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lunes, 31 de enero de 2011

Esto es de lo que hablamos ahora

Soledad Gallego-Díaz se preguntaba ayer en su columna de qué íbamos a hablar ahora que se ha alcanzado un pacto sobre las pensiones. Cuál es el asunto en el que el Presidente y los mandarines económicos van a centrar su atención en los próximos meses. Pues bien, ojalá me equivoque, pero me da en el tupé que la respuesta se la ofrece en parte el Secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, en la entrevista que publica El País esta misma mañana: tendremos que hablar del copago sanitario.

Y digo el copago sanitario como podría decir la educación, la atención a la dependencia, el sistema de guarderías o cualquier otro asunto menor que se les pase por la cabeza. Porque el principio siempre es el mismo, como recuerda Sol Gallego:  necesitamos 'racionalizar' los sistemas. "Mantener la calidad reduciendo costes", en palabras del Sr. Ocaña. Y nada como una buena crisis para justificar cualquier cosa, de cualquier modo.

La 'racionalización' es uno más de los muchos sofismas que nos hemos visto obligados a tragar en los dos últimos años. ¿Quién podría estar en desacuerdo con mantener lo que tenemos pagando menos? Es como esa idiotez que aparece en el primer párrafo de cualquier declaración del Banco Mundial o del FMI con respecto a un país pobre: "la necesidad de políticas económicas sólidas". ¿Por oposición a qué, a políticas gaseosas? Cualquier estudiante de primero de economía sabe que, cuando dicen 'sólido', quieren decir 'comonosotrosqueremos', una fórmula que en los años 80 se popularizó como las 3D: desregulación, desprotección y devaluación.

En realidad, se trata de un principio fundamentado en el fatalismo político y en la derrota de modelos económicos ambiciosos de redistribución. Lo que el Sr. Ocaña olvida cuando habla de la sanidad es que en buena parte de España el sistema sanitario público es idóneo cuando padeces una gripe o un cáncer, pero para casi todo lo que hay en medio uno está condenado al limbo de los médicos especialistas y a una espera media de entre 3 y 6 meses. Y no por culpa de estos, precisamente, sino por la debilidad extrema de un modelo cuya financiación está muy por debajo de sus necesidades. Es posible que un eurito copagado por nuestros abuelos en sus visitas al ambulatorio resuelva en parte este problema, pero es aún más posible que esta medida equivalga a curar gangrenas con aspirinas, por continuar con el símil sanitario. 

Lo más preocupante de la reforma de las pensiones no es el hecho de que tengamos que trabajar más o menos, sino el modo en el que se ha planteado y desarrollado la revisión de uno de los pilares del Estado de bienestar. Si se trata en gran parte del estrechamiento de la base de la pirámide de población, yo hubiese querido hablar del futuro del régimen migratorio, por ejemplo. Esta reforma ofrecía una oportunidad única para ejercer la pedagogía política que necesitamos de forma desesperada en este campo, explicando a la sociedad que el sostenimiento de nuestro bienestar (y el progreso de otras regiones del planeta) exige prepararnos para sociedades que en el futuro serán más abiertas y diversas.

Y este es solo un ejemplo de los debates difíciles que un Gobierno valiente y responsable debería liderar. El Presidente ha salido esta misma mañana a desmentir la propuesta del copago, pero a estas alturas vamos a necesitar algo más que su palabra. Lo único que sabemos con certeza es que Zapatero se ha puesto por completo en manos de un Ministerio de Economía que tiene las cosas demasiado claras, aunque esa lucidez responda fundamentalmente a los mismos intereses que provocaron esta crisis en primer lugar. Por eso me impresiona bastante poco la firmeza que su gobierno ha demostrado en las últimas semanas: toda la iniciativa y el coraje político aplicados a las prioridades más discutibles. (Del PP ni hablamos, porque ni discrepa con las medidas ni tiene el coraje de reconocerlo públicamente. De la impudicia de Aznar a la inanidad de sus herederos).

"Si se quiere se puede", dice el Secretario de Estado en la entrevista. Estamos de acuerdo.

[El pasado jueves se presentó en Madrid el programa de trabajo de Equo, la nueva plataforma política 'ecosocial' que lidera Juan López de Uralde. Si consiguen desembarazarse de algunos titulares políticos improbables, como la defensa de la III República (¿?), tal vez capitalicen el sentimiento de una parte de la sociedad que pasamos del asombro al aturdimiento con una facilidad desarmante.]

miércoles, 19 de enero de 2011

Los tesoros que traemos

Una cartilla que le acredita como maestro de escuela en el Congo, una foto de la hermana que dejó en Zimbabue, un pañuelo cosido por su familia en Malawi... Cada uno de los protagonistas de Los tesoros que traemos se aferra a objetos sencillos para explicar las razones que les impulsaron a emigrar a Sudáfrica. A través de esta iniciativa, la productora Community Media for Development ofrece a los emigrantes la oportunidad de contar su historia. En menos de tres minutos cada uno de ellos dignifica y llena de sentido una realidad que a menudo percibimos a través de estadísticas. Son historias de emigrantes. Las mismas historias con las que se topará usted en el Metro esta mañana.

