciones legislativas?

Todo parece indicar que el Partido Demócrata perderá las elecciones que tienen lugar hoy en los EEUU. Las consecuencias para la agenda reformista del Presidente Obama en materia de desarrollo pueden ser sencillamente devastadoras. Solo en el ámbito de la lucha contra el calentamiento global la perspectiva de un congreso republicano sería el último clavo en el ataúd de las negociaciones post-Kyoto. La ofensiva de esta Administración en ámbitos como la regulación del sistema financiero internacional o la lucha contra el hambre puede quedar frenadas, sino completamente bloqueadas. Una agenda, en fin, que fue presentada en el esperanzador discurso de Obama durante la Cumbre de los Objetivos del Milenio del pasado mes de septiembre, y que a partir de hoy puede quedar entre corchetes.

Fuera de los EEUU resulta muy difícil comprender las razones que motivan a los norteamericanos a tomar las derivas políticas que toman en ciertas ocasiones (tampoco dentro se explican muy bien, no crean). Por eso he encontrado particularmente útil esta breve explicación de Hendrik Hertzberg en The New Yorker, que utiliza el paralelismo del primer gobierno de F. D. Roosevelt. Confío en que les ayude, como a mí, a tomar cierta distancia en estos momentos de inquietud. Lo demás es encomendarse a San Cucufato.

viernes, 22 de octubre de 2010

Para melancólicos políticos

Si comparten ustedes conmigo esa incómoda ambivalencia que no nos deja vivir con la política pero tampoco sin ella disfrutarán esta pequeña pieza escrita por un buen amigo. Mi educación ciudadana y la esperanza de vivir en sociedades mejores se ha ido conformando a base de reflexiones como ésta (además de un peregrinaje por partidos e iniciativas que mi confesor y mis asesores legales me impiden mencionar).

Un guiño melancólico de fin de semana para apátridas políticos.


TODO SE COMPLICA

Diego Íñiguez (Publicado en los medios del Grupo Vocento el 22 de octubre de 2010)

La política en los Estados Unidos es dura. Piensa uno que un dirigente europeo que se viera transportado –quizá por artes de magia negra de un compañero de partido– a ella se tiraría al Potomac en una semana al verse enfrentado a procedimientos parlamentarios que bloquean reformas apoyadas por el 60% de los senadores, a la negociación diaria y a cara de perro con los congresistas, gobernadores y lobbistas del propio partido, a la ferocidad con que se abren paso grupos de presión o Tea parties. Si se compara con la vida en los partidos europeos, funcionarizados y al abrigo de sus opiniones públicas gracias a las listas cerradas, da vértigo.

Pero ¿es más fácil la política europea? ¿Lo es para la oposición en Italia bajo el omnipresente berlusconismo televisado? ¿En la Bélgica erosionada por los particularismos lingüísticos? ¿Lo será en el Reino Unido si se hace proporcional el Parlamento? No son problemas abstractos: en Suiza prosperó el referendo contra los minaretes frente a toda la clase dirigente. Las expulsiones de gitanos de Italia o Francia disparan alarmas, llegan al poder xenófobos declarados: la Lega Nord, en Suecia, en Holanda. La Europa rica tiene miedo, cree poderse blindar. Parte de su electorado ya ni guarda las apariencias hacia los que llegan de fuera para hacer trabajos que no quieren los nacionales.

Hay otros déficits. El presidente turco explica el retraso de la entrada de su país en la UE por la falta de pensamiento estratégico de los dirigentes e intelectuales europeos. Si pensáramos a 25, 50 ó 100 años, dice Abdullah Gül, veríamos razones –de seguridad, suministro energético o demografía- que deberían pesar más que las de la política de diario. En EEUU, cientos de fundaciones, académicos y hasta los estudiantes universitarios hacen proyecciones a partir de la Historia de Roma o la moderna, de cálculos económicos o sobre recursos naturales. Siempre con apasionamiento, muchas veces con realismo. La élite británica, formada en las únicas universidades europeas con buen lugar en los rankings, defiende implacablemente sus intereses nacionales. Alemania, más internacionalista, tiene un tejido envidiable de fundaciones para la formación política. En España, esfuerzos solventes (Elcano, Oxfam, Alternativas, FRIDE, CIDOB) no tienen los lectores que merecen: nuestros futuros dirigentes estudian, si acaso, Derecho, o dan sus primeros pasos en la nueva carrera política profesional.