(Gracias a Isabel T. por la pista)


martes, 28 de diciembre de 2010

Rubalcaba como Mr. Scrooge

Angelo Paparelli (abogado estadounidense especializado en cuestiones migratorias) acaba de publicar su particular relación de Premios IMMI-Nación de Inmigrantes. La lista de los premiados es un repaso a lo mejor y lo peor de la política de inmigración de los EEUU a lo largo de 2010, que, como saben, ha sido un año particularmente infamante en este campo (ver comentarios previos de este blog aquí, y una espléndida explicación del fracaso de la reforma en el blog USA-español de Cristina F. Pereda).

Barak Obama recibe los dos primeros premios y ninguno de ellos es un piropo. Su pecado (¿lo adivinan?), realizar demasiadas concesiones a un bando republicano echado al monte y sin intención alguna de soltar las armas. Aparecen también senadores cobardes o abiertamente pendulares (como John McCain) y sheriffs y gobernadores dispuestos a aposentar su trono sobre pilas de trabajadores extranjeros, como en el cuento de las tortugas de Dr. Seuss. Demasiado parecido a un western para no dar miedo.

En el lado de la luz -donde parece hacer tanto frío- aparecen periodistas (como el poli-liberal Thomas Friedman) y cómicos (ya hablamos en este blog de los desternillantes gags de Stephen Colbert, pero también John Stewart hizo una buena parodia de la kafkiana legislación aprobada este año por Arizona).

Cómicos contra políticos. A eso se ha reducido la batalla por la dignidad de los inmigrantes en los EEUU. En España, desgraciadamente, ni siquiera le encontramos la gracia al asunto. Y si no pregúntenselo a los inmigrantes sin papeles que pasan estas Navidades en los Guantánamos españoles. El espíritu navideño del Megaministro Rubalcaba es verdaderamente edificante.

[El descubrimiento del improbable Angelo Paparelli es el resultado de mis incursiones Twitterianas. Estoy muy entusiasmado con este nuevo juguete de la información superficial.]

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Contra los Centros de Internamiento

Como es Navidad, el Parlamento Europeo rechazó ayer (por ahora) la directiva sobre el "permiso único" que pretendía formalizar un sistema de castas entre trabajadores comunitarios y de países terceros. En su peculiar concepción del mundo, la Comisión Europea y sus 'hooligans' de los partidos conservadores estaban dispuestos a consolidar un marco laboral en el que el color del pasaporte establece discriminaciones fundamentales entre colegas de fábrica o despacho, por ejemplo a la hora de percibir las pensiones a las que cada uno de ellos tiene derecho. No deja de sorprenderme el modo en el que Europa ignora en sus políticas de inmigración todas las lecciones valiosas que ha aprendido en el último medio siglo acerca de los riesgos de establecer la raza y la nación como determinantes de derechos fundamentales.

Así que tres hurras por socialistas y liberales. Pero no se me entusiasmen demasiado; la de ayer es una de las escasas noticias buenas que recibirán los inmigrantes este año. La crisis ha puesto a sus comunidades en el disparadero y proliferan en los países europeos todo tipo de políticas de acoso más o menos legal contra los trabajadores extranjeros y sus familias. Desde la complicación kafkiana del derecho de reagrupación a las redadas 'selectivas' en estaciones de Metro, la restricción de servicios sociales o el 'deber de informar' (una reminiscencia de Vichy), la imaginación de los burócratas de la UE es inagotable.

Entre todas estas medidas destaca con luz propia la de la reclusión forzosa de extranjeros en los Centros de Internamiento que adornan varias ciudades españolas. Se priva de libertad a individuos que han cometido una falta administrativa (mezclándolos con delincuentes confesos); se humilla a los internos y a sus familias con los regímenes de visitas; y se cultiva la desinformación y la angustia de los afectados. En la mayor parte de los casos, estos procesos ni siquiera derivan en una expulsión, sino que constituyen un mero castigo institucional y un mecanismo intolerable para inflar las estadísticas del Ministerio del Interior (del mismo Gobierno socialista cuyos eurodiputados se rasgaban ayer las vestiduras por la discriminación de los inmigrantes). Pueden consultar más detalles en las páginas de Inmigrapenal y en el último informe presentado por Pueblos Unidos.

Nada mejor entonces que celebrar el Día de los Trabajadores Migrantes saliendo a la calle y haciendo un canto a la decencia política y al sentido común. Si viven ustedes en Madrid o están de paso navideño, quizás quieran incorporarse a la concentración por el cierre de los CIE de que tendrá lugar en la Pza. Eugenia de Montijo (Metro Eugenia de Montijo) el próximo sábado 18 a las 4pm (también habrá concentraciones en Barcelona, Valencia, Málaga, Motril y Algeciras). Con toda franqueza, no se me ocurre una causa más urgente.

jueves, 21 de octubre de 2010

Apuntes rápidos sobre el nuevo gobierno Zapatero

[Disculpas por adelantado a los lectores no interesados en la política española. No les culpo.]

- A estas alturas de la legislatura podemos esperar pocas novedades sustanciales en las políticas de desarrollo. A menos que se produjese un sorprendente cambio en la Secretaría de Estado del ramo, lo previsible es que la Ministra Jiménez haga poco por detener el deterioro galopante de las instituciones y los presupuestos de cooperación internacional. Continúa la desbandada de cargos y cabezas. 

- Es posible, sin embargo, que las afinidades geográficas del ministerio se vean alteradas. Moratinos no solo se hizo famoso por sus querencias con Oriente Próximo y África, sino también por no haber hecho un solo viaje a América Latina fuera de las cumbres iberoamericanas. Jiménez, como María Dolores Pradera, tiene a América en el corazón. 

- Pajín fue una buena Secretaria de Estado de Cooperación, que comprende y apoya la importancia de este asunto. Sólo cabe esperar que utilice su influencia en el Consejo de Ministros, aunque sea a distancia.

- Rubalcaba, el nuevo hombre fuerte, no solo es el látigo de ETA, sino también de los inmigrantes indocumentados. Mucho me temo que la reputación de Valeriano Gómez como un potencial contrapeso a la cabalgadura libre de Economía no alcance a las políticas de inmigración, parte de las cuáles corresponden a su cartera. Con un desempleo disparado, las elecciones locales por medio y la oposición soltándose la melena, lo mejor que podemos esperar en este ámbito es no parecernos tanto a Berlusconi. Los tiempos en los que Zapatero y Caldera abrieron la puerta a un debate sensato (y europeo) sobre el futuro régimen migratorio son parte de un pasado cada vez más borroso.

- Se me saltaron ayer los lagrimones cuando supe que Elena Espinosa dejaba el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino. El modo en el que esta buena mujer se ha plegado a los peores privilegios continuistas de la elite agraria española pasará al Museo de las Políticas Fallidas. En el camino, claro, se han quedado los compromisos de España con el medio ambiente y con la agricultura familiar. Para quienes nos hemos lamentado cada día de la derrota política de Cristina Narbona, la entrada de Rosa Aguilar supone una esperanza... ¿o no? Personalmente, me gusta tanto como a cualquiera, y entiendo el golpe de efecto que supone tenerla en el Gobierno. Pero no conocemos sus intenciones en este ámbito, así que tiene poco tiempo para demostrar que este ministerio es algo más que el Club de Fumadores de los sindicatos agrarios. Nos jugamos demasiado en las negociaciones post-Kyoto, por poner un solo ejemplo.

- El hecho, amiguitos, es que éste es el conjunto de individuos más sólido que ha poblado el Consejo de Ministros desde 2004. Uno no puede evitar pensar cuántos disgustos nos hubiésemos ahorrado si este plantel hubiese llegado antes. La presencia de Gómez, Pajín, Aguilar y Jaúregui (soy fan) augura un Gobierno más equilibrado ideológicamente que el anterior en materia de políticas sociales y lucha contra la pobreza. La mala noticia es que el Presidente sigue siendo el mismo, pero incluso él puede cambiar. Fíjense si no en Aznar, que ahora es verde.

lunes, 18 de octubre de 2010

El discurso (políticamente) incorrecto

Alberto Fernández Díaz, candidato vitalicio del Partido Popular al Ayuntamiento de Barcelona, está dispuesto a hablar claro sobre inmigración, a coger por los cuernos el discurso que otros candidatos evitan. Ya era hora. Por fin alguien introduce un poco de aire fresco en este debate tan necesitado de prejuicios y lugares comunes.

Alberto Fernández Díaz, joven promesa del PP catalán durante las tres últimas décadas, ha ignorado los riesgos para su fulgurante carrera y ha puesto el dedo el llaga proponiendo un "contrato de convivencia" para los inmigrantes. Sépanlo bien, residentes de pieles de colores, chapurreantes de castellano y catalán, comedores de platos de nombres impronunciables: estamos vigilando. Vigilaremos la educación de sus hijos, sus reiteradas gripes y apendicitis. Anotaremos cada papel que tiren al suelo, cada noche sin hilo dental. No permitiremos que sus malos hábitos engorrinen el ejemplo de convivencia que damos los españoles cada mañana.