Sin saber cuáles son los objetivos es difícil valorar los resultados, incluso cuando las cosas van bien. Ocurre en Alemania: aunque el país celebra veinte años de reunificación, ha salido de la crisis con un crecimiento del 3,5%, el paro baja a cifras mínimas, su política no refleja esa bonanza y los partidos que la impulsaron con sus reformas pierden terreno. Un nuevo orgullo nacional surge tímidamente entre las dudas e inseguridades que son parte esencial de la cultura política alemana: ¿quién ha ganado con la reunificación? ¿Las empresas que han reconstruido las infraestructuras del Este, los jóvenes de los nuevos estados, que tienen ahora el mundo abierto? ¿Han perdido su país los alemanes del Este? ¿O son los del Oeste, los teóricos vencedores, los que perdieron la buena, vieja RFA, endurecida desde que desapareció el modelo rival? ¿Por qué no gana ventaja Merkel con las velas cargadas de la economía? ¿Por su estilo de gobierno indecisivo, por una incompatibilidad esencial entre sus democristianos y los liberales, porque no es bastante conservadora, porque la gente sabe que las vacas gordas vienen de esfuerzos anteriores y cree que ahora toca repartirlas subiendo los sueldos?

La política alemana gasta mucha energía en debates que no responden a discrepancias reales. Ocurre con la inmigración: en realidad todos son integradores, el modelo de acogida alemán nunca ha sido multicultural. Lo que se busca son puntos políticos -el voto del 15% más conservador, titulares en los medios- o preparar a la opinión para medidas en las que la clase dirigente está esencialmente de acuerdo. Con más partidos, la gestión del sistema político se hecho más difícil. Los grandes envejecen, pierden votos y juzgan duramente a los verdes, que los ganan: son una suma de protestas, dicen, no lograrán hacer un programa, no tienen experiencia. La generación política de Kohl se apaga como la salud de Schäuble; la del 68 tiene un pie fuera. El episodio político más interesante hoy es la protesta contra un proyecto ferroviario, Stuttgart 21, aprobado en su día pero cuestionado hoy por verdes y ciudadanos enfadados. Está en peligro la gobernabilidad del país si una minoría de activistas logra bloquear una decisión acordada regularmente por la mayoría, dicen los defensores; lo relevante es la opinión claramente manifestada hoy por los ciudadanos y no una decisión adoptada hace años en un oscuro procedimiento, dicen los oponentes. Democracia representativa frente a la plebiscitaria. La canciller Merkel ha respaldado con inusitado brío al gobierno regional democristiano y se la juega en las elecciones regionales de marzo.

Todo se complica. Una sensación de que atardece, hace frío y recordamos tiempos soleados nos recorre la espalda. Gobernar parece cada vez más difícil, cuando más falta hace. O quizá siempre ha hecho falta y siempre decepcionan los gobernantes: los libros que publican hoy los grandes líderes de ayer curan cualquier añoranza, cansa tanto carisma. Crecemos con una concepción lineal del tiempo, con un sentido del progreso que nos hace querer ser mayores para ver qué hay más allá. Intuir que no hay nada mejor, o nada bueno, nos entristece. A lo mejor no es para tanto: a veces, en otoño, es lo que pasa.

jueves, 21 de octubre de 2010

Apuntes rápidos sobre el nuevo gobierno Zapatero

[Disculpas por adelantado a los lectores no interesados en la política española. No les culpo.]