Alberto Fernández Díaz, político de casta y compañero de Alicia Sánchez-Camacho, no está dispuesto a permitir que otros partidos le ganen esta batalla. Si ERC, CiU y PSC agitan entre sus huestes la bandera de los españoles/catalanes primero, los populares redoblarán esfuerzos para no quedarse atrás. Pero sabrán ser generosos cuando llegue el momento del acuerdo. Al fin y al cabo, lo que está en juego son los pilares mismos de la Patria: raza, lengua, religión, nación. Lo de menos ahora es qué Patria, si la catalana o la española. Lo fundamental es dejar claro que los derechos tienen un límite, y ese límite tiene el color del pasaporte.

Alberto Fernández Díaz, contendiente de Josep Anglada, está dispuesto a utilizar un lenguaje "políticamente incorrecto". Más aún, está decidido a desplegar un discurso simplemente "incorrecto", siempre y cuándo beneficie los intereses electorales de su partido.

miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Por qué nos condenarán las futuras generaciones?

Mi compañero Duncan Green incluía ayer en su blog una interesante entrada titulada ¿Por qué nos condenarán las futuras generaciones?, a propósito de un artículo publicado por el filósofo ghanés Kwame A. Appiah en The Washington Post. 

La entrada y el artículo son una reflexión sobre el modo en el que evoluciona la concepción de lo moral y lo aceptable en nuestras sociedades: ¿qué derechos y conquistas sociales nos parecen hoy naturales, pero resultaron inconcebibles en algún momento de la historia? Ya les he hablado en alguna ocasión del modo en el que la esclavitud resultaba perfectamente aceptable para nueve de cada diez británicos a finales del siglo XVIII. Lo mismo se puede decir de las palizas continuadas a mujeres, la segregación racial o la injerencia de las Iglesias en los Estados (esto último, ay, aún sigue calando en parte de nuestras sociedades). Cualquiera de estas batallas por la justicia constituye una historia fascinante, en la que la lenta transformación social alcanza en algún momento la cima para desarrollarse de forma súbita y en poco tiempo (el concepto del tipping-point que popularizó Malcolm Gladwell hace unos años) 

Appiah menciona cuatro candidatos firmes para el bochorno de futuras generaciones: nuestro sistema penitenciario; la producción industrial de carne; el aislamiento de los mayores; y la degradación medioambiental. 

Yo les propongo un quinto, del que Appiah ha hablado en otras ocasiones: el régimen migratorio global. Tengo la certeza de que dentro de cien años veremos las restricciones de la inmigración laboral como un anacronismo equiparable a la esclavitud o a la restricción del sufragio universal y nos espantaremos del día en que la nacionalidad de una persona podía justificar su reducción a una ciudadanía de tercera clase.

[El artículo está escrito a propósito del nuevo libro de Appiah: The Honor Code: How Moral Revolutions Happen. Sospecho que será una lectura interesante para activistas con insomnio.]

lunes, 4 de octubre de 2010

Tomad nuestros trabajos

Llevo una semana como Willy Fog, saltando de un sitio a otro y sin tiempo para actualizar la sarta de inconveniencias que constituye este blog. Imagino que no habrán pegado ojo.

Pero no quiero dejar pasar uno de los momentos más divertidos que han tenido lugar en el espinoso debate de la política de inmigración estadounidense: la comparecencia del cómico Stephen Colbert en el Congreso para hablar de los temporeros extranjeros que trabajan en su país.

Les resumo los antecedentes: en medio de la ofensiva del Partido Republicano y los grupos más conservadores contra la "ocupación" de los puestos de trabajo de los americanos, el Sindicato de Trabajadores Agrarios puso en marcha la campaña TakeOurJobs.org (algo así como "tomad nuestros trabajos"). La campaña pretende demostrar que no hay estadounidenses bien peinados y de clase media que quieran recoger y empacar la fruta y verdura, y para ello ofrecieron empleo a cualquiera que quisiese tomarlo. En un país con cerca de 10 millones de personas desempleadas y subempleadas, solo 16 individuos respondieron a la oferta.

Uno de ellos fue Stephen Colbert, uno de los cómicos más ácidos e irreverentes de la televisión norteamericana, en la que su personaje representa a un conservador histriónico y excesivo. Precisamente fue su personaje el que trabajó durante una jornada en una de las granjas, una experiencia que está reflejada en este desternillante vídeo.

Pero lo mejor es que todo este asunto dio lugar a que una congresista demócrata invitase a Colbert a explicar su experiencia en una comparecencia ante la comisión de inmigración del Congreso. No se pierdan estos 5 minutos kafkianos en los que se dicen más verdades de las que escucharán nunca de sus representantes.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Benedicto XVI apoya este blog

O al menos eso sugieren sus palabras del viernes pasado en Inglaterra:
Cada generación, mientras intenta promover el bien común, debe preguntarse siempre de nuevo: ¿cuáles son las exigencias que los Gobiernos pueden racionalmente imponer a sus propios ciudadanos y hasta dónde pueden extenderse? ¿A qué autoridad se puede apelar para resolver el dilema moral? Estos son interrogantes que nos llevan directamente al fundamento ético del discurso civil. Si los principios morales que sostienen el proceso democrático no se basan, a su vez, sobre algo más sólido que sobre el consenso social, entonces la fragilidad del proceso se muestra en toda su evidencia. Aquí se encuentra el verdadero reto de la democracia.
Estoy seguro de que Su Santidad tenía más cuestiones en la cabeza cuando pronunció estas palabras, pero si las leemos en el contexto de las expulsiones de rumanos de piel oscura (no confundir con deportaciones de gitanos) comandadas por el Comisario Sarkozy, el mensaje parece nítido: las mayorías no alteran la catadura ética de un asunto, por mucho que se empeñen en repetirlo los señores Zapatero y Rajoy.

(Otra cosa distinta es el valor moral original que una sociedad concede a los derechos individuales frente a los nacionales. En esto, ay, mucho me temo que la coherencia de los líderes europeos es intachable.)

lunes, 5 de julio de 2010

Obama mueve ficha

Finalmente, el Presidente Obama ha dado un paso en materia de inmigración. Y es un paso en la dirección correcta. Cuando casi hemos alcanzado la mitad de la legislatura y los movimientos pro-reforma empezaban a mostrar su nerviosismo, la radicalización de Arizona ha ofrecido al Presidente una oportunidad para sortear los obstáculos que imponen la crisis y las propias bases sindicales del Partido Demócrata.

Lo más interesante del discurso de Obama  (el vídeo está disponible aquí) es, posiblemente, su punto de partida político: "El sistema está roto. Y todo el mundo lo sabe". Estados Unidos convive con unos 11 millones de inmigrantes irregulares. La inmensa mayoría de estos trabajadores jamás ha cometido un delito y constituye una pieza imprescindible del engranaje económico del país. Las leyes que hacen su entrada y estancia más difíciles han resultado ser un fracaso, como prueba el hecho de que muchos de ellos nacen, viven y mueren sin salir nunca de la irregularidad. Es posible que todo el mundo sepa que el sistema está roto, pero muy pocos gobernantes son capaces de reconocerlo. Hurra por Barak.

A partir de ahí, Obama propone una serie de medidas encaminadas a un "borrón y cuenta nueva con condiciones". La legislación que propone permitiría la legalización de los que entraron de forma irregular, pero para ello deben cumplir una serie de condiciones como el pago de impuestos atrasados, la satisfacción de una multa y el conocimiento del inglés. Algunos incluso deberán retornar a sus países antes de regresar legalmente.

Son medidas encaminadas a satisfacer a la opinión pública estadounidense, que considera la perspectiva de la nacionalidad un derecho por el que se deben hacer sacrificios tangibles. Y ésa es quizás la principal debilidad de la propuesta. Como explica Michael Clemens en un lúcido comentario, Obama opta por un modelo migratorio basado en el todo o nada: el fin último de la regularización es la adquisición de la nacionalidad, y un premio de esa envergadura exige condiciones. Pero, ¿por qué hay que dar por supuesto que todos los que llegan quieren quedarse para siempre y hacerlo como nacionales? ¿No sería posible establecer modelos intermedios que reduzcan la carga que se exige a ambas partes?

El segundo problema, claro, es que el modelo del todo o nada asume de forma implícita el carácter excepcional de las regularizaciones. Todos los gobernantes que las plantean dicen algo similar: "hacemos esto porque los anteriores fracasaron a la hora de impedir la violación de nuestras fronteras, pero eso no va a ocurrir con nosotros porque...". Obama está obligado a caer en la misma trampa y por eso explica cómo va a reforzar su frontera sur, y al hacerlo ignora el hecho de que "el sistema está roto" precisamente por su impermeabilidad. Los flujos migratorios se rigen por razones que escapan al control de los gobiernos y sólo un ejercicio constante y valiente de pedagogía pública permitirá introducir las reformas que lo hagan al mismo tiempo más justo y más inteligente.