- A estas alturas de la legislatura podemos esperar pocas novedades sustanciales en las políticas de desarrollo. A menos que se produjese un sorprendente cambio en la Secretaría de Estado del ramo, lo previsible es que la Ministra Jiménez haga poco por detener el deterioro galopante de las instituciones y los presupuestos de cooperación internacional. Continúa la desbandada de cargos y cabezas. 

- Es posible, sin embargo, que las afinidades geográficas del ministerio se vean alteradas. Moratinos no solo se hizo famoso por sus querencias con Oriente Próximo y África, sino también por no haber hecho un solo viaje a América Latina fuera de las cumbres iberoamericanas. Jiménez, como María Dolores Pradera, tiene a América en el corazón. 

- Pajín fue una buena Secretaria de Estado de Cooperación, que comprende y apoya la importancia de este asunto. Sólo cabe esperar que utilice su influencia en el Consejo de Ministros, aunque sea a distancia.

- Rubalcaba, el nuevo hombre fuerte, no solo es el látigo de ETA, sino también de los inmigrantes indocumentados. Mucho me temo que la reputación de Valeriano Gómez como un potencial contrapeso a la cabalgadura libre de Economía no alcance a las políticas de inmigración, parte de las cuáles corresponden a su cartera. Con un desempleo disparado, las elecciones locales por medio y la oposición soltándose la melena, lo mejor que podemos esperar en este ámbito es no parecernos tanto a Berlusconi. Los tiempos en los que Zapatero y Caldera abrieron la puerta a un debate sensato (y europeo) sobre el futuro régimen migratorio son parte de un pasado cada vez más borroso.

- Se me saltaron ayer los lagrimones cuando supe que Elena Espinosa dejaba el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino. El modo en el que esta buena mujer se ha plegado a los peores privilegios continuistas de la elite agraria española pasará al Museo de las Políticas Fallidas. En el camino, claro, se han quedado los compromisos de España con el medio ambiente y con la agricultura familiar. Para quienes nos hemos lamentado cada día de la derrota política de Cristina Narbona, la entrada de Rosa Aguilar supone una esperanza... ¿o no? Personalmente, me gusta tanto como a cualquiera, y entiendo el golpe de efecto que supone tenerla en el Gobierno. Pero no conocemos sus intenciones en este ámbito, así que tiene poco tiempo para demostrar que este ministerio es algo más que el Club de Fumadores de los sindicatos agrarios. Nos jugamos demasiado en las negociaciones post-Kyoto, por poner un solo ejemplo.

- El hecho, amiguitos, es que éste es el conjunto de individuos más sólido que ha poblado el Consejo de Ministros desde 2004. Uno no puede evitar pensar cuántos disgustos nos hubiésemos ahorrado si este plantel hubiese llegado antes. La presencia de Gómez, Pajín, Aguilar y Jaúregui (soy fan) augura un Gobierno más equilibrado ideológicamente que el anterior en materia de políticas sociales y lucha contra la pobreza. La mala noticia es que el Presidente sigue siendo el mismo, pero incluso él puede cambiar. Fíjense si no en Aznar, que ahora es verde.

lunes, 18 de octubre de 2010

El discurso (políticamente) incorrecto

Alberto Fernández Díaz, candidato vitalicio del Partido Popular al Ayuntamiento de Barcelona, está dispuesto a hablar claro sobre inmigración, a coger por los cuernos el discurso que otros candidatos evitan. Ya era hora. Por fin alguien introduce un poco de aire fresco en este debate tan necesitado de prejuicios y lugares comunes.

Alberto Fernández Díaz, joven promesa del PP catalán durante las tres últimas décadas, ha ignorado los riesgos para su fulgurante carrera y ha puesto el dedo el llaga proponiendo un "contrato de convivencia" para los inmigrantes. Sépanlo bien, residentes de pieles de colores, chapurreantes de castellano y catalán, comedores de platos de nombres impronunciables: estamos vigilando. Vigilaremos la educación de sus hijos, sus reiteradas gripes y apendicitis. Anotaremos cada papel que tiren al suelo, cada noche sin hilo dental. No permitiremos que sus malos hábitos engorrinen el ejemplo de convivencia que damos los españoles cada mañana.