Así que muchos confiamos en que éste sea sólo un primer paso. Nos va a hacer falta mucho más coraje e imaginación si queremos ganar esta batalla.

lunes, 28 de junio de 2010

Tres firmes candidaturas para El Necio de la Semana

En la siempre apretada carrera por ocupar el puesto de Necio de la Semana, tres candidatos compiten con pulso firme:

En el box número 1 David Cameron (Primer Ministro británico, al que elogiábamos la semana pasada por su compromiso con la ayuda al desarrollo) arranca fuerte con su idea de imponer cupos fijos a la llegada de inmigrantes no comunitarios. Desde un punto de vista práctico (y por las razones que ya hemos explicado aquí) la idea tiene la misma utilidad que establecer por decreto la talla de los adolescentes de Birmingham. Pero, incluso en el improbable caso de que tuviese éxito, los expertos sugieren que la idea sería poco recomendable para la economía británica.

En el número 2, y ascendiendo con entusiasmo, nuestra simpar Secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez, que declaraba hace unos días que el desarrollo "no es cuestión de recursos, sino de derechos". De derechos baratos, habría que aclarar, porque los otros (como la salud, la alimentación o la educación) cuestan lo suyo. Y si no, que se lo pregunten a los centenares de miles de africanos, asiáticos y latinoamericanos cuyos derechos se verán afectados por el recorte de 800 millones de euros anunciado por el Gobierno.

Y en el box número 3, la joya de la semana: José María Celemín, juez responsable del Registro Civil de Getafe. Al bueno del señor juez le ha parecido oportuno examinar de historia y literatura de España a los inmigrantes que ejercen su derecho a la nacionalidad. Les pregunta, por ejemplo, el nombre de tres poetas españoles de la posguerra o detalles sobre la época isabelina. Dejando a un lado el hecho de que esas preguntas son perfectamente inútiles para determinar el grado de integración social del solicitante (y que la incapacidad para contestarlas despojaría de su estatuto patrio a buena parte de mis conocidos), lo que provoca verdadero espanto es el modo en el que un sujeto enfundado en una toga puede determinar arbitrariamente la vida de una persona. Cualquier denegación de la nacionalidad basada en no saber "qué ocurrió en España en 1704" sería tumbada por la Audiencia Provincial de Madrid. Pero hasta que eso ocurra pueden pasar años y se acumularán las facturas legales. Don José María: es usted un necio con todas las letras, y confío (aunque dudo) que el Consejo General del Poder Judicial no tarde en decirle algo parecido mientras le pone de patitas en la calle.

miércoles, 2 de junio de 2010

¿De dónde vienen los padres de los niños?

William Easterly, académico y provocateur, publica este mapa demoledor en su blog:


Han leído bien: una buena parte de los padres y madres de África se enfrentarán a lo largo de su vida a la tragedia de ver morir a un hijo.

Sugiero que los ministros de interior e inmigración europeos se hagan un estampado con este mapa y lo pongan de cortina en sus despachos, baños y coches oficiales. No echarán de menos a la resma de asesores que tendrán que despedir a mayor gloria de los sres. Fitch y Moody's.

sábado, 29 de mayo de 2010

Los manteros no merecen la cárcel. Actúa.

El Grupo Inmigración y Sistema Penal vuelve a dar la señal de alarma con respecto a la caza de los manteros.

Hace unos meses supimos que un inmigrante africano vendedor de DVD piratas es un criminal equiparable a los homicidas involuntarios o a quienes defraudan al fisco varios miles de euros, y eso provocó una reacción pública bastante comprensible. Los padres de la Patria, atentos siempre al clamor del Pueblo, pusieron en marcha una reforma del código penal que evitase estos desmanes. ¿Todos los partidos? No todos. Hemos sabido esta semana que el Partido Popular y CiU han introducido en el Senado una enmienda que conserva el castigo penal para los delitos por debajo de 400 euros. Como resulta que los DVD son valorados de acuerdo al precio de mercado y no al de la venta ambulante, la enmienda bien podría haberse titulado: "Transicional para el enchironamiento de africanos".

No deja de ser sorprendente que el PP -que se alineó con las posiciones más laxas en el debate sobre la piratería intelectual- haya decidido mostrar su garra en este caso. Alguien podría pensar que es porque los africanos no votan (ni hablan, ni pintan). Tampoco se explica lo de CiU, cuando su experto migratorio en el Congreso de los Diputados, Carles Campuzano, ha demostrado ser uno de los políticos más sensatos en este ámbito.

O a lo mejor todo tiene una explicación más simple. El manifiesto elaborado por los abogados lúcidos y valientes que componen el Grupo Inmigración y Sistema Penal señala con el dedo al lobby de las Sociedades Gestoras de los Derechos de Autor, que aplican una política de tierra quemada en la defensa de sus legítimos derechos. Como hubiese dicho Martin Luther King, "shame on you".