Alberto Fernández Díaz, político de casta y compañero de Alicia Sánchez-Camacho, no está dispuesto a permitir que otros partidos le ganen esta batalla. Si ERC, CiU y PSC agitan entre sus huestes la bandera de los españoles/catalanes primero, los populares redoblarán esfuerzos para no quedarse atrás. Pero sabrán ser generosos cuando llegue el momento del acuerdo. Al fin y al cabo, lo que está en juego son los pilares mismos de la Patria: raza, lengua, religión, nación. Lo de menos ahora es qué Patria, si la catalana o la española. Lo fundamental es dejar claro que los derechos tienen un límite, y ese límite tiene el color del pasaporte.

Alberto Fernández Díaz, contendiente de Josep Anglada, está dispuesto a utilizar un lenguaje "políticamente incorrecto". Más aún, está decidido a desplegar un discurso simplemente "incorrecto", siempre y cuándo beneficie los intereses electorales de su partido.

jueves, 14 de octubre de 2010

quenopaguenlosdesiempre.org

¿Es usted un justiciero? ¿Sisaba a su madre para repartirlo con la pandilla? ¿Pasa las horas dormitando en el bosque acompañado de un religioso entrado en carnes?

Si ha contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, está de enhorabuena: la campaña internacional por la Tasa Robin Hood ha llegado a España. Mejor aún, ha llegado en una versión castiza (quenopaguenlosdesiempre.org) que se adapta a las prioridades políticas nacionales. La primera, y más urgente, es detener la sangría de la ayuda en los presupuestos nacionales, algo que debe ocurrir antes de fin de año. Cuanto más eleva el tono el Presidente cantando las virtudes de la cooperación y el 0'7%, más empeño pone su Ministra de Economía en recortar los fondos comprometidos con los países pobres. Como el Barón Ashler, pero con jefes de gabinete.

La segunda prioridad es contribuir al impulso internacional por una tasa a las transacciones financieras. Ya hemos hablado aquí de este asunto, pero no está de más insistir en que el futuro de la financiación del desarrollo pasa por la creatividad política, además de la voluntad. La llamada tasa Robin Hood combina de manera brillante el potencial recaudatorio y la neutralidad para el déficit público. El hecho de que los bancos se opongan no es más que un acicate.

Nótese que el título de la campaña española no es inocuo: Que no paguen los de siempre. Uno de los efectos indeseables de esta crisis sería plantear sus soluciones como un conflicto entre la pobreza propia y la ajena. Algunos políticos insensatos empiezan a cabalgar peligrosamente sobre ese caballo. La campaña insiste en que la protección de los más débiles es un imperativo moral dentro y fuera de nuestras fronteras, y lo hace porque ésta es una situación que tiene víctimas y culpables, con independencia de dónde vengan y dónde residan.

Así que, niños y mayores, cálcense las mallas, cojan el arco y échense a la calle. Ahora mismo, después de leer estas refrescantes líneas, pueden entrar en la página de firmas y adherirse a la campaña. Y les sugiero también que le echen un vistazo al documento breve que justifica sus argumentos. Merece la pena.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Sobre Chávez, para liberales de mal asiento

Si han leído ustedes este blog durante algún tiempo ya sabrán que ni Chavez ni sus palmeros son santo de mi devoción. Pero reconozco que tiendo a irritarme con más facilidad con los discursos vacuos de izquierdas (los de Aznar se califican solos) y a menudo eso me hace perder objetividad. Por eso les sugiero echarle un vistazo al artículo de Miguel Ángel Bastenier en El País de ayer. De un modo sensato e informativo, desgrana algunas de las claves políticas de Venezuela en los días previos a las elecciones legislativas del próximo domingo. 