Si usted no dirige un lobby ni está sometido a disciplinas de voto vergonzantes, puede apoyar el manifiesto enviando un correo a esta dirección. Y hágalo rápido, por favor.

martes, 18 de mayo de 2010

El PP se suelta la melena

Y una entrada más sobre el Partido Popular español, en esta semana de comentarios sobre los conservadores. Qué dislate.

El pasado 6 de mayo, en la penumbra de la Comisión de Trabajo e Inmigración del Congreso, se encendió una pequeña luz: de la mano del lenguaraz Rafael Hernando, el PP presentó una proposición no de ley para fomentar el retorno de los trabajadores extranjeros a sus países de origen. A diferencia de otras ocasiones, la propuesta no se limita a mostrar a los inmigrantes la puerta de salida con mejores o peores maneras, sino que introduce un verdadero incentivo para la inmigración circular:
El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a que en el plazo de tres meses promueva las modificaciones normativas necesarias para regular la inmigración circular y el retorno voluntario, de manera que se suspenda el cómputo de vigencia de la tarjeta de residencia durante el período de tiempo que el inmigrante se encuentre en su país de origen como consecuencia del retorno voluntario, [...] con el objeto de que, en el caso de que vuelva a tener una oferta de trabajo en España, su tarjeta de residencia siga vigente. Esta medida se extenderá a los familiares reagrupados.
Dicho de otro modo, se trata de ofrecer a los inmigrantes en paro la única razón que les haría considerar el retorno: la oportunidad de intentarlo de nuevo en el futuro. Los socialistas se han apresurado a apoyarlo.

No es perfecto (por lo que parece, sería incompatible con las medidas económicas de retorno que ofrece el Gobierno) y pone muy por delante el interés de las sociedades de acogida al de los trabajadores extranjeros. Más aún, conociendo la nefasta reputación de la red consular española en este ámbito, es poco probable que los inmigrantes se fíen de un Gobierno que les ha maltratado demasiadas veces. Pero no cabe duda de que el camino va por aquí. O empezamos a considerar reformas inteligentes que establezcan la combinación adecuada de incentivos o seguiremos atrapados en la misma ratonera sin queso en la que hemos caído.

viernes, 7 de mayo de 2010

El poder de la palabra; Otro clima es posible; ¿Cuándo se resolvió la tragedia de Haití?; FMI dixit; Arizona, baby: vínculos que me gustaron.

Hace algún tiempo que no comparto con ustedes, disciplinados lectores, algunas de las lecturas cibernéticas que me han llamado la atención. Ahí van unas cuantas para su uso y disfrute:


- Una de las virtudes que más envidio en la educación anglosajona es el cultivo de la oratoria. Desde hace algún tiempo, la iniciativa TED concita a oradores de todo el mundo para hablar de los asuntos más variopintos en menos de un cuarto de hora y sin el apoyo de ningún papel. Asómense a este balcón fascinante, en el que también se habla de pobreza. (Las presentaciones son en inglés, pero existe la posibilidad de verlas con subtítulos.)


- Oxfam estuvo presente en la Cumbre Climática de Cochabamba. Aunque Evo Morales hizo lo posible por caricaturizar la reunión con una exótica vinculación entre los transgénicos, la homosexualidad y la alopecia, el hecho es que en Bolivia se dijo mucho más que eso (y lo mejor: lo dijeron otros). Léanlo en el blog de Oxfam Internacional.

- Chris Blattman nos recuerda lo previsible: Haití está desapareciendo del mapa (de los medios americanos). ¿Y del de la prensa en español?


- Duncan Green incluye varios temas interesantes en su blog de los últimos días: les recomiendo especialmente un par de entradas sobre el FMI (aquí y aquí), al que la crisis ha convertido en el Lázaro de las instituciones internacionales. También recuerda Duncan que el Banco Mundial acaba de anunciar que su espléndida fuente de estadísticas está ya disponible online de forma gratuita. ¡Tres hurras por Bob!

- Y Arizona, naturalmente. Aunque su entusiasmo por las detenciones arbitrarias no se diferencia tanto del que despliega nuestro Ministerio del Interior, hay algo en ese toque cowboy que lo hace más auténtico. De entre las muchas cosas que se han escrito últimamente sobre este asunto, les recomiendo una pieza de Foreign Policy sobre las peores leyes de inmigración del mundo. Verán que hay desiertos tan áridos como el de Arizona.

lunes, 19 de abril de 2010

Sobre lo de ayer

Mi colega Chris Reboul me llama la atención sobre el título del capítulo 5 del Manifiesto Laborista para las elecciones de 2010: "Crimen e Inmigración: Fortaleciendo nuestras comunidades y asegurando nuestras fronteras". ¿Entienden por qué Bossi no se siente tan solo?