En particular, recomiendo a otros liberales de culo inquieto que lean con atención su penúltimo párrafo:
El líder bolivariano se ha presentado ante el elector en una quincena de ocasiones y solo en el referéndum de 2007 sobre la reelección indefinida fue derrotado, aunque ganó la batalla en la consulta siguiente. Y eso no se debe a nuevas demarcaciones electorales, que cualquier Gobierno latinoamericano traza sin reparo; ni al hostigamiento de los medios de comunicación, aunque llegue a extremos macondianos, como cuando Exteriores niega a la revoltosa prensa de Caracas hasta el itinerario de los viajes de Chávez al extranjero; ni al abuso de recursos del Estado en apoyo de las candidaturas oficialistas, también práctica común en toda América Latina. Se debe a que el número de pobres ha bajado del 46% a menos de la mitad, y el de indigentes se ha reducido al 6% en 10 años de chavismo; a que el desgobierno en abastecimientos, suministros y libertades afecta mucho más las clases medias que a los desfavorecidos que ahora tienen médico, escuela y productos de primera necesidad subsidiados, así como menos que perder ante una delincuencia que prefiere objetivos más suculentos. El chófer, afrodescendiente, de un importante diario caraqueño le dijo un día a su pasajero, periodista español: "Cuando Chávez pierda el poder yo volveré a ser invisible". Y Teodoro Petkoff, intelectual de servicio de la oposición, nunca ha negado que todas esas elecciones han sido democráticas. El chavismo ha favorecido a más de media Venezuela: la boli-burguesía, o los nuevos ricos del poder, y la lumpen-burguesía, los antiguos pobres que dejaron de serlo.
 Nada de todo esto altera mi escepticismo ante los males menores, pero a veces conviene recordárselo.

martes, 27 de julio de 2010

Recuerdos de Copenhague; The good, old-fashioned periodism; No matarás (aunque construyas escuelas y hospitales); Miradas de Internacional: vínculos que me gustaron

- Quizás alguno de ustedes recuerde que hubo un tiempo en el que el calentamiento global era considerado por nuestros gobiernos un problema. Los más mayores podrán incluso rememorar la Conferencia del Clima en Copenhague, allá por 2009. Pues bien: para ustedes, nostálgicos y carrozas, vayan esta pieza de Mathew Lockwood en la que resume dónde estamos y qué opciones tenemos. Su blog, Political Climate, es un 'must' para los frikies del cambio climático.

- Me he ido aficionando a la página de Project Syndicate, un foro en el que analistas de todo pelaje publican sus artículos de opinión (que luego aparecen en la prensa tradicional y digital). Si, como yo, padecen ese inconfesable vicio de leer el periódico como quien lee su propio obituario, disfrutarán de sus contenidos. No esperen encontrar radicales anti-sistema -de esos que hoy lucen calva y melena-, pero sí algunos observadores lúcidos como Dani Rodrik, Jeffrey Sachs, Shlomo Ben-Ami, Peter Singer o Joseph Nye.

- Siempre he considerado que la democracia y el buen gobierno son tan imprescindibles para el desarrollo como el crecimiento económico y la redistribución de la riqueza. En estos pagos, la organización que viene siempre a la cabeza es Transparencia Internacional (y por buenas razones). Pero quizás les interese conocer también el trabajo de Global Integrity, fundada hace pocos años por el periodista estadounidense Charles Lewis. Lo más atractivo de su descripción: "somos una agencia de investigación, a medio camino entre la academia y el periodismo". Su trabajo da buena fe de ello.

- Finalmente, me gustaría llamar su atención sobre un proyecto muy poco común: la página Miradas de Internacional. Se trata de de un blog colectivo en el que varios analistas ofrecen piezas breves sobre política internacional. Lo llamativo del asunto no es que se hayan organizado para cubrir todo tipo de temas y regiones, o que publiquen con una regularidad envidiable y un estilo sobrio y directo. Lo que llama la atención es que la mayor parte de los autores son estudiantes o licenciados muy recientes. Qué quieren que les diga... resulta muy esperanzador.

miércoles, 21 de julio de 2010

Coda a la entrada de ayer

Zapatero fue el último en intervenir, y lo hizo dejando a un lado los papeles que le habían preparado. Describió el desembarco de la diplomacia y la cooperación de España en África como "la madurez de nuestra visión internacional": "España ya está en África". Como en sus primeros años en el poder habló de pobreza, de Objetivos del Milenio y de las posibilidades del comercio internacional. Se ilusionó pensando en la cumbre de la ONU de septiembre y en el esfuerzo que debe ser reclamado a los países donantes y a las instituciones financieras.

No creo que sea una exageración. Más allá de cualquier otra consideración (y se deben hacer muchas), el hecho es que el esfuerzo de sus gobiernos por situar a la región subsahariana en el mapa político y anímico de España no tiene precedentes. Zapatero está orgulloso de este paso y se le nota.

Pero durante toda su intervención tuve la impresión de que no nos hablaba a nosotros, sino que hablaba para sí mismo. Como si al pronunciar su discurso sobre ricos y pobres ahuyentase los fantasmas de la 'realpolitik' y las medidas que no ha sabido o no ha querido evitar. Parecía cansado, desde luego, pero transmitía una sensación de derrota mucho más profunda: la certeza de que el relato de su Gobierno no será "recordado por la Historia como el tiempo en que España se ocupó de África", sino por tantas otras cosas bastante menos memorables. La tragedia de un político mediocre con una visión razonable del mundo. Uno de tantos.

miércoles, 23 de junio de 2010

Cosas veredes

El Gobierno de David Cameron presentó ayer su nuevo presupuesto, que incorpora el durísimo ajuste por el que ya han pasado otros países europeos. La sorpresa es que, mientras el recorte medio del gasto público es de un 25%, la coalición de tories y liberales se ha mantenido firme en el compromiso de no recortar la ayuda internacional al desarrollo. Ya lo habían anunciado, pero uno se ha acostumbrado al modo español de hacer compromisos y estas cosas le emocionan.

Una década laborista ha hecho mucho más que situar al Reino Unido al frente de la iniciativa global en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático: ha logrado convertir estas políticas en razones de Estado que incluso un Gobierno conservador en medio de un huracán financiero es capaz de sostener. Si usted se ha preguntado en alguna ocasión en qué consiste el liderazgo que millones de activistas reclaman cada día, éste es un buen ejemplo.

No echemos las campanas al vuelo, eso sí, porque no todo va a seguir igual. Andrew Mitchell, el nuevo Secretario de Estado de Desarrollo, propuso en su momento algunas ideas geniales, como decidir el destino de parte de la AOD en base a una votación online de los contribuyentes británicos (algo así como Operación Triunfo, pero con hospitales y escuelas). Menos exóticos, y más preocupantes, son los primeros movimientos para alinear la acción exterior británica (política, económica, de seguridad y de desarrollo) de acuerdo a las prioridades del nuevo Gobierno, cuyos miembros decoran sus chimeneas con los recuerdos del good old Empire africano. 

[Nota y suspiro: Si quieren asomarse al modo en el que un país de adultos elabora su política exterior, échenle un vistazo al proyecto abierto por Chatman House tras la llegada del nuevo Gobierno. Se titula Repensando las ambiciones y las opciones internacionales del Reino Unido. Algunos de los papers, como el de Evans y Steven, son estupendos, pero no se pierdan el que publicará Kevin Watkins dentro de poco sobre el Reino Unido y el mundo en desarrollo.]

sábado, 29 de mayo de 2010

Los manteros no merecen la cárcel. Actúa.

El Grupo Inmigración y Sistema Penal vuelve a dar la señal de alarma con respecto a la caza de los manteros.

Hace unos meses supimos que un inmigrante africano vendedor de DVD piratas es un criminal equiparable a los homicidas involuntarios o a quienes defraudan al fisco varios miles de euros, y eso provocó una reacción pública bastante comprensible. Los padres de la Patria, atentos siempre al clamor del Pueblo, pusieron en marcha una reforma del código penal que evitase estos desmanes. ¿Todos los partidos? No todos. Hemos sabido esta semana que el Partido Popular y CiU han introducido en el Senado una enmienda que conserva el castigo penal para los delitos por debajo de 400 euros. Como resulta que los DVD son valorados de acuerdo al precio de mercado y no al de la venta ambulante, la enmienda bien podría haberse titulado: "Transicional para el enchironamiento de africanos".