[Con esto de las recetas políticas sobre inmigración me pasa lo que en el chiste de Eugenio: un tipo entra en una droguería y pregunta "¿Tienen algo bueno para las moscas?". El dependiente contesta de inmediato "Claro, señor; tenemos DDT, Raid y otros muchos insecticidas". Entonces el cliente responde espantado: "Pero ¿qué dice, animal?... ¡eso las mata!".]

domingo, 18 de abril de 2010

La frescura de Bossi

Debo reconocer que la impudicia de Umberto Bossi, líder de la Liga Norte italiana, resulta refrescante. Ésta es una de las perlas de la entrevista que publica El País en su edición de hoy:
La gente quiere mantener sus puestos de trabajo. La izquierda dice que acojamos a todos los inmigrantes, pero ahora no tenemos trabajo para ellos. No es un discurso xenófobo, de superioridad de una raza sobre otra. El problema es que no hay trabajo suficiente para todos. Es cuestión de no crear situaciones que generan criminalidad. Es fácil que quien no tiene empleo, ni dinero, ni comida, se transforme en delincuente.
A renglón seguido, y preguntado sobre el derecho al voto de los inmigrantes regulares, el bueno de Umberto responde rápido, directo y con un giro irónico:
No, no, para nada. Votan los nuestros. Y que voten a la Liga.
Extraordinario. La frescura no está el contenido de las políticas que propone, naturalmente. En eso se le adelantaron ya buena parte de los partidos políticos europeos, a derecha e izquierda. No; lo refrescante de Bossi es que expresa con todas las letras lo que muchos otros esconden tras un discurso brumoso sobre los límites de nuestra expansión social. Plantea limpiamente su visión de una Italia segregada de acuerdo a las oportunidades económicas, y lo hace con la certeza del rédito electoral. Es el mundo del determinismo social, en el que los inmigrantes (napolitanos o senegaleses) encajan en la medida en que los patronos del norte 'padano' lo decidan. Un mundo demasiado parecido a la Europa que estamos construyendo.


[Atentos, por cierto, al modo en el que van a caer sobre el candidato británico liberal-demócrata -Nick Clegg- por su idea de regularizar la situación de cerca de un millón de inmigrantes que viven en el Reino Unido. Su éxito en el debate del jueves le pone en el punto de mira y este asunto no va a pasar desapercibido.] 

viernes, 9 de abril de 2010

Hay vida después de la reforma sanitaria; Chad visto por un poeta; y humanitarios con sentido del humor: vínculos que me gustaron

- Michael Clemens (del que soy fan entusiasta), comenta la marcha por la reformamigratoria en los EEUU. Se produjo frente al Congreso estadounidense exactamente el día en que se aprobaba la nueva Ley de Sanidad. El mensaje: hay vida tras la reforma sanitaria, y la inmigración es uno de los asuntos más importantes.

- La realidad del Chad, vista por un poeta. Gonzalo Sánchez-Terán escribe un soberbio artículo sobre Chad en su blog de poesía de FronteraD (una publicación digital imprescindible, por cierto; hablaremos pronto de ella).

- Si es usted humanitario y es capaz de reírse de sí mismo, este blog puede divertirle. Su autor (un misterioso justiciero de la industria de la ayuda) abusa un poco de los tópicos de la clase business y los hoteles de lujo para cooperantes, pero hay que reconocer que en ocasiones deja al lector informado con una sonrisa amarga.

viernes, 26 de marzo de 2010

Trabajadoras invisibles


Miles de mujeres españolas y extranjeras trabajan en nuestro país como empleadas del hogar. Cuidan de nuestros hijos y de nuestros mayores, atienden nuestras casas y hacen nuestras vidas posibles.

Y, sin embargo, no son trabajadoras como las demás: sus jornadas pueden llegar a ser de 14 y 16 horas; no tienen derecho al paro; y sólo cobran sus bajas laborales a partir del segundo mes. Cuando se trata de trabajadoras extranjeras, el miedo a perder el permiso de trabajo o a ser expulsadas las hace vulnerables a todo tipo de excesos, desde las jornadas abusivas hasta la retención de pasaportes por parte del empleador. Muchas internas reciben hasta un 30% de su salario en especie (comer y dormir en la casa en la que trabajan).

Son trabajadoras invisibles que hacen nuestras sociedades mejores y que merecen el respeto de nuestras leyes e instituciones. Si estás de acuerdo, únete a nosotros en la manifestación que tendrá lugar el próximo domingo 28 a las 13h en la Plaza Jacinto Benavente de Madrid.