No deja de ser sorprendente que el PP -que se alineó con las posiciones más laxas en el debate sobre la piratería intelectual- haya decidido mostrar su garra en este caso. Alguien podría pensar que es porque los africanos no votan (ni hablan, ni pintan). Tampoco se explica lo de CiU, cuando su experto migratorio en el Congreso de los Diputados, Carles Campuzano, ha demostrado ser uno de los políticos más sensatos en este ámbito.

O a lo mejor todo tiene una explicación más simple. El manifiesto elaborado por los abogados lúcidos y valientes que componen el Grupo Inmigración y Sistema Penal señala con el dedo al lobby de las Sociedades Gestoras de los Derechos de Autor, que aplican una política de tierra quemada en la defensa de sus legítimos derechos. Como hubiese dicho Martin Luther King, "shame on you".

Si usted no dirige un lobby ni está sometido a disciplinas de voto vergonzantes, puede apoyar el manifiesto enviando un correo a esta dirección. Y hágalo rápido, por favor.

martes, 25 de mayo de 2010

ill fares the land

En su desternillante descripción de los EEUU de 1935 (La América de una planta), los corresponsales del diario Pravda Ilf y Petrov ponen el dedo en la llaga:
Pero en Norteamérica el problema de la alimentación nacional, como todos los demás, se basa un solo principio: si es rentable o no es rentable. (...) El cine es más rentable que el teatro. Por eso el primero prospera, mientras el segundo languidece , aunque en términos culturales el teatro americano es mucho más interesante que el cine. El tren elevado proporciona beneficios a alguna compañía. Por eso los neoyorquinos se han convertido en mártires.
Recordaba el desconcierto de los periodistas rusos al leer estos días el delicioso libro de Tony Judt en defensa de la socialdemocracia (Ill Fares The Land). Judt se enfrenta a la perspectiva de una muerte cercana, provocada por una enfermedad degenerativa agresiva que ha paralizado su cuerpo pero mantiene su cabeza más activa que nunca.

De entre todos los asuntos a los que podría haber dedicado las últimas horas que no pase contemplando a su mujer y a sus hijos, Tony Judt ha elegido precisamente el de la defensa de lo público, de lo común. Se obsesiona con la certeza de que nos enfrentamos a tiempos peores, en donde desandaremos el camino recorrido con tanto esfuerzo a lo largo de este siglo. Con un simplicidad desarmante describe el deterioro de los fundamentos éticos y políticos que han permitido a las sociedades europeas conocer el mayor bienestar de toda su historia. Y reivindica el papel de los ciudadanos y del estado ("Los informes sobre mi muerte han sido claramente exagerados") a la hora de conservar el contrato que nos une con las generaciones pasadas y con las que nos sucederán.

¿Cómo no percibir el eco de estas palabras en la situación que viven hoy nuestros propios países?:
La recuperación del orgullo y del respeto por uno mismo entre los perdedores de nuestras sociedades fue el eje central de las reformas que marcaron el progreso del siglo XX. Hoy les hemos vuelto a dar la espalda. 
El libro está escrito con Europa y EEUU en la cabeza, pero es imposible no considerar las implicaciones de este planteamiento en el contexto de un mundo profundamente interdependiente. ¿Existe algún modo de proteger los derechos laborales de los europeos sin considerar los derechos de los inmigrantes irregulares o de quienes trabajan en empresas deslocalizadas? ¿Qué poder tiene un solo estado frente a la fontanería financiera que abre una u otra vía de agua de acuerdo con las circunstancias?

Si, como a mí, les abruma la envergadura de esta crisis inasible, dense la oportunidad de retornar con Tony Judt a los fundamentos del progreso: "Aunque fuese lo único que hayamos aprendido del siglo XX, al menos deberíamos captar el hecho de que cuanto más perfecta es la respuesta, más terroríficas son sus consecuencias".

[En este vínculo podrán encontrar un artículo breve del autor sobre su libro. The New York Review of Books ha venido publicando una soberbia serie de piezas autobiográficas de Judt, algunas de las cuales han sido traducidas por El País.]

martes, 30 de marzo de 2010

¿Supone el PP una amenaza para las políticas de desarrollo?

Amigos de la izquierda, progresistas todos, es hora de afrontar los hechos: el Partido Popular podría ganar las próximas elecciones generales. Aunque están haciendo un esfuerzo notable por evitarlo [mientras escribo estas líneas el juez ha dictado una fianza de 3 millones de euros para el ex-presidente balear, ex-miembro de la ejecutiva nacional, ex-ministro de Aznar, ex-conocido de Rajoy (quelehadichoquesedefiendasipuede) Jaume Matas], el destino llama a su puerta. Sólo un traspiés en la meticulosa carrera hacia el abismo del Presidente Zapatero podría ponerles por detrás en esta Corte de los Milagros en la que se ha convertido la política española.

Y como yo nunca he votado a ningún partido que haya llegado más lejos de la presidencia de una comunidad de vecinos, me siento moralmente capacitado para hacer la pregunta que inquieta a los buenos samaritanos de nuestra Patria: ¿supondría la victoria del PP una amenaza para las políticas de desarrollo de España?

Ésta es la buena noticia: no hay amenaza posible para la política nacional de desarrollo... porque nunca ha existido tal cosa. Es cierto que el PSOE ha dado un impulso sin precedentes a los recursos y la calidad de nuestra cooperación; y que ha tenido momentos felices en algunos asuntos como el comercio de armas o la lucha contra el hambre. Pero no hay una estrategia definida que ate estas iniciativas a una visión de largo plazo, o que garantice la coherencia de nuestra política exterior y económica con los objetivos del desarrollo.

La mala noticia, ay, es que las cosas podrían ser mucho peores. Hasta ahora el PP ha apoyado la política gubernamental de AOD, pero en Génova saben muy bien que África no da votos. A diferencia de sus colegas en el Reino Unido, los conservadores españoles se han cuidado mucho de comprometer futuros niveles de ayuda, mucho más en un contexto de déficit público galopante. Esteban González-Pons -portavoz adjunto en el Congreso- dio una pista de por dónde van a ir las cosas cuando declaró hace unos días que Zapatero debería ocuparse de África "con el tiempo que le quede tras resolver los problemas de los parados españoles".

Convertir la respuesta a la crisis en una batalla entre los pobres propios y los ajenos es un recurso miserable, incluso en época preelectoral. Si a eso sumamos otras perlas (como el exótico escepticismo de algunos dirigentes populares con respecto al cambio climático o las posiciones tramontanas en materia de inmigración), el panorama da susto. Tampoco ayuda mucho asomarse al relatorio de ideas desplegado en su página web, cuya simplicidad abochornaría a un estudiante de secundaria.

Pero yo me he educado con los jesuitas, y sé que los ricos también lloran. Y me consta que el PP cuenta con individuos brillantes que comprenden que en un mundo interdependiente la responsabilidad frente a otros es parte de un bien entendido interés propio. Precisamente porque el sentido común no es patrimonio de ningún bando, sólo nos queda esperar que estas personas estén bien situadas en un futuro gobierno.

[Nota al pie: tal como pintan las cosas, los partidos minoritarios que sostengan al nuevo Gobierno van a ser casi tan importantes como el partido que gane las elecciones. Hasta ahora la izquierda y los nacionalistas han sostenido los esfuerzos del Gobierno en materia de ayuda, pero esto puedo cambiar. ¿Y qué se puede esperar de estrellas emergentes, como UPyD? ¿Son los liberales progresistas que muchos estamos estamos esperando o van a consumir su existencia hablando sólo de nacionalismo?